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domingo, 21 de diciembre de 2025

La pobreza mundial: biología, economía, ideología, política…


Un debate recurrente entre la ciudadanía es la veracidad de la estadística oficial. Un ejemplo es el del IPC y hasta qué punto refleja la realidad de los precios que la gente encuentra en los supermercados o en las tiendas cercanas.

El artículo de Utsa Patnaik (1), economista india, cuestionando las cifras del Banco Mundial (BM, en adelante) que, año tras año reducen la pobreza extrema, invita a pensarlo.
Más allá del cuestionamiento que suponen otras estadísticas internacionales como las de la FAO (subalimentación, malnutrición infantil o inseguridad alimentaria), nos detendremos en: cómo se calcula, de qué manera se convierte en consenso oficial y cuál es su función.

El cálculo del umbral de la pobreza

El artículo de Patnaik nos informa de la técnica utilizada. En un año base se toma una cesta de consumo y se calcula cuanto cuesta en moneda local.
El siguiente paso es convertir ese importe en dólares internacionales, mediante la paridad del poder adquisitivo (distinto al tipo de cambio de mercado). Se hace un promedio de todos los países, calculándose el umbral mundial de pobreza extrema. El vigente es de 2021 que asciende a 3 dólares por día. 
Posteriormente, dicho umbral mundial en dólares se vuelve a convertir en moneda nacional, obteniéndose el umbral nacional de pobreza extrema.

aunque tiene truco

Si esto se hiciera recurrentemente, la cosa sería digerible. Pero, no es así. 
La cesta de consumo base se hace una sola vez, en función del año en que se elaboran las estadísticas de ese país. Por ejemplo, la cesta base de la India data de 1973. Esto ya plantea un primer problema y es que la población extremadamente pobre tiene sus necesidades congeladas, no varían.
El segundo problema es que el importe de la “cesta de consumo” se va actualizando según el índice de precios de la cesta y el índice general de precios; posteriormente se pasa a dólares internacionales con lo que vuelve a indexarse según precios internacionales; se hace un promedio, y vuelta a moneda local en base a indices generales de precios. Con todas estas idas y venidas monetarias (actualizaciones, promedios y deflactaciones) del importe en moneda local su referencia respecto a la cesta de consumo originaria queda escindida y alejada.
En el caso de la India: en 1973 las 49 rupias mensuales daban para una ingesta de 2200 calorías y situaba a la pobreza extrema en torno al 56 por ciento; en 2011, el umbral se situó en 816 rupias mensuales (ingesta nutricional de 1775 calorías) y la cifra de pobreza extrema en el 26%. En 2022, 1860 rupias mensuales y un 5 por ciento, respectivamente. Según Patnaik, con este importe una persona solo podría adquirir en torno a 3 litros de agua embotellada de la más barata, sin medios para acceder al resto de necesidades.

cuenta con la complicidad de los gobiernos

Bien, esto entra dentro de los cálculos que cualquier crítico del mundo actual puede hacer. Luego veremos el sentido que tiene. Más aún, teniendo en cuenta que las estadísticas son necesarias para que los científicos sociales puedan diseñar estrategias para actuar sobre las sociedades.
La pregunta se complica si tenemos en cuenta que los gobiernos, sobre todo las principales potencias (USA, UE, China, Rusia, India, etc) participan, y son cómplices, de esta manera de registrar la realidad.
Conviene detenerse en esta comunidad de intereses. Efectivamente, todos están de acuerdo en proporcionar buenas noticias a sus ciudadanos. Se entiende bien que, el gobierno indio, pongamos por caso, tenga interés en que una institución “independiente” como el BM informe que la India ha visto reducida su población en situación de pobreza extrema hasta un 5,25 por ciento para 2022. Se trata de un interés político.
Y se convierte en estándar de la comunidad científica
Por qué esta metodología recibe críticas marginales, al punto de tener el visto bueno de la mayoría de los académicos sociales.
Una primera razón es que el BM elabora y controla datos, indicadores y estimaciones con una metodología estándar que facilita la investigación.
Además, invierte en encuestas y sistemas estadísticos. También, integra a los académicos en la producción del marco interpretativo.
Pero, sobre todo, establece relaciones con las universidades mediante programas de investigación (KCP) que invierte en proyectos para investigadores; otorga becas como la McNamara que conecta jóvenes investigadores con economistas del Banco; ofrece programas regionales para académicos con estancias de investigación dentro del propio Banco; impulsa revistas (The World Bank Economic Review) y series de “working papers” para publicación y prestigio de los científicos.

porque favorece a la organización del capitalismo 

Nos queda ver por qué el Banco Mundial está interesado en presentar unos resultados tan positivos de la evolución de la pobreza en el mundo. Para responder necesitamos saber qué es el BM, quién lo creó y con qué interés, quién lo compone incluyendo sus departamentos técnicos y quién lo financia.
Brevemente: el BM es una institución financiera internacional compleja (integra IBRD, IDA, así como IFC, MIGA, DEC, ...); se creó en la conferencia de Bretton Woods (julio de 1944), donde el capital internacional discutió el orden monetario y financiero, bajo la hegemonía de USA; sus objetivos declarados son organizar el orden económico internacional, la reconstrucción y la promoción del crecimiento a largo plazo; hoy por hoy lo componen la mayoría de países, cuyos votos depende de las acciones, donde USA tiene mayoría y suele nombrar al presidente (actualmente Ajai Banga, indio, ex CEO de Mastercard); el DEC es el brazo investigador y estadístico, tiene delegaciones regionales y nacionales, en contacto con los organismos estadísticos de cada país y sus universidades; la financiación es a través de títulos de deuda (bonos en mercados internacionales), también obtiene rendimientos por los préstamos que realiza…; se autodeclara una organización que no persigue el máximo beneficio (irónico para quien lo exige a cambio de sangre a los países pobres), solo sostenerse.

aunque no soporte la crítica

Es como si dijéramos, lo expone el propio Patnaik, que los saltadores de altura mejoran cuando les bajamos la barra: efectivamente, cada vez hay menos saltadores  que no pasan por encima de la barra (pobres) a medida que bajamos su altura (consumo real).
En mi opinión es peor. Se produce una inversión: bajo la apariencia de que somos más exigentes con el nivel de pobreza (aumenta el importe monetario del umbral de la pobreza), lo que estamos haciendo es ser más laxos con la pobreza porque el consumo real para considerarse pobre es cada vez menor. En consecuencia, por explicación biológica, a medida que reducimos el consumo real quedan menos personas que sobrevivan.
Mirándolo bien, lo que hace el Banco Mundial es casi tautológico: la pobreza es cada vez menor porque cada vez quedan menos pobres (sobreviven menos personas a un consumo real ínfimo).

Conclusión

Cuando el BM dice que la pobreza mundial baja lo que nos está diciendo es que el sistema capitalista funciona estupendamente entre otras cosas gracias a su función. Con ello incluso las mentes más inquietas pueden tranquilizarse. Y no es una mera ocurrencia o discurso ideológico sesgado de esta institución, sino que aportan la evidencia empírica (las estadísticas que ellos producen); respaldadas por los gobiernos; y, con la legitimación de la comunidad científica que hace uso acrítico, cuando no cómplice, de los recursos del Banco Mundial.
Así el homicidio capitalista avanza legitimado por la ideología y apologética de la materia gris de una Humanidad, que necesita en mayor medida la crítica científica de la realidad y del conocimiento que la respalda, iniciada por Carlos Marx con su Crítica de la Economía Política.

domingo, 16 de noviembre de 2025

El FOESSA 2025 y la ley de la acumulación de capital (y II)

El IX Informe FOESSA de 2025, ya vimos, presenta un panorama desgarrador, desolador y demoledor: la clase obrera española está peor que hace pocos años; cada recuperación de una crisis acrecienta la desigualdad; las políticas públicas, a pesar de contar con mas recursos, son menos efectivas.


En la primera entrada nos acordábamos de Federico Engels y su obra sobre la situación de la clase obrera inglesa, porque se trataba de describir. Pero, ahora, se trata de explicar; por lo que nuestro recuerdo muda y se deposita en el autor de El Capital, Carlos Marx, descubridor de la ley general de la acumulación de capital (El Capital, año 1867).


En lo que sigue quisiera entrar en un diálogo amablemente crítico con el Informe, en torno a cuatro aspectos importantes, aunque sea de manera general: cómo sabemos la situación (método), en qué situación estamos (diagnóstico), por qué estamos así (etiología) y cómo cambiar la situación (tratamiento). Termino con una propuesta. 


Metodología y etiología vs dialéctica materialista

El enfoque del Informe es empírico: segmenta la realidad social en 8 áreas (empleo, consumo, vivienda, salud, educación, participación política, aislamiento social y conflicto social); pasa una encuesta a miles de hogares con 37 indicadores; y, según las respuestas, sintetiza la situación clasificándolos como integración plena, integración precaria, exclusión moderada y exclusión severa. Además, realiza una investigación cualitativa sobre historias personales de ascenso y caída en la exclusión, que se complementa con un enfoque de derechos y una lectura estructural del problema. 

Esto permite una medición muy detallada de los fenómenos sociales, pero no dice por qué se dan: la explicación es exógena, recurriéndose a teorías sociales con supuestos, excepciones y validez acotados.

FOESSA mide, la dialéctica materialista explica. Este método mira el fenómeno social y se pregunta por su necesidad, atravesando así las formas concretas mediante el análisis y, posteriormente, vuelve a recorrerlas en sentido inverso mediante la síntesis, pero ahora explicándolas como determinadas por su contenido. Así, se reproduce idealmente al fenómeno social, de modo que la explicación del fenómeno (contenido) y su medición estadística (forma), son endógenos al proceso investigador.


Diagnóstico y crítica del capitalismo

El diagnóstico del Informe no solo es desgarrador por la nefasta situación que plantea (casi un 20 por ciento de los hogares está excluido, 30% jóvenes y menores), desolador por la negativa evolución (la exclusión aumentó 3 puntos en 2018-2024). Y demoledor, porque ese resultado se produce en un contexto de crecimiento económico, de gobierno central progresista (no así los autonómicos) y de expansión de las políticas sociales (SMI, IMV, pensiones al IPC, escudo social COVID-19, medidas antiinflación como bono social y transportes, leyes feministas, ley de vivienda, entre otras). En corto: gastamos más para obtener menos.

Situación FOESSA (hogares)

2007

2013

2018*

2024

Integración plena

46,3 %

36,7 %

49,0 %

45,0 %

Integración precaria

37,8 %

41,2 %

34,6 %

35,7 %

Exclusión moderada

10,3 %

13,3 %

10,1 %

10,5 %

Exclusión severa

5,6 %

8,7 %

6,3 %

8,8 %

Fuente: EINSFOESSA (Resumen IX FOESSA 2025). 2018: serie metodológica nueva.


El Informe se pregunta por qué las políticas públicas no son efectivas, respondiéndose: sistema de políticas sociales (prestaciones insuficientes, burocracia y divisiones entre administraciones), por un lado; y, por el otro, aduce la falta de recursos ante lo que demanda más impuestos. Sin entrar en que el estado está relacionado con el capital (es un estado capitalista), cuestión que no toca el Informe, digamos algo respecto de las respuestas de FOESSA.


En cuanto a lo segundo: los males del capitalismo se arreglan con dinero (típico, algún día se nos ocurrirá arreglar la sociedad sin pedir más dinero). Pues sí, bienvenidos al capitalismo. Lo que hay que explicar es por qué la sociedad capitalista española del siglo XXI no está dispuesta a dar más dinero para atender la exclusión; podemos seguir estrujando a las clases “medias”, o pedir algo más de resignación a los excluidos, pero al final tropezamos con la avaricia capitalista. Y por qué son avaros, porque es la forma de sobrevivir bajo la competencia y la propiedad e interés privados (Marx, 1846). Pero, ahí no llega el Informe. 


En relación a lo primero, el problema de las políticas sociales es que el sistema social es insuficiente. Más allá de la crítica subrepticia a los políticos y a los funcionarios, la pregunta es: por qué es insuficiente el sistema de protección social. Pues porque tiene pocos recursos, con lo que volvemos arriba. 


En cuanto a la crítica a los políticos y los funcionarios; estos no caen del cielo, son elegidos por la ciudadanía. La pregunta entonces es por qué la ciudadanía, activa electoralmente, vota a unos políticos que no se ponen de acuerdo, o hacen triquiñuelas, para hacer políticas que les jode la vida; por qué no participan en las elecciones, o no se organizan, o no se movilizan. Algo tendrá que ver la ideología (y por qué esa ideología): se llama enajenación en el capital, que brota de la materialidad de la organización social. Esto no se destaca en el FOESSA.


El desempleo y la ley de la acumulación de capital

Asi, por ejemplo, con el fenómeno del desempleo, el Informe proporciona una estupenda radiografía del empleo y el desempleo en el ámbito de las familias españolas. Pero, para explicarlo, tiene que usar las diferentes y variadas teorías que las ciencias sociales proporcionan: estructura productiva, estacionalidad de la demanda, cultura empresarial de la rotación, tecnología, hambre de cualificación, infravaloración de determinados sectores, etc.

En contraposición, la dialéctica materialista permitió a Marx, en su investigación sobre el capital, explicar el desempleo como un fenómeno endógeno al desarrollo capitalista, aportando estadísticas que ilustraban su investigación. 

¿Por qué el capitalismo condena a una buena parte de la clase obrera al desempleo primero, y a la pobreza, la exclusión, después? 

La acumulación de capital, o sea el crecimiento económico capitalista, produce y agranda la desigualdad y la exclusión. La búsqueda del máximo beneficio, como imperativo de la supervivencia en el marco de la competencia y la propiedad privada de los medios de producción, conduce a la innovación tecnológica. Así, los capitalistas incrementan su productividad mejorando su competitividad y obteniendo ganancias extraordinarias. Posteriormente, la nueva técnica se extiende generalizando el crecimiento de la productividad y empujando al desempleo a parte de la fuerza de trabajo, que pasa a engrosar las filas del ejército laboral de reserva (desempleo).

La mera existencia del ejército laboral de reserva presiona a los salarios a la baja, que solo puede compensarse mediante organizaciones de los trabajadores que lo frenen (hay de todo).


Tratamiento sintomático y programa de transición

Las medidas urgentes que plantea el Informe no tienen nada que envidiar al documento congresual o programa electoral de cualquier organización de izquierdas, o con sensibilidad social. Al parecer son más avanzadas que la agenda gubernamental de los actuales dirigentes políticos (centrales y autonómicos). 

Recordemos algunas relativas al empleo: reducir la temporalidad y la parcialidad involuntaria, fortalecer la negociación colectiva, acompañar el trabajo con formación y cuidados.

Todas guai, pero ninguna evita el despido ni garantiza la contratación, por eso no evitan el desempleo, la debilidad estructural de la fuerza de trabajo ni la presión a la baja de los salarios, la pobreza y la exclusión.

Bajo mi punto de vista, estas son medidas urgentes y necesarias para frenar la sangría de la clase obrera baja, pero sobre todo para preparar el terreno de lo que ha de ser la verdadera transformación de la sociedad, la revolución social que supere el capitalismo. Deben permitir adquirir la conciencia, la organización y la fuerza que posibiliten dar ese salto mortal de la sociedad. Pero, eso no se destaca en el Informe.


Pronóstico y socialismo

FOESSA admite que estas medidas urgentes no detienen el “futuro que estamos construyendo”: una sociedad del desasosiego y del miedo, cercana al caos. Por eso reclama un cambio de paradigma: lógicas predistributivas, lógica de lo común, ética del trabajo, interdependencia y ecodependencia, profundizar la democracia, desacelerar, entre otras. Pide la intervención de todos y un nuevo pacto social basado en equidad, corresponsabilidad y producción de lo común. No basta crecer en PIB o tecnología, se trata de garantizar vida digna, solidaridad y participación efectiva. 


Todo eso me suena más a socialismo que a capitalismo. Cierto que el Informe no habla de expropiar los medios de producción y ponerlos al servicio de toda la sociedad (y no al de unos cuantos); tampoco de planificación que permita organizarlos para posibilitar dicho servicio. Antes hay que convencer a la clase capitalista y sus partidarios de que tienen que ceder sus privilegios porque hay pobres o excluidos, que ellos conocen mejor que nadie, desde hace cientos de años. Del cómo se hace eso, tampoco lo destaca el Informe.


Conclusión y propuesta

El FOESSA 2025 es una rica (y desgraciada) fuente de conocimiento sobre la situación y evolución de la clase trabajadora española; además es un llamado urgente a la acción (de todos, personas, organizaciones y gobiernos). 

Los que nos reclamamos de la superación del capitalismo deberíamos asir, en una mano, el Informe y, en la otra aún con más fuerza, la bandera del socialismo. Quizás avanzando al nivel de concreción que plantea el propio Informe (cuidados, común, participación,...), añadiendo nuestro bagaje centenario de luchas anticapitalistas y experiencias relacionadas con el socialismo (URSS, China, municipalismo emancipador). Lo que incluye la centralización de la propiedad de los principales medios de producción, la creación de empresas públicas y la planificación de la economía, que garanticen la satisfacción de las necesidades básicas de toda la población.

jueves, 13 de noviembre de 2025

La situación de la clase obrera española y el Informe FOESSA (I)

 

El IX Informe FOESSA de 2025 me ha traído al recuerdo la obra de Federico Engels, La situación de la clase obrera en Inglaterra, que allá por 1845 expusiera y denunciara las condiciones de vida de las familias trabajadoras inglesas. Desde la salud hasta las condiciones de trabajo, pasando por la educación, la vivienda, Engels desgrana la miserable vida de las familias generadoras de la riqueza social, que la clase burguesa se apropiaba despiadadamente. Además, cuenta que el maquinismo, la revolución industrial, que multiplicó varias veces la producción material, significó un mayor empobrecimiento para la clase trabajadora.


Quién es FOESSA y por qué hace un informe

Igual de desgarrador y demoledor es el nuevo Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social en España (https://www.foessa.es/ix-informe/) que, elaborado por más de quinientos voluntarios, académicos y técnicos, y con más de 700 páginas, nos proporciona la fundación. Además, el informe se acompaña de un resumen de más de 100 páginas (https://www.caritas.es/main-files/uploads/2025/10/IX-Informe-FOESSA-resumen.pdf), en el que nos hemos basado para esta entrada, así como informes regionales que se publicarán próximamente.

Fomento de Estudios Sociales y Sociología Aplicada (FOESSA) es una fundación promovida por Cáritas Española, vinculada a Caritas Internationalis, una organización de carácter humanitario, creada en Alemania (1897) y perteneciente a la Iglesia Católica.

Tal como se indica en la Presentación el Informe analiza y comprende las transformaciones sociales de nuestro país para contribuir activamente a su mejora proponiendo un giro hacia un nuevo modelo que ponga la justicia social y el bien común en el centro de las políticas públicas.

Por nuestra parte, divulgamos las conclusiones del informe y más adelante haremos una modesta aportación al debate que plantea. Ni que decir tiene que nuestra exposición no hace justicia al informe, rico en datos (evolución y comparación con la UE) y en descripciones.

A continuación presentamos una síntesis de los apartados que aparecen en el Resumen del Informe FOESSA.


Una sociedad en transformación

España se nos presenta como una sociedad con grandes contradicciones: crece la macroeconomía (incluso el empleo) mientras aumenta la vulnerabilidad social; vivimos una modernización tecnológica a la vez que se agranda la inseguridad, la incertidumbre y la polarización. Ello está configurando la sociedad del desasosiego, en la que la exclusión deja de ser un accidente y se constituye en un rasgo estructural del modelo socioeconómico español.

Señala una serie de grandes transformaciones sociales que se han dado en las últimas décadas: recomposición de clases (de la clase media y disolución de la identidad obrera), expansión de la educación universitaria, transición migratoria (dejamos de emigrar para recibir inmigrantes), incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral (perduran la doble jornada y las desigualdades de género), revolución tecnológica, el empleo ya no garantiza la integración, la vivienda se ha convertido en factor de exclusión, el envejecimiento poblacional junto a la baja natalidad cuestionan la sostenibilidad del bienestar, cambio cultural (pluralismo, secularización y diversidad familiar).

Todo ello ha provocado un cambio en la cohesión social caracterizada por identidades troceadas y debilitamiento de los lazos de solidaridad.


Desigualdad y estructura social

En este bloque se expone una radiografía de las brechas socioeconómicas y de la creciente polarización de rentas y patrimonios.

1. Desigualdad estructural persistente, a pesar del crecimiento macroeconómico a partir de 2015, evidenciando la inefectividad de las políticas redistributivas. El índice de Gini en 2024 ascendió a 33,1 superior al 32,4 de 2007.

2. Vivienda (hipotecas, alquileres, desahucios, sintecho): eje central de la nueva desigualdad (jóvenes). Es un factor que limita la autonomía y movilidad social. El porcentaje de población que destina más del 40 por ciento de sus ingresos a vivienda fue en 2024 de casi el 30 (en 2007 era el 22%).

3. Sistema redistributivo con escasa capacidad correctora: las prestaciones contributivas (pensiones, desempleo) funcionan, pero las no contributivas (familia, vivienda, ingreso mínimo) son insuficientes y fragmentadas, perjudicando a la infancia. Además, el sistema fiscal menos progresivo de lo que se dice. La eficacia redistributiva (reducción de pobreza gracias a transferencias sociales) fue en 2024 del 21 por ciento (en 2007 fue del 31%).

4. Pobreza crónica y multidimensional: la pobreza relativa (ingresos inferiores al 60% de la renta mediana) fue en 2024 de casi el 21 por ciento (en 2007 no llegaba al 20%); la pobreza persistente (seguir más de cuatro años seguidos en la pobreza) estaba en el 10,4% de los hogares (en 2007 eran el 7,6%).

5. Concentración de riqueza y fragilidad económica. El 10 por ciento más rico concentra más de la mitad del patrimonio nacional (en 2007 poseía el 44%); casi la mitad de hogares carece de ahorros para afrontar un mes de imprevistos. Los nuevos empleos son precarios.

6. El origen familiar determina el destino social, desmintiendo la idea de que la posición socioeconómica depende del esfuerzo personal (meritocracia) y la reproducción intergeneracional de la desigualdad. El porcentaje de personas que superaban el nivel educativo y ocupacional de sus padres fue en 2024 del 34 por ciento (en 2007 del 43%).

7. Desigualdad territorial y transición energética. El mapa español de la pobreza no ha cambiado: el norte rico y el sur (Andalucía, Extremadura, Canarias) pobre (mayor concentración de la exclusión). Así la tasa AROPE (mide el riesgo de pobreza y exclusión) en Andalucía pasó de 34% en 2007 a 35,6% en 2024. Por otro lado, la transición energética penaliza a los hogares vulnerables elevando sus costes de energía y movilidad.

8. La infancia y la juventud como grandes perdedores. La fractura generacional es alarmante: la infancia significa un tercio de la exclusión severa, unos 2,5 millones de jóvenes están instalados en la precariedad estructural, a la vez que los mayores de 65 años (pensiones y vivienda en propiedad) son el grupo con menor exclusión. La exclusión severa en menores de 16 años pasó de 6,8% (2007) a 15,4% en 2024.


Síntesis de la evolución (2007-2024)

Dimensión

2007

2015

2024

Tendencia

Índice Gini

32,4

34,7

33,1

Desigualdad estructural persistente

Sobreesfuerzo vivienda (%)

22

30

29

Encarecimiento estable

Eficacia redistributiva (%)

31

25

21

Caída continuada

Pobreza relativa (%)

19,7

22,3

20,8

Ligera mejora desde 2015

Pobreza persistente (%)

7,6

10,4

Más cronificada

Riqueza 10 % superior (%)

44

49

52

Creciente concentración

Movilidad ascendente (%)

43

36

34

Descenso estructural

Pobreza energética (%)

14

18

19

Sin revertir la subida

Exclusión severa infantil (%)

6,8

13,5

15,4

Duplicada en 17 años


La dinámica de la exclusión social en España

El tercer capítulo examina los resultados de la Encuesta sobre Integración y Necesidades Sociales (EINSFOESSA) que, desde 2007, mide 37 indicadores de exclusión (empleo, vivienda, salud, educación, redes, etc). A partir de estos indicadores se construyen los índices de exclusión, cuyos resultados aparecen en la tabla (indicar que en 2018 hay un cambio en la metodología, lo que no permite comparar con rigor con datos anteriores).

Según la serie, cada crisis amplía la fractura social y las recuperaciones no consiguen cerrarla. En 2024 la exclusión severa era un 52 por ciento superior a la de 2007.

La exclusión no es un fracaso individual sino el resultado de estructuras económicas y políticas que generan vulnerabilidad. La exclusión severa afecta al 9 por ciento (más de 4 millones de personas), y la exclusión moderada a un tercio de la población.

El empleo ya no protege; asistimos a una polarización laboral en la que coexisten empleos altamente cualificados bien pagados junto a una mayoría de trabajos precarios, parciales y mal remunerados.

Los servicios sociales son insuficientes; la vivienda actúa como trampa que absorbe la mayor parte del ingreso abocando a la inseguridad alimentaria o material; la inseguridad residencial (hipotecas cuantiosas, alquileres por las nubes, desahucios, sin techo) impacta directamente en la salud mental y las posibilidades de emprender un proyecto vital autónomo para los jóvenes; los hijos de padres con baja formación y que trabajan antes de los 18 años duplican el riesgo de repetir el ciclo de exclusión; solo el 3 por ciento de los hogares en exclusión severa pueden permitirse clases de idiomas externas frente al 15 por ciento de los integrados.

En la sociedad hiperconectada aparece el muro de la brecha digital (falta de conectividad o de competencias digitales) que limita el acceso al empleo, la educación y los servicios públicos, mostrándose otro determinante de la exclusión.

La exclusión se agrava en las nuevas generaciones: en 2024 la infancia (15,4%) y la juventud (11%) viven en exclusión severa, el doble que en 2007.

Aparecen nuevos fenómenos que amplían el mapa de la exclusión: la inseguridad alimentaria afecta al 38 por ciento de los hogares mientras las ayudas son fragmentadas y asistenciales; el 21 por ciento no puede mantener una temperatura adecuada (pobreza energética); el 17 por ciento padece privación material; una buena parte de los hogares vive sin red financiera (endeudamiento y falta de activos).


Situación FOESSA (hogares)

2007

2013

2018*

2024

Integración plena

46,3 %

36,7 %

49,0 %

45,0 %

Integración precaria

37,8 %

41,2 %

34,6 %

35,7 %

Exclusión moderada

10,3 %

13,3 %

10,1 %

10,5 %

Exclusión severa

5,6 %

8,7 %

6,3 %

8,8 %


Las políticas sociales en España

El Estado de Bienestar, que goza de fuerte respaldo ciudadano, funciona a baja intensidad y amenazado (geopolítica, privatizaciones, individualismo, debilidad fiscal).

El sistema sanitario acusa fracturas estructurales y dinámicas privatizadoras; el modelo de cuidados debe transitar del hogar a la responsabilidad comunitaria; la vivienda exige respuesta decidida, estructural y coordinada; las pensiones requieren un pacto intergeneracional; y el Ingreso Mínimo Vital, aunque duplica cobertura, arrastra problemas de acceso, permanencia y desigualdades territoriales. El capítulo cierra con una reforma fiscal pendiente: demandas crecientes del bienestar chocan con una base fiscal obsoleta e insuficiente, principal grieta estructural del modelo.


Confianza en el modelo de bienestar y capital social

Se extiende la percepción de una democracia ineficaz y desconectada, que alimenta desafección y desapego institucional además de erosionar el compromiso cívico. A la vez hay un amplio respaldo a sanidad, educación y pensiones, lo que preserva una legitimidad social estable, pero sostenerla requiere reconstruir la confianza en el sistema fiscal. La participación asociativa cae y la pobreza agrava el aislamiento. La juventud es pesimista ante la precariedad laboral, las dificultades con la vivienda y las dudas sobre las pensiones. La proliferación de noticias falsas polariza y socava la credibilidad informativa erosionando la verdad compartida necesario para el diálogo democrático.

Termina el apartado reclamando corresponsabilidad y consensos estables para un proyecto de bienestar común legítimo y sostenible.


El futuro que estamos construyendo

Estamos en la sociedad del miedo, en la que la inseguridad se normaliza, se alimenta el “sálvese quien pueda” y erosiona la confianza democrática. El Informe aboga por lógicas predistributivas que prevengan la desigualdad, así como la producción de lo común regulando complementariamente lo público y lo privado, lo individual y lo colectivo. Plantea reconocernos interdependientes y ecodependientes, recuperar la ética del trabajo desligado del empleo, rechazar el falso debate sociedad vs estado. Propone, finalmente, entrar en la lógica de lo común para profundizar la democracia. Llama a desacelerar frente a la vida acelerada, las identidades excluyentes y las noticias falsas. Invita a reaccionar individual y colectivamente, superar el repliegue y construir un futuro justo, sostenible y común.


Propuestas inmediatas y operativas

Extractamos algunas de las propuestas inmediatas que se plantean en el Informe:

- Empleo: reducir la temporalidad y la parcialidad involuntaria, fortalecer la negociación colectiva, acompañar el trabajo con formación y cuidados.

- Ingresos: ampliar y simplificar el Ingreso Mínimo Vital, y vincularlo a itinerarios personalizados de inserción; aumentar las prestaciones familiares y la cobertura infantil.

- Vivienda: expandir el parque público de alquiler; regular precios en zonas tensionadas; coordinar políticas territoriales diferenciadas.

- Salud: reducir listas de espera y desplegar una estrategia nacional de salud mental comunitaria.

- Educación: universalizar la educación infantil y combatir la segregación escolar; reducir abandono temprano.

- Igualdad y transición energética. Políticas específicas para mujeres, población gitana y migrante. Transición energética justa con participación de comunidades locales.

- Reforma fiscal y predistributiva: fiscalidad progresiva real, políticas que prevengan la desigualdad para evitar intentar corregirla ex post.



Las protestas en Irán y el capitalismo mundial

Introducción Los últimos acontecimientos en Irán nos ofrecen una oportunidad para comprender dialécticamente el vínculo entre las manifestac...