Mostrando entradas con la etiqueta clase obrera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta clase obrera. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de noviembre de 2025

La situación de la clase obrera española y el Informe FOESSA (I)

 

El IX Informe FOESSA de 2025 me ha traído al recuerdo la obra de Federico Engels, La situación de la clase obrera en Inglaterra, que allá por 1845 expusiera y denunciara las condiciones de vida de las familias trabajadoras inglesas. Desde la salud hasta las condiciones de trabajo, pasando por la educación, la vivienda, Engels desgrana la miserable vida de las familias generadoras de la riqueza social, que la clase burguesa se apropiaba despiadadamente. Además, cuenta que el maquinismo, la revolución industrial, que multiplicó varias veces la producción material, significó un mayor empobrecimiento para la clase trabajadora.


Quién es FOESSA y por qué hace un informe

Igual de desgarrador y demoledor es el nuevo Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social en España (https://www.foessa.es/ix-informe/) que, elaborado por más de quinientos voluntarios, académicos y técnicos, y con más de 700 páginas, nos proporciona la fundación. Además, el informe se acompaña de un resumen de más de 100 páginas (https://www.caritas.es/main-files/uploads/2025/10/IX-Informe-FOESSA-resumen.pdf), en el que nos hemos basado para esta entrada, así como informes regionales que se publicarán próximamente.

Fomento de Estudios Sociales y Sociología Aplicada (FOESSA) es una fundación promovida por Cáritas Española, vinculada a Caritas Internationalis, una organización de carácter humanitario, creada en Alemania (1897) y perteneciente a la Iglesia Católica.

Tal como se indica en la Presentación el Informe analiza y comprende las transformaciones sociales de nuestro país para contribuir activamente a su mejora proponiendo un giro hacia un nuevo modelo que ponga la justicia social y el bien común en el centro de las políticas públicas.

Por nuestra parte, divulgamos las conclusiones del informe y más adelante haremos una modesta aportación al debate que plantea. Ni que decir tiene que nuestra exposición no hace justicia al informe, rico en datos (evolución y comparación con la UE) y en descripciones.

A continuación presentamos una síntesis de los apartados que aparecen en el Resumen del Informe FOESSA.


Una sociedad en transformación

España se nos presenta como una sociedad con grandes contradicciones: crece la macroeconomía (incluso el empleo) mientras aumenta la vulnerabilidad social; vivimos una modernización tecnológica a la vez que se agranda la inseguridad, la incertidumbre y la polarización. Ello está configurando la sociedad del desasosiego, en la que la exclusión deja de ser un accidente y se constituye en un rasgo estructural del modelo socioeconómico español.

Señala una serie de grandes transformaciones sociales que se han dado en las últimas décadas: recomposición de clases (de la clase media y disolución de la identidad obrera), expansión de la educación universitaria, transición migratoria (dejamos de emigrar para recibir inmigrantes), incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral (perduran la doble jornada y las desigualdades de género), revolución tecnológica, el empleo ya no garantiza la integración, la vivienda se ha convertido en factor de exclusión, el envejecimiento poblacional junto a la baja natalidad cuestionan la sostenibilidad del bienestar, cambio cultural (pluralismo, secularización y diversidad familiar).

Todo ello ha provocado un cambio en la cohesión social caracterizada por identidades troceadas y debilitamiento de los lazos de solidaridad.


Desigualdad y estructura social

En este bloque se expone una radiografía de las brechas socioeconómicas y de la creciente polarización de rentas y patrimonios.

1. Desigualdad estructural persistente, a pesar del crecimiento macroeconómico a partir de 2015, evidenciando la inefectividad de las políticas redistributivas. El índice de Gini en 2024 ascendió a 33,1 superior al 32,4 de 2007.

2. Vivienda (hipotecas, alquileres, desahucios, sintecho): eje central de la nueva desigualdad (jóvenes). Es un factor que limita la autonomía y movilidad social. El porcentaje de población que destina más del 40 por ciento de sus ingresos a vivienda fue en 2024 de casi el 30 (en 2007 era el 22%).

3. Sistema redistributivo con escasa capacidad correctora: las prestaciones contributivas (pensiones, desempleo) funcionan, pero las no contributivas (familia, vivienda, ingreso mínimo) son insuficientes y fragmentadas, perjudicando a la infancia. Además, el sistema fiscal menos progresivo de lo que se dice. La eficacia redistributiva (reducción de pobreza gracias a transferencias sociales) fue en 2024 del 21 por ciento (en 2007 fue del 31%).

4. Pobreza crónica y multidimensional: la pobreza relativa (ingresos inferiores al 60% de la renta mediana) fue en 2024 de casi el 21 por ciento (en 2007 no llegaba al 20%); la pobreza persistente (seguir más de cuatro años seguidos en la pobreza) estaba en el 10,4% de los hogares (en 2007 eran el 7,6%).

5. Concentración de riqueza y fragilidad económica. El 10 por ciento más rico concentra más de la mitad del patrimonio nacional (en 2007 poseía el 44%); casi la mitad de hogares carece de ahorros para afrontar un mes de imprevistos. Los nuevos empleos son precarios.

6. El origen familiar determina el destino social, desmintiendo la idea de que la posición socioeconómica depende del esfuerzo personal (meritocracia) y la reproducción intergeneracional de la desigualdad. El porcentaje de personas que superaban el nivel educativo y ocupacional de sus padres fue en 2024 del 34 por ciento (en 2007 del 43%).

7. Desigualdad territorial y transición energética. El mapa español de la pobreza no ha cambiado: el norte rico y el sur (Andalucía, Extremadura, Canarias) pobre (mayor concentración de la exclusión). Así la tasa AROPE (mide el riesgo de pobreza y exclusión) en Andalucía pasó de 34% en 2007 a 35,6% en 2024. Por otro lado, la transición energética penaliza a los hogares vulnerables elevando sus costes de energía y movilidad.

8. La infancia y la juventud como grandes perdedores. La fractura generacional es alarmante: la infancia significa un tercio de la exclusión severa, unos 2,5 millones de jóvenes están instalados en la precariedad estructural, a la vez que los mayores de 65 años (pensiones y vivienda en propiedad) son el grupo con menor exclusión. La exclusión severa en menores de 16 años pasó de 6,8% (2007) a 15,4% en 2024.


Síntesis de la evolución (2007-2024)

Dimensión

2007

2015

2024

Tendencia

Índice Gini

32,4

34,7

33,1

Desigualdad estructural persistente

Sobreesfuerzo vivienda (%)

22

30

29

Encarecimiento estable

Eficacia redistributiva (%)

31

25

21

Caída continuada

Pobreza relativa (%)

19,7

22,3

20,8

Ligera mejora desde 2015

Pobreza persistente (%)

7,6

—

10,4

Más cronificada

Riqueza 10 % superior (%)

44

49

52

Creciente concentración

Movilidad ascendente (%)

43

36

34

Descenso estructural

Pobreza energética (%)

14

18

19

Sin revertir la subida

Exclusión severa infantil (%)

6,8

13,5

15,4

Duplicada en 17 años


La dinámica de la exclusión social en España

El tercer capítulo examina los resultados de la Encuesta sobre Integración y Necesidades Sociales (EINSFOESSA) que, desde 2007, mide 37 indicadores de exclusión (empleo, vivienda, salud, educación, redes, etc). A partir de estos indicadores se construyen los índices de exclusión, cuyos resultados aparecen en la tabla (indicar que en 2018 hay un cambio en la metodología, lo que no permite comparar con rigor con datos anteriores).

Según la serie, cada crisis amplía la fractura social y las recuperaciones no consiguen cerrarla. En 2024 la exclusión severa era un 52 por ciento superior a la de 2007.

La exclusión no es un fracaso individual sino el resultado de estructuras económicas y políticas que generan vulnerabilidad. La exclusión severa afecta al 9 por ciento (más de 4 millones de personas), y la exclusión moderada a un tercio de la población.

El empleo ya no protege; asistimos a una polarización laboral en la que coexisten empleos altamente cualificados bien pagados junto a una mayoría de trabajos precarios, parciales y mal remunerados.

Los servicios sociales son insuficientes; la vivienda actúa como trampa que absorbe la mayor parte del ingreso abocando a la inseguridad alimentaria o material; la inseguridad residencial (hipotecas cuantiosas, alquileres por las nubes, desahucios, sin techo) impacta directamente en la salud mental y las posibilidades de emprender un proyecto vital autónomo para los jóvenes; los hijos de padres con baja formación y que trabajan antes de los 18 años duplican el riesgo de repetir el ciclo de exclusión; solo el 3 por ciento de los hogares en exclusión severa pueden permitirse clases de idiomas externas frente al 15 por ciento de los integrados.

En la sociedad hiperconectada aparece el muro de la brecha digital (falta de conectividad o de competencias digitales) que limita el acceso al empleo, la educación y los servicios públicos, mostrándose otro determinante de la exclusión.

La exclusión se agrava en las nuevas generaciones: en 2024 la infancia (15,4%) y la juventud (11%) viven en exclusión severa, el doble que en 2007.

Aparecen nuevos fenómenos que amplían el mapa de la exclusión: la inseguridad alimentaria afecta al 38 por ciento de los hogares mientras las ayudas son fragmentadas y asistenciales; el 21 por ciento no puede mantener una temperatura adecuada (pobreza energética); el 17 por ciento padece privación material; una buena parte de los hogares vive sin red financiera (endeudamiento y falta de activos).


Situación FOESSA (hogares)

2007

2013

2018*

2024

Integración plena

46,3 %

36,7 %

49,0 %

45,0 %

Integración precaria

37,8 %

41,2 %

34,6 %

35,7 %

Exclusión moderada

10,3 %

13,3 %

10,1 %

10,5 %

Exclusión severa

5,6 %

8,7 %

6,3 %

8,8 %


Las políticas sociales en España

El Estado de Bienestar, que goza de fuerte respaldo ciudadano, funciona a baja intensidad y amenazado (geopolítica, privatizaciones, individualismo, debilidad fiscal).

El sistema sanitario acusa fracturas estructurales y dinámicas privatizadoras; el modelo de cuidados debe transitar del hogar a la responsabilidad comunitaria; la vivienda exige respuesta decidida, estructural y coordinada; las pensiones requieren un pacto intergeneracional; y el Ingreso Mínimo Vital, aunque duplica cobertura, arrastra problemas de acceso, permanencia y desigualdades territoriales. El capítulo cierra con una reforma fiscal pendiente: demandas crecientes del bienestar chocan con una base fiscal obsoleta e insuficiente, principal grieta estructural del modelo.


Confianza en el modelo de bienestar y capital social

Se extiende la percepción de una democracia ineficaz y desconectada, que alimenta desafección y desapego institucional además de erosionar el compromiso cívico. A la vez hay un amplio respaldo a sanidad, educación y pensiones, lo que preserva una legitimidad social estable, pero sostenerla requiere reconstruir la confianza en el sistema fiscal. La participación asociativa cae y la pobreza agrava el aislamiento. La juventud es pesimista ante la precariedad laboral, las dificultades con la vivienda y las dudas sobre las pensiones. La proliferación de noticias falsas polariza y socava la credibilidad informativa erosionando la verdad compartida necesario para el diálogo democrático.

Termina el apartado reclamando corresponsabilidad y consensos estables para un proyecto de bienestar común legítimo y sostenible.


El futuro que estamos construyendo

Estamos en la sociedad del miedo, en la que la inseguridad se normaliza, se alimenta el “sálvese quien pueda” y erosiona la confianza democrática. El Informe aboga por lógicas predistributivas que prevengan la desigualdad, así como la producción de lo común regulando complementariamente lo público y lo privado, lo individual y lo colectivo. Plantea reconocernos interdependientes y ecodependientes, recuperar la ética del trabajo desligado del empleo, rechazar el falso debate sociedad vs estado. Propone, finalmente, entrar en la lógica de lo común para profundizar la democracia. Llama a desacelerar frente a la vida acelerada, las identidades excluyentes y las noticias falsas. Invita a reaccionar individual y colectivamente, superar el repliegue y construir un futuro justo, sostenible y común.


Propuestas inmediatas y operativas

Extractamos algunas de las propuestas inmediatas que se plantean en el Informe:

- Empleo: reducir la temporalidad y la parcialidad involuntaria, fortalecer la negociación colectiva, acompañar el trabajo con formación y cuidados.

- Ingresos: ampliar y simplificar el Ingreso Mínimo Vital, y vincularlo a itinerarios personalizados de inserción; aumentar las prestaciones familiares y la cobertura infantil.

- Vivienda: expandir el parque público de alquiler; regular precios en zonas tensionadas; coordinar políticas territoriales diferenciadas.

- Salud: reducir listas de espera y desplegar una estrategia nacional de salud mental comunitaria.

- Educación: universalizar la educación infantil y combatir la segregación escolar; reducir abandono temprano.

- Igualdad y transición energética. Políticas específicas para mujeres, población gitana y migrante. Transición energética justa con participación de comunidades locales.

- Reforma fiscal y predistributiva: fiscalidad progresiva real, políticas que prevengan la desigualdad para evitar intentar corregirla ex post.



miércoles, 30 de abril de 2025

El Primero de Mayo, la lucha y el socialismo


Cada Primero de Mayo, Día Internacional de la Clase Obrera, ésta es convocada para recordar aquella protesta laboral (por la jornada de 8 horas); pero, también nos sitúa frente a la represión de que fueron objeto los mártires de Chicago (5 penas de muerte y 3 largas condenas), mostrando así el carácter irreconciliable de la lucha de clases, cuyo horizonte es la superación del capitalismo.

Bastantes personas piensan que los grandes problemas (pobreza, desigualdad, guerra, deterioro ecológico, falta de vivienda, desempleo, o jornadas extenuantes, entre tantos otros) que afronta la sociedad actual solo podrán resolverse definitivamente cambiando este modo de producción. Así, el socialismo nos remite a la revolución social. Pero, difícilmente puede darse una acción política de ese calibre sin que haya un sujeto revolucionario. Y qué menos que éste sea el portador de la conciencia revolucionaria. Ahora bien, de donde surge esta conciencia. 

Muchas preguntas, y más si nos remontásemos analíticamente hasta el final (no lo haremos). Aquí, antes que dar respuestas, proporcionaremos elementos para formular con más precisión las preguntas, invitando a una reflexión más detenida.

Vale la pena examinar el desarrollo histórico de la humanidad, como hace Marx en los Grundrisse, centrándonos en el carácter de la organización de las fuerzas productivas de la sociedad (relaciones sociales). 

Así, pueden distinguirse dos grandes etapas, con la posibilidad (salvo destrucción nuclear o ecológica) de una tercera. La sociedad humana, tras dejar atrás su estadio animal, inicia una etapa en las que las relaciones entre las personas (sociales) tienen un carácter directo y personal, bien sean de parentesco (comunidad primitiva), de propiedad (esclavitud) o de servidumbre (feudalismo). En la segunda etapa, la actual (capitalista), los vínculos que se establecen entre las personas son a través de las cosas (mercancía, dinero, capital) e indirectos (la compra o la venta median en la producción o el consumo). Esta etapa crea las condiciones de la tercera, el socialismo o comunismo, donde la organización de la producción social tendrá como fin inmediato (no mediado por las cosas) la satisfacción de las necesidades personales de los integrantes de la sociedad. Por tanto, las relaciones sociales serán directas e impersonales. Esta etapa requiere de la abundancia que otorga el adecuado desarrollo de las fuerzas productivas que proporciona la segunda etapa.

La nueva sociedad, o socialismo, surgirá del desarrollo de la sociedad capitalista; ¿es posible pensar otro origen? Pero, lo interesante es ver el cómo. Para ello tenemos que partir de la propia relación social general de la segunda etapa, el capital.

La relación de capital, la compraventa de fuerza de trabajo para la valorización (plusvalor), consolida la división de la población en dos grandes clases sociales. Los propietarios de medios de producción que compran la fuerza de trabajo y la explotan para valorizar su capital (capitalistas); y aquellos que, exentos de medios de producción, venden su fuerza de trabajo para vivir (asalariados).

En cuanto individuos libres (de vínculos personales), propietarios de la mercancía fuerza de trabajo y partícipes de la relación de capital, la clase obrera tiene su conciencia libremente enajenada en la mercancía y en el capital. Es gracias a esta enajenación que puede ser más o menos formalmente libre.

El capital aspira al máximo plusvalor para lo que pone en marcha tanto los procedimientos de incremento del trabajo vivo total (plusvalor absoluto) como de reducción de la parte que entrega al trabajador (plusvalor relativo). Este último, que supone cambios sustanciales en el proceso de trabajo, es el que se revela como más potente otorgando al capitalismo su carácter revolucionario.

Frente a ello, la clase obrera habrá de entablar diversas luchas (económicas, políticas e ideológicas), cuyo contenido es la defensa de su mercancía (la fuerza de trabajo) y de las condiciones de su compraventa y uso (jornada, ritmos, salario). Pero, esas luchas, son también expresión de la más general lucha de clases. Observemos que este enfrentamiento obrero es una elección libre guiada por la conciencia enajenada en la fuerza de trabajo (vender la mercancía en las mejores condiciones posibles) sujeta a la necesidad: primero personal (es el medio de vida del obrero), pero también social (el capital, no el capitalista, necesita que la obrera venda su fuerza de trabajo por su valor como condición de reproducción normal del conjunto del capital y de la sociedad).

A raíz de esta lucha de clases, como reacciones a las expresiones burguesas de la conciencia libremente enajenada, en algunos sectores de la clase obrera se desarrolla una conciencia crítica y revolucionaria, cuyo resultado será el surgimiento de: el socialismo científico, la dialéctica materialista y la crítica de la economía política, a manos de dos genios del proletariado mundial, Marx y Engels.

El movimiento del capital, su reproducción ampliada (centralización y concentración del capital), sobre la base de la plusvalía relativa (maquinaria, automatización, digitalización, inteligencia artificial) irá extendiendo la producción de plusvalía a tasas cada vez mayores pero sobre bases de fuerza de trabajo más estrechas. Una expresión de esto es la formulación de la ley del descenso de la tasa de ganancia, que señala el límite histórico del capitalismo. A la vez, sobre esta revolución técnica operada por el capital, se edificará una conciencia renovada sobre lo que es la persona. La acumulación de capital adopta la forma del desarrollo de la contraposición de intereses de ambas clases agudizando su enfrentamiento (vecinal, laboral, ecológica, feminista, por los derechos humanos, entre otras). A veces de manera contradictoria (guerras, exclusiones, segregaciones, hambrunas o desempleo), la unidad, organización y conciencia, de la clase obrera (o una fracción) se irá configurando como hegemónica en la sociedad.

El desarrollo del capital, cuyo carácter histórico se ha venido poniendo de manifiesto a través de las diversas crisis de sobreproducción, pone contra las cuerdas a la privatización del trabajo social, al propio capital. Éste entrará en una fase de estancamiento y descomposición, donde las alternativas se sucederán sin dar soluciones duraderas. Se abrirá un proceso conflictivo (entre los propios capitalistas y entre las clases), durante el que las personas asalariada adquirirán las últimas herramientas necesarias para asestar el golpe definitivo. Cualquier catástrofe puede ser el detonante (guerra, inundación, sequía, apagón). Las élites capitalistas buscarán cobijo, pero antes intentarán dividir a la clase trabajadora recurriendo a todo tipo de medios, incluso violentos (encierros, terrorismo, fascismo), poniendo a prueba la unidad, organización y solidaridad obreras.

Puesto que la clase capitalista no entregará la propiedad de los medios de producción, el avance capitalista de las fuerzas productivas, la socialización del trabajo privado, habrá de llevarse a cabo a través de la acción política consciente de la clase obrera, que expropiará a una burguesía convertida en parásito social y rémora para el propio capital, o sea la revolución social. 

Todavía a esta altura alguien podría plantearse por qué es la clase obrera el sujeto revolucionario. No es solo la clase que ha conseguido la conciencia y organización a través de la lucha de clases, sino que -sobre todo- es la clase capacitada para organizar (diseña, ejecuta y controla) la producción social, que garantiza la reproducción material de la sociedad.

Es más, alguna podría objetar que por qué no ha ocurrido ya esta revolución. La respuesta general es que el capitalismo, aún con los avances técnicos actuales (falta un mayor avance de la fábrica oscura, por ejemplo), no ha alcanzado ese punto de madurez en el que se aviste su final. La situación geopolítica mundial, el fraccionamiento de la clase obrera, un vistazo al top ten de programas de TV, el seguimiento de conversaciones en redes o leer los chats en whatsapp, lo mismo nos curan de la impaciencia revolucionaria. 

Una perspectiva cronológica también nos puede ayudar: tras millones de años viviendo en manadas, los hombres se organizan en sociedades bajo vínculos directamente personales durante pocas decenas de milenios (la revolución neolítica es del 10.000 a.n.e, el esclavismo duró unos pocos miles de años, el feudalismo en torno al milenio), la sociedad capitalista tiene una vigencia de unos cinco siglos (en su forma plena, pocos cientos de años). Pero, el capitalismo cambia vertiginosamente, de una generación a otra a penas se reconoce al género humano (los jóvenes de hace 25 años distan mucho de los actuales). 


Significa esto que hay que sentarse a esperar que el capital desarrolle las condiciones de su superación. Claramente, no. Cuanto más preparada esté la clase obrera más se acortará y menos sufrimiento supondrá el advenimiento de la nueva sociedad. Muchas son las tareas de las personas revolucionarias: desarrollar el método dialéctico y la crítica, recoger la historia de la lucha de clases, operar para extender la conciencia revolucionaria, potenciar la socialización del trabajo privado, o realizar la acción política consciente, por señalar algunas. También impulsar la lucha de clases no solo por su efecto organizador y pedagógico, sino porque al elevar el valor de la fuerza de trabajo obliga al capital a desarrollar las fuerzas productivas acercándonos a su final.


La memoria acumulada del Primero de Mayo, más allá de la lucha por los derechos laborales (sindicalismo) incluso en su expresión política corporativista (laborismo), nos conmina a preparar y entablar la lucha de clases que conduzca a la comunidad de los individuos libremente asociados, o sea al socialismo.


Referencias:

Denari, Luis Lorenzo (2025). Biografía de Marx. En https://cicpint.org/es/denari-l-2025-biografia-de-karl-marx-volumen-i-cicp/

Iñigo Carrera, Juan (2019). Del capital como sujeto de la vida social enajenada a la clase obrera como sujeto revolucionario. En https://cicpint.org/es/inigo-carrera-j-2019d-del-capital-como-sujeto-de-la-vida-social-enajenada-a-la-clase-obrera-como-sujeto-revolucionario-en-r-escorcia-romo-g-caligaris-eds-sujeto-capital-sujeto-re/ 

Marx, Karl. Grundrisse (1857). En https://www.fim.org.es/media/3/3187.pdf

sábado, 1 de marzo de 2025

A propósito de la historia del movimiento obrero

 


La semana pasada vió la luz la obra Movimiento obrero en Andalucía cuyo subtítulo es Comisiones Obreras de Sevilla (1977-2008), bajo el sello de AconcaguA. Esta nueva obra de Encarna Ruiz Galacho, historiadora y activista de la clase obrera, repasa la evolución de la lucha de clases en Andalucía entre las dos grandes crisis. Aquella, la de los setenta, que abrió paso al proceso desindustrializador en las economías occidentales que aparece como una de las expresiones de la globalización neoliberal, y la gran recesión (2008-2014) que significó la corrección a las finanzas señalando uno de los límites de dicha globalización.


Además, hay que destacar que el pormenorizado análisis de los enfrentamientos de la clase obrera andaluza y sevillana, que realiza Encarna, tiene como eje la acción del sindicato Comisiones Obreras.


Por mi parte, he contribuido con el primer capítulo que versa sobre la evolución económica y del mercado de trabajo entre ambas crisis, señalando los distintos ciclos económicos con sus fases de crecimiento y decrecimiento.


Esta trayectoria económica, con sus ciclos, proporciona la base sobre la que se erigirán las luchas laborales, los debates y las posiciones que se sostendrán, e incluso las formas sindicales y políticas que irán adoptando. En nuestro caso, la evolución de la lucha de clases entre la clase obrera y la clase capitalista junto a sus representantes (huelgas empresariales y huelgas generales, negociación colectiva y concertación social); así como la lucha dentro de las propias clases, por ejemplo dentro de la clase obrera, o entre los distintos sindicatos de la clase obrera (CCOO vs SOC, CCOO vs UGT); serán objeto de análisis en el libro de Encarna. Aún más, las luchas dentro de los propios sindicatos, como el enfrentamiento entre críticos y oficialistas en el seno del sindicato de Comisiones Obreras, también tendrán cabida en esta historia obrera.


Estas luchas están precedidas y acompañadas de debates donde aparecen posiciones, que expresan los intereses y aspiraciones de los contendientes de aquellas luchas. Enfrentamientos cuyos resultados terminan sancionándose bajo distintas formas institucionales: acuerdos, convenios, congresos, integraciones, exclusiones, expulsiones, inhabilitaciones, etcétera. Una historia de luces y sombras, que pueden gustar más o menos, pero que forma parte del bagaje sobre el que se edifica, con mayor o menor conciencia, lo que es la clase obrera en cada momento.


De esta manera, a lo largo de las páginas del libro de Encarna, veremos los inicios del sindicato, que deja atrás su etapa de movimiento durante la dictadura, y los conflictos que los acompañan (metal, campo, panaderos) hasta los Pactos de la Moncloa. Luego se irán sucediendo el auge afiliativo, las elecciones sindicales y los inicios de la negociación colectiva; los primeros congresos de CCOO en las distintas estructuras (unión, Andalucía y confederal); las citas electorales y su influencia en el sindicalismo; los acuerdos nacionales (AMI, ANE) y los debates en torno a ellos; la emergencia del primer sector crítico dentro de la organización (antes la escisión de algunos partidos como PTE) y su corta vida; luego vendrá la ruptura del PCE y lo que Encarna denomina el ascenso del carrillismo sindical en Sevilla; pasándose, a continuación, a la confrontación con el gobierno del PSOE sobre la base de su ambigua política de extender aspectos del estado del bienestar junto a flexibilizar el mercado laboral hasta llegar a la huelga general del 14-D; el avance de las sucesivas reformas laborales obligará a diversas respuestas por parte de la clase obrera y de Comisiones Obreras; una de los productos de aquellos debates será el surgimiento del nuevo sector crítico en CCOO, que tras fuertes enfrentamientos irá diluyéndose en las estructuras sindicales, tal como nos expone Encarna.


El próximo 5 de marzo a las 18,30 horas, en la Casa de la Provincia (Plaza del Triunfo, 1) en Sevilla, se presentará esta obra indispensable.



jueves, 20 de febrero de 2025

La actualidad del Manifiesto Comunista en su 177 aniversario

El 21 de febrero de 1848, bajo el estandarte de ¡Proletarios de todos los países, uníos!, vió la luz el libro de cabecera de la clase obrera revolucionaria. Escrito por Marx y Engels, bajo el encargo de la Liga de los Comunistas, fue una obra que unió a todos los comunistas, desde los socialistas hasta los anarquistas (Bakunin lo tradujo). 

A pesar del tiempo transcurrido mantiene bastante actualidad.

Esta imagen ha sido realizada con la IA Grok 2

Más allá de la primera parte donde expone que la historia de las sociedades es la historia de la lucha de clases, así como explica el origen del capitalismo y de la clase burguesa, la propietaria de los medios de producción. También señala que el desarrollo del capitalismo supone el desarrollo del proletariado, el que vende su fuerza de trabajo.

El segundo apartado está dedicado a los comunistas como una parte del proletariado, que no tienen intereses distintos ni singulares y que se distinguen por destacar los intereses comunes del proletariado mundial, entre otras cuestiones.


También su programa está hoy vigente, según la wikipedia:

  1. Expropiación de la propiedad de la tierra y empleo de la renta de la tierra para los gastos del Estado.
  2. Fuertes impuestos progresivos.
  3. Supresión del derecho de herencia.
  4. Confiscación de la propiedad de todos los emigrantes y sediciosos.
  5. Centralización del crédito en manos del Estado por medio de un Banco nacional con capital estatal y monopolio exclusivo.
  6. Centralización del transporte en manos del Estado.
  7. Multiplicación de las fábricas nacionales, de los medios de producción, roturación y mejora de terrenos con arreglo a un plan colectivo.
  8. Proclamación del deber general de trabajar; creación de ejércitos industriales, principalmente en el campo.
  9. Articulación de las explotaciones agrícolas e industriales; tendencia a ir borrando gradualmente las diferencias entre el campo y la ciudad.
  10. Educación pública y gratuita de todos los niños. Abolición del trabajo infantil fabril en su forma actual. Unificación de la educación con la producción material, etc

El manifiesto podeis consultarlo aquí: https://www.marxists.org/espanol/m-e 1840s/48-manif.htm

https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/48-manif.htm


Os dejo un resumen realizado por la IA Deepseek.

El Manifiesto del Partido Comunista, escrito por Karl Marx y Friedrich Engels y publicado en 1848, es un texto fundamental del socialismo científico y del movimiento comunista. A continuación, un resumen de sus ideas principales:

  1. Contexto histórico: Marx y Engels analizan la lucha de clases como motor de la historia, destacando que la sociedad se divide entre opresores y oprimidos. En su época, identifican a la burguesía (clase dominante) y al proletariado (clase trabajadora) como los dos polos principales.

  2. Crítica al capitalismo: Denuncian la explotación del proletariado por parte de la burguesía, que acumula riqueza a costa del trabajo asalariado. Critican la alienación del trabajador, la concentración de la riqueza en pocas manos y las crisis cíclicas del sistema capitalista.

  3. Papel revolucionario del proletariado: El proletariado, al ser la clase más oprimida y universal, tiene el potencial de liderar una revolución que derroque a la burguesía y establezca una sociedad sin clases.

  4. Objetivos del comunismo: Abogan por la abolición de la propiedad privada de los medios de producción, la socialización de la riqueza y la eliminación de las diferencias de clase. Proponen medidas como la educación pública gratuita, la nacionalización de la banca y el transporte, y la redistribución de la tierra.

  5. Internacionalismo: Llaman a la unión de los trabajadores de todo el mundo ("¡Proletarios de todos los países, uníos!") para superar las fronteras nacionales y luchar contra el capitalismo global.

  6. Conclusión: El manifiesto termina con un llamado a la acción revolucionaria, afirmando que los comunistas no tienen por qué esconder sus intenciones y que su objetivo final es la transformación radical de la sociedad.

El texto es una crítica profunda al sistema capitalista y una defensa de la lucha obrera como medio para alcanzar una sociedad más justa e igualitaria.

sábado, 22 de junio de 2024

Por qué se derechiza la clase obrera europea (y III) por PAGR

 

En la primera colaboración concluíamos que la derechización de Europa nos remitía a la derechización de su clase obrera. En la segunda, abordábamos el esqueleto de nuestro análisis destacando las categorías que nos permitirían entender este fenómeno, yendo de lo concreto a lo abstracto. Finalmente, desde lo abstracto a lo concreto, nos aproximamos de manera comprensiva a la derechización de la clase obrera europea.

La acumulación mundial de capital se caracteriza, en el momento actual, por el enfrentamiento, más o menos velado (guerras, aranceles, sanciones) entre dos grandes bloques, uno que avanza (BRIC’s) y otro que retrocede (USA-Europa). En esta alianza en retroceso, el capital europeo es la parte débil, teniendo un papel auxiliar y subsidiario, con menos acceso autónomo a mercados y a recursos, que en última instancia debe a su menor capacidad para competir en el mercado mundial por su menor productividad en las ramas en que se ha especializado dada la división internacional del trabajo. Esto se expresa en el bajo crecimiento del capital europeo y en la situación de estancamiento desde hace años.

Esta debilidad, en el ámbito internacional, donde se juega la distribución del plusvalor mundial, reclama incrementar la producción de plusvalor en el interior de la UE. Cuestión que condicionará el tipo de políticas que se impulsen desde la Unión Europea e incluso desde los propios gobiernos integrantes de la misma. La situación bélica no solo agrava la subordinación al capital americano sino que además acentúa el carácter restrictivo de las políticas comunitarias, acaparando presupuesto y reorientándolas hacia lo militar.

Además, la acumulación europea de capital se desarrolla a través de sectores avanzados, maduros y en retroceso. De hecho la UE tiene que favorecer la innovación tecnológica en unos sectores (aeronáutica, hardware), dar ayudas para el mantenimiento del empleo en otros (automoción) y garantizar la viabilidad de las explotaciones en sectores que no son competitivos a nivel internacional (agrícola y ganadero, por ejemplo). Ante la diversidad de la situación de los capitales, por sectores y países, la UE ha de atender necesidades diversas e implementar políticas distintas según este fraccionamiento del capital.

De esta manera, las instituciones de la Unión Europea, la superestructura (jurídica, política e ideológica) que representa políticamente al capital europeo en su totalidad, desplegarán una legislación, presupuestos y medidas que favorezcan la mayor explotación de la fuerza de trabajo europea para aumentar la mencionada extracción de plusvalor, a la vez que atiende a los intereses de los distintos tipos del capital europeo en el marco de los requerimientos belicistas.

Estas políticas en que se concreta el tipo de intervención pública europea pasa, en definitiva, por menos derechos humanos, menos derechos sociales y menos compromisos medioambientales, que se deciden en las instituciones europeas. Por tanto, el capital europeo actual reclama un parón de la agenda social tradicional europea. Antes que la Comisión Europea lance estas políticas (restrictivas en lo social y expansivas en lo bélico) con destino a los distintos países, han de pasar en mayor o menor medida por la eurocámara, donde los partidos votan las diversas leyes, planes, presupuestos y políticas.

Pero, no todos los partidos sirven para aprobar las medidas restrictivas y los recortes presupuestarios que reclama, en el contexto de guerra, el aumento de la explotación de la fuerza de trabajo europea. Aquellos partidos en cuyos programas se combinan en mayor o menor medida el liberalismo económico (individualización, liberalización, privatización, recortes laborales y sociales) y el regulacionismo ciudadano (restricciones a las libertades y derechos civiles y humanos, recortes presupuestarios) (ver Apuntes sobre Derecha e Izquierda en criticonomia.blogspot.com), están en mejores condiciones de representar esta necesidad del capital europeo. Esto tiene como expresión la derechización del arco europarlamentario, incluyendo a la propia izquierda empezando por la más moderada (socialdemocracia), fenómeno que no es reciente, como puede comprobarse en el gráfico que muestra el reparto de los escaños del Europarlamento desde 1979.


Hasta ahora la gran coalición de centro ha venido siendo un instrumento útil en la medida que liberales y sobre todo socialdemócratas han ido cediendo en favor de una agenda más cercana a la derecha (neoliberal). Actualmente, aunque tampoco es algo novedoso, una manifestación de que el imperativo del capital reclama acelerar el proceso, es el auge de la extrema derecha que permitirá avanzar de manera más amplia y más rápido, de lo que hemos venido teniendo (un ejemplo, el pacto sobre inmigración que es visto por muchas organizaciones como un retroceso ha tardado en aprobarse más de cuatro años, y otro tanto las regulaciones medioambientales recientes).

Las distintas políticas puestas en marcha por las instituciones europeas, los debates entre partidos para aprobarlas, la configuración de los diversos grupos europarlamentarios, las elecciones europeas, y las luchas partidarias en el marco electoral, son otras tantas formas en que se desenvuelve la lucha de clases que caracteriza a la sociedad capitalista europea. Enfrentamiento entre clases que se desarrolla, pues, en diversos ámbitos territoriales (europeo y nacional), y se establece entre las distintas fracciones de las clases en liza, la burguesía y el proletariado europeos.

Esta lucha europea de clases manifiesta la diversidad de necesidades e intereses de las clases sociales y sus segmentos. Al punto que, en el caso de los partidos, que expresan dichas necesidades e intereses, se configuran cada vez en mayor medida, como veremos, en organizaciones políticas interclasistas, porque así se presentan en lo inmediato esos intereses y necesidades.

Tomemos el caso de la clase obrera. La segmentación de la clase obrera que tiene que ver con la tipología de la fuerza de trabajo (sexo, edad, formación, cualificación, nacionalidad, entre otras), con las características del capital que la emplea (avanzado, estancado o en retroceso) y, en última instancia, con la materialidad del proceso de producción (el uso de tecnologías como robotización, automatización, digitalización).

Estos segmentos introducen necesidades e intereses específicos junto a los generales (los que afectan a todos los vendedores de fuerza de trabajo). En determinados momentos, estos intereses específicos cobran más relevancia que los generales, acentuando la división dentro de la propia clase, y permitiendo que la representación política de dicho segmento sea ostentada por partidos o corrientes ideológicas que, ausentes anteriormente, ahora ponen foco en esa especificidad. Por ejemplo el feminismo, la inmigración o el ecologismo, que siendo aspectos abanderados por la izquierda y a los que la derecha se ha ido sumando de manera ralentizada y moderadamente, son percibidos de manera distinta por los diversos segmentos de la clase obrera.

Más concretamente, la oposición al feminismo y a la inmigración en algunos sectores de la clase obrera tiene que ver con la competencia en el mercado laboral, cuestión que se agudiza más en las ramas productivas estacadas y en retroceso, así como en las cualificaciones donde es más efectiva tal competencia (en el caso de los inmigrantes los puestos menos cualificados y en el de las féminas se va transversalizando por el avance de las mujeres en su formación). La respuesta política de la conciencia enajenada es la restricción de derechos hacia dichos colectivos. Pero, lo mejor es que esta expresión de sus intereses inmediatos puede coincidir con los intereses no tan inmediatos de fracciones del capital, que solo pueden sobrevivir sobreexplotando la fuerza de trabajo para lo que requieren pagar bajos salarios, que cuelan mejor cuando la fuerza de trabajo está desprotegida, aislada o es ilegal.

Como se ve, la enajenación en el capital (en su capital, el que lo emplea) y en la mercancía (su mercancía, la fuerza de trabajo), va adquiriendo matices que se expresan políticamente en lo inmediato de manera diversa y a veces convergentes con sectores de la clase antagónica que, en esto, hace causa común.

Otro ejemplo lo proporcionan los asalariados de renta alta acorde con la situación de su capital, su cualificación y su formación. Estos, como la burguesía, ven en el Estado social (o en los aspectos sociales del estado, servicios públicos de masa) un enemigo dispuesto a expropiarlos a base de impuestos. Además, igual que la burguesía, no necesitan estos servicios públicos (sanidad, educación, pensiones, prestaciones por desempleo) desarrollados (ampliamente extendidos) porque ellos acceden a la modalidad privada de los mismos: aseguradoras sanitarias, educación concertada o privada, fondos de pensiones, y bajadas de la fiscalidad. Los partidos de la derecha expresan mejor estas necesidades e intereses que los de la izquierda (hasta ahora).

Podríamos seguir con otros fragmentos del obrero colectivo y con otros asuntos que se sitúan en un primer plano; en esta última cuestión tiene mucho que decir la función enajenante de los medios de comunicación (campañas “informativas” contra la ocupación que atemorizan a los propietarios de viviendas, que destacan los efectos fiscales de la inflación, mencionan rasgos nacionales o raciales de los delincuentes cuando son extranjeros, o influencers que discuten la idoneidad de las mujeres para ser bomberos, entre otras muchas portadas), pero lo dejamos para otro momento.

Un último caso concreto de segmento de clase obrera, éste muy vinculado a la desafección electoral (abstención) o al voto a la derecha en su modalidad extrema, es el de los integrantes del ejercito laboral de reserva (población parada) o empleados en sectores en retroceso, cuya fuerza de trabajo no requiere excesiva cualificación y pueden ser sustituidos con facilidad por fuerza de trabajo inmigrante. En este caso, la conciencia enajenada en la mercancía pasa por defender la compraventa de la fuerza de trabajo de manera insolidaria y excluyente, tendiendo a votar a quienes les prometan acabar con la culpable competencia foránea. Sobre todo en esta capa, y alimentado por el discurso antipolitica (la política no vale para nada, son todos iguales, solo quieren llenarse los bolsillos), otro mecanismo enajenante, muchos preferirán seguir a su equipo favorito a perder su precioso tiempo votando.

Por supuesto, a medida que se asciende en concreción, van entrando en juego más determinantes de la conciencia: la historia y las experiencias laborales, vecinales, familiares, pueden resaltar aspectos o difuminar otros. Entramos así en el fantasmagórico mundo de la particular forma de la conciencia libre enajenada en el capital, la conciencia individual.

La conciencia libre enajenada (libertad subsumida en la enajenación) que produce la relación social general (capital), en este caso sobre la clase obrera y en las circunstancias actuales (el papel del capital europeo en la acumulación mundial de capital), en ausencia de operadores sobre la producción de dicha conciencia (experiencias, discursos y teorías desenajenantes), nos permite entender la acción política de ésta y su forma electoral en la actualidad.

La enajenación de la conciencia libre de la clase obrera es un resultado del fetichismo de la mercancía que ya descubriera Karl Marx. No es nuevo, pero menos cuenta se le echa, en el quehacer político cotidiano (y en su correspondiente organización).

Si tuviésemos que resumir lo dicho, de manera apretada, la derechización de Europa es la expresión de la acción política de las clases sociales, particularmente de la clase obrera europea (por acción u omisión, de sus fracciones más influyentes), como resultado de su enajenación en el capital europeo que, a falta de iniciativas desenajenantes, la lleva a apoyar a los partidos que mejor representan las políticas (civiles y sociales) que el capital europeo reclama como respuesta inmediata a su debilidad en el marco de la competencia internacional de capitales. Otra cosa es ver las salidas que una organización de la clase obrera, con el propósito de superar la subordinación de las personas al capital, se pudiera plantear para operar sobre la producción de la conciencia enajenada de la clase obrera. Pero, esto será en otro momento.


Las protestas en Irán y el capitalismo mundial

Introducción Los últimos acontecimientos en Irán nos ofrecen una oportunidad para comprender dialécticamente el vínculo entre las manifestac...