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jueves, 26 de junio de 2025

La corrupción capitalista, la CEP y el socialismo


El ruido mediático en torno a los casos García, Cerdán o Ábalos no nos deja escuchar el mensaje que el capitalismo español nos hace llegar.


Ciertamente, tampoco ayuda la ofensiva (partidista, mediática, policial, judicial) clasista, en el sentido de lucha de clases, que supone el asedio al presidente (caso Begoña, David, Fiscal General) como punto “débil” del gobierno de progreso. Aunque no se trata de una novedad, pues el anterior gobierno, también de progreso, fue objeto de hostigamiento (las veintitantas causas judiciales a Podemos finalmente archivadas que ocuparon portadas y tertulias televisivas, las quedadas en el casoplón del coletas, el chuletón de Garzón, la ley del solo sí es sí, zancadillas al ingreso vital o a la ley de vivienda, o el robo del móvil de Iglesias, entre otros). Pero, en aquellos momentos Pedro Sánchez recomendaba a Pablo Iglesias mejorar sus relaciones con los jueces, al punto de ofrecerse a presentarle alguno. Por lo visto, no tomó su propia medicina.


En cualquier caso, los actuales casos de corrupción -decía- no nos dejan ver lo importante. Y no lo digo solo porque ensombrezcan la amenaza nuclear, la guerra, el genocidio o la política de rearme, sino porque se oculta algo tan estructural como lo anterior: el significado que tiene la corrupción en la sociedad capitalista.


En mi opinión, la corrupción es parte integrante del normal funcionamiento del capitalismo; no digo que sea parte de su contenido, pero sí de la forma en que se realiza tal contenido. Sin ir más lejos, la corrupción es una manera más, que acompaña a la competencia, en que se lleva a cabo la ley absoluta de la producción capitalista, el amontonamiento de valor (dinero) a través de la explotación del trabajo asalariado. Más aún, en las sociedades en las que la mercancía es la relación social objetivada con alcance general, todo se compra y se vende -aun sin ser mercancía- incluso la moral o el honor, nos dirá Márx. En algunos sectores productivos, los pactos empresariales de reparto de la obra pública nos plantearían si la corrupción no es un mecanismo concreto en que se lleva a cabo la propia ley del valor. A modo de ilustración: la corrupción ha acompañado a otros paridos gobernantes como el PP (Naseiro, Hormaechea, Gurtel, Caja B, Kitchen,…), también al propio PSOE de otras épocas (Rumasa, Filesa, Roldan, Guerra, GAL, entre otros), no solo a gobierno de la democracia también de la dictadura (enriquecimiento de la familia Franco y de otras grandes fortunas al calor de las decisiones gubernamentales, presencia en consejos de administración de las grandes empresas por ex-ministros franquistas, caso Matesa, entre otros). Con estos datos pretender que la corrupción no es una característica del desarrollo histórico capitalista español es negarse a ver lo evidente.


Sin embargo, la corrupción capitalista, es presentada unas veces como un fenómeno casual como si de un fenómeno atmosférico desconocido se tratase; anecdótico o un aspecto particular de individuos concretos, tal que manzanas podridas, con dudosa moralidad que se relaciona con determinados ambientes familiares, o tipos de educaciones recibidas, cuando no causadas por algún gen (todavía por descubrir). En otras ocasiones se la circunscribe abstractamente a la naturaleza humana (avaricia, afán de enriquecimiento). Para terminar con este elenco no exhaustivo de justificaciones de la corrupción, tenemos la clase política, las instituciones o las estructuras estatales, como máxima concesión a una comprensión científica de este fenómeno.


A la luz de esta cuestión, uno se pregunta por qué a pesar del carácter sistémico de la corrupción en el capitalismo, en particular la del español, ésta es presentada al margen del contexto social, particularmente al margen del capital, tan onmipresente en la vida social. 


No acierto a saber cuánto hay de intención y cuanto de incapacidad, pero unas veces los medios de comunicación y otras la propia ciencia burguesa, y con ellos todo el aparato jurídico y legal, se niegan a descubrir el contenido de la corrupción deteniéndose en su apariencia. Así nos muestran los detalles más escabrosos desvelando las miserias de la condición humana hasta sus minucias más denigrantes, una y otra vez, uno y otro día, hasta que la evanescencia mediática tenga a bien cambiar la agenda. Un ejemplo es la teoría de la agencia (autor y año), según la cual los burócratas (funcionarios) y políticos tienen objetivos particulares (enriquecimiento personal, financiación partidaria) que anteponen al bienestar general, objetivo del principal (Estado), y aprovechan cualquier ocasión para alcanzarlos; una de ellas es darles ilegalmente contratos públicos a empresas (maximizadoras de beneficios), que no se sabe cómo pasaban por allí, a cambio de comisiones ilegales (mordidas) que luego se reparten entre la red de corruptos (intermediarios, facilitadores, y otras personificaciones de la apropiación del valor).

Algunos marxistas, o teóricos críticos, avanzan y señalan como las empresas estudian, diseñan, invierten, colocan a personas en organismos públicos (puertas giratorias), para hacerse con dichos contratos. Esto le da más realismo a las teorías apologéticas. Pero, no se trata de empresas moralmente corruptas, son empresas que han de corromperse para sobrevivir en el mundo competitivo que el capital depara a las unidades donde se lleva a cabo el trabajo privado e independiente.


Este detenerse en la apariencia, junto a la naturalización de las relaciones sociales capitalistas, características de las interpretaciones burguesas, y a veces de teorías que se presentan como críticas, terminan por, consciente o inconscientemente, desviar el punto de mira del fenómeno de la corrupción resaltando lo casual, anecdótico, individual, personal, moral o estatal, obviando, dando de lado, lo empresarial y lo social. Llegado un punto, dejan de preguntarse por la causa que hay tras ellos. Porque de hacerlo terminarían topándose con la relación social general que organiza la vida de la sociedad actual, el capital.


Todas estas modalidades de eximir al capital en cuanto relación social, a su fin absoluto (valorización del valor), a sus formas políticas (estado, gobierno, presupuestos, partidos, burócrastas, políticos), a sus formas ideológicas (moral, avaricia, leyes, laxitud presupuestaria, culpabilizar a políticos y funcionarios) a sus formas económicas (empresas, competencia, beneficio) y desplazar las responsabilidades al ámbito de la política (la denominada clase política, o al estado);algo muy de moda entre liberales. Se trata de otra forma de olvidar la relación entre la superestructura y la base económica. Así, entre ignorancia y la hipocresía, la ideología dominante pretende sortear la responsabilidad social en el fenómeno de la corrupción capitalista. 


La Crítica de la Economía Política (CEP) nos recuerda lo contrario, y en mi opinión recomienda cuestiones que el pensamiento transformador debería tener en cuenta. En primer lugar, que ningún fenómeno social actual, tampoco la corrupción, escapa a la influencia del capital, pues éste es la relación social general que organiza la vida de las personas en el capitalismo. La corrupción es parte del normal funcionamiento capitalista, constituyendo una forma de la lucha de clases, que es el modo necesario en que el capital se desarrolla. Además, la CEP señala las limitaciones de los demás “explicaciones” poniendo al descubierto, más allá de su desconexión con la verdad, su carácter hipócrita y apologético. Con ello se avanza en la generalización, y preservación, de una necesaria conciencia dialéctica. Esto significa, para cada caso concreto de corrupción armar la lucha de clases mediante: determinar las causas (capital, estado, políticos, moralidad, personas), atribuir las responsabilidades (sociedad, empresas, educación, familia, corruptores y corruptos) y diseñar medidas preventivas (familia, educación, leyes, reglas presupuestarias, mecanismos de control). Todo ello a sabiendas que no acabaremos con la corrupción capitalista, pero se la dificultará (reparar multiplicadamente el desfalco) obligando al capital a ser más eficiente y desarrollar las fuerzas productivas. Condición ésta necesaria para la definitiva generalización de la conciencia dialéctica, aún incipiente, que desemboque en la superación del capitalismo, o sea en el socialismo.


lunes, 27 de enero de 2025

Sobre la unidad de la izquierda: dos propuestas y una pregunta

(Esto es lo que hubiera querido decir, pero por falta de tiempo no fui capaz, en una reunión donde se debatía sobre la unidad de la izquierda)

La unidad de la izquierda se entiende, la mayoría de las veces, como la unidad de los partidos y la coalición electoral. Cuestiones que son necesarias, de cara a las elecciones, pero que hoy día no son suficientes. El proceso al que nos referimos con unidad de la izquierda (UI, en adelante) debe aspirar a ser algo más profundo.

Se hace necesario plantearse la unidad de las personas de izquierda porque con todas las idas y venidas de las distintas organizaciones de la izquierda, con sus desencuentros y reencuentros, las que también van y vienen son las personas que las componen o se identifican con estas organizaciones así como muchas que quedaron en el camino. Estas personas, que también portan las afinidades y diferencias, son las que pueden constituir el proceso unitario. Por eso es importante plantearse la unidad de las personas de izquierda (UPI, en adelante) como prioridad. Ciertamente, a esto ayudan mucho las acciones concretas (concentraciones, manifestaciones, por ejemplo), pero es bueno tenerlo presente de cara a organizar un proceso constituyente de la UI.

En un primer momento, el papel de las organizaciones es importante para facilitar este proceso de de UPI y aceptar dejar en segundo plano la unidad electoral, que habrá de surgir más adelante como un resultado de la UPI.

Bien, de cara a la UPI, la cuestión a la que deberíamos respondernos, de manera individual, es: por qué estoy aquí; por qué he venido. Es una pregunta que apela a la necesidad interna que tengo, en relación con lo que me rodea, que no encuentra otro modo de expresarse que reunirme con otras personas que dialogan sobre la unidad de la izquierda.

Ciertamente, cada respuesta será diferente, y estaría bien, además de hacer el esfuerzo individual e interior de respondernos a nosotros mismos, haciendo consciente nuestro pensamiento, que se compartiera. Porque, en el comunicarnos la respuesta a “¿por qué he venido?” podemos descubrir aspectos que dábamos por sabidos que estaban equivocados, o aspectos que no se tenían en cuenta, etcétera. Con ser bueno, no es indispensable esa objetivación de nuestro parecer.

En cualquier caso, por distintas que sean las diferentes respuestas, muchas de éstas manejarán dos elementos: conciencia individual y transformación social.

Estas dos cuestiones son el objetivo de las dos propuestas que traigo. Pero, antes de pasar a ellas, quiero insistir en la importancia de la pregunta constituyente (¿por qué estoy aquí?). Porque este proceso, para ser genuino, honesto, sincero, debe ser la materialización colectiva de la satisfacción de aquella necesidad interna, de la pregunta constituyente. Y, aunque diversas puedan ser las respuestas individuales, la respuesta colectiva ha de ser única, común. Esta solución comunitaria empieza aquí y ahora.

La primera propuesta tiene que ver con las conciencias individuales, la lucha de ideas, la batalla cultural, llámese como se quiera, requiere poner el acento en los medios de comunicación; la izquierda debe, con los medios que tiene (hay muchos medios de comunicación y operadores en redes sociales de izquierda) y con lo que pueda crear, operar sobre el proceso en que las personas producimos nuestra propia conciencia. En esto nos va la vida.

La segunda tiene que ver con transformar la sociedad; la sociedad capitalista está cambiando, la lucha de clases ha cambiado, las formas políticas están cambiando, la sociedad se derechiza y la ultraderecha crece. Esto no es una maldición ni una casualidad. Es necesario un diagnóstico de la sociedad, del momento, basado en un método en consonancia con el objetivo (crítico y revolucionario), que nos permita plantearnos un programa realizable en la dirección de superar el capitalismo, lo cual implica mejorar las condiciones de vida de la mayoría, empezando por la clase obrera (socialismo o barbarie).

La izquierda no puede quedarse parada. Nos pueden ganar porque sean más fuertes, pero no porque bajemos los brazos. Por eso necesitamos todos los brazos y todas las cabezas, por eso necesitamos empezar por la Unidad de las Personas de Izquierda.

miércoles, 19 de junio de 2024

Apuntes sobre derecha e izquierda

 

Izquierda versus derecha

Tiene sentido hoy, a la vista de la oferta partidar, hablar de derecha e izquierda.

Qué es la derecha y qué la izquierda.

El origen historico de los términos es circunstancial, accidental, anecdótico. En la asamblea francesa previa a la revolucion, los partidarios de que el rey sancionara las leyes se pusieron a la derecha, mientras los que decían que bastaba que las aprobase la asamblea para que fuesen efectivas sin necesidad de aprobacion por el rey, se colocaron a la izquierda.

El significado ha cambiado algo con los tiempos, tiene un carácter histórico.

El significado es distinto en Europa que en Estados Unidos.

Centrándonos en Europa


La Izquierda (I) plantea:

- la sociedad (conjunto de personas que forman una comunidad)

- fortalecer a la sociedad (sanidad, educacion, pensiones);

- defiende estado fuerte que sea un instrumento para el bienestar de la sociedad;

- sufragado por impuestos pagados por los ciudadanos distribuidos según las posibilidades, que pague más quien más tiene (progresivos, proporcionales);

La izquierda se asocia a: republicanismo frente a monárquicos; democracia; progresismo, laborismo, socialismo, defensa de derechos civiles (discriminaciones, raciales, sexuales, feminismo, pacifismo, ecologismo, cambio político;

Muchos de sus valores se aproximan al humanismo (solidaridad con los más desfavorecidos o discriminados como trabajadores, mujeres, ancianos, discapacitados, inmigrantes, …); a veces defienden medidas discriminatorias para defender a los más debiles, caso de la discriminación positiva de la mujeres; defensa de los derechos de las minorías; reinsercion y rehabilitacion de los delincuentes (despenalización);

En los aspectos civiles la izquierda es más liberal (reduccion de penas, rehabilitacion, drogas, prostitucion, religion, aborto, divorcio, …); frente a la derecha mas tradicional y cerrada a estos cambios.

También la sexualidad, la anticoncepcion, planificacion familiar, educacion sexual, derechos de homosexuales, formas de union o matrimonios distintos al tradicional, a favor de los avances científicos, religion, pacifismo, derechos humanos, naciones unidas, critica del imperialismo y su forma actual yanqui,

Economia: estado de bienestar, servicios publicos (sanidad, educacion, prestaciones sociales, pensiones, prestacion desempleo, …); derechos básicos para ciudadanos; impuestos elevados y distribuidos según capacidad de pago;

Formas politicas: socialdemocratas, socialistas, socioliberales, cristianos de izquierda,

Hay una extrema izquierda: revolucionarios, comunistas, … que cuestiona el capitalismo, la propiedad privada, el mercado, plantea la superación del capitalismo, … No tiene representacion europarlamentaria.


La derecha (D) defiende:

- naturaliza al hombre y a la sociedad; las cosas siempre han sido así y así han de permanecer; conservación;

- las diferencias sociales tienen que ver con diferencias naturales y de cómo cada individuo hace uso de sus atributos en la competencia, que es una relación natural (no histórico); si responden al orden natural la sociedad no debe cambiarlas;

- el individuo y el individualismo, frente a lo colectivo;

En lo economico:

- los hay proteccionistas y liberales; defienden capitalismo, imperialismo (americano), libertad economica de empresas e individuos, la competencia frente a la regulacion, el mercado frente al estado, la empresa privada frente a la empresa publica,

- la iniciativa privada frente a la iniciativa pública;

- la empresa privada frente a la administracion publica

- para proveer servicios privados frente a servicios públicos;

- un estado mínimo (militar, policial, servicios centrales) frente a un estado grande e intervencionista;

- beneficiar a empresas y empresarios para promover la actividad economica, y como consecuencia mejore la sociedad;

- nacionalistas, imperialistas, se oponen a la inmigracion (emigracion?); cultura; tradición;

- tradicionalismo frente a modernismo;

- conservadurismo frente a progresismo;

- gradualismo frente a aceleracionismo;

- libertad de circulación de mercancías, capitales, empresas, turistas, pero no de fuerza de trabajo.

Los partidos: conservadores, nacionalistas, liberales, social-democratas,

Usar al estado para conservar tradiciones, defensa, seguridad,

Sus enemigos: Marx, marxismo, comunismo,

Son anticomunistas.

Resumen

Simplificando podemos decir, que los conceptos tradicionales de I / D, aquí presentamos extremos pero hay que entender que hay grados que hacen más de izquierda y menos , así como menos de derecha y más de izquierdas, llegándose a un punto intermedio de confusión (centro) mientras que cuanto más te alejas del centro te acercas a los extremos:

- en cuanto al sistema social, el capitalismo, la derecha es mas defensora del mismo (propiedad privada, empresa, mercado, competencia) que la izquierda, mientras ésta se muestra más crítica y reformista con este sistema (propiedad estatal, empresa y administración pública);

- en relación a estas reformas, la izquierda las impulsa a través del estado, mientras que la derecha cuando finalmente accede a ellas plantea que sean las empresas privadas quienes las lleven a cabo (ejemplo sanidad publica frente a sanidad privada, o educación o pensiones);

- el tamaño del estado, por tanto, diferencia a la izquierda que tiende a agrandarlo frente a la derecha que tiende a estrecharlo; también la financiación de la actividad estatal, por tanto, las distingue, así la izquierda defiende impuestos elevados mientras la derecha aboga por la reducción de impuestos; quién y en función de qué deben pagarse estos impuestos es otra nota distintiva, la izquierda defiende que lo paguen quienes más tienen de manera progresiva mientras la derecha es mas partidaria de la proporcionalidad;

- en su crítica del capitalismo la izquierda ha hecho causa común con el antirracismo, feminismo, pacifismo, ecologismo, sindicalismo, sexismo, etc; la derecha ha sido menos proactiva con la mayoría de estos movimientos aceptándolos tardíamente (cuando ya hay una mayoría social que los defiende) en versiones más suaves y siempre dispuesta a retroceder si hay condiciones para ello (contrarreformas);

- De igual manera en otros derechos civiles como divorcio, aborto, educacion sexual, legalizacion de drogas, rehabilitacion y de presos y delincuentes, prostitucion, eutanasia, … en general la izquierda se muestra más liberal, partidaria de la libertad individual, frente al prohibicionismo de la derecha;

- Aspectos culturales: la derecha suele defender la tradición mientras la izquierda se muestra más abierta a los cambios;


Qué significa esta simplificacion en el ámbito europeo.

Cuadro-resumen del planteamiento derecha e izquierda


Posiciones políticas ante los derechos económicos y civiles-humanos



Derechos económicos



Liberal

Regulador

Derechos civiles y humanos

Liberal

Ultraliberales consecuentes

Izquierda tradicional

Regulador

Derecha tradicional

Fascismo, franquismo, falangismo, Nazismo


Las protestas en Irán y el capitalismo mundial

Introducción Los últimos acontecimientos en Irán nos ofrecen una oportunidad para comprender dialécticamente el vínculo entre las manifestac...