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martes, 23 de diciembre de 2025

Elecciones extremeñas: anatomía electoral y tareas de la izquierda


La paradoja del adelanto

Las recientes elecciones autonómicas de Extremadura nos muestran un resultado paradójico. Convocadas, en perspectiva autonómica, por la derecha (PP) para destrabarse de Vox; y, en perspectiva nacional, para seguir presionando al gobierno y principalmente al presidente, el único que puede adelantar elecciones.

El resultado ha acentuado aun más la dependencia del PP hacia la ultraderecha, sin terminar de despejar el terreno para el adelanto electoral. La segmentación del voto de la derecha sólo tiene sentido si permite drenar votos a la izquierda. Y en ese sentido hay señales de agotamiento. De modo que no es descartable una situación en la que el monstruo sea innecesario y haya que emplearse en quitarlo de en medio. Entre tanto, las políticas de derecha seguirán maltratando a  buena parte de la clase obrera.


Método y resultados

En lo que sigue, nos detendremos en los resultados electorales autonómicos (21 de diciembre, A25) comparándolos con los de las autonómicas de 2023 (28 de mayo de 2023, A23), incorporando los resultados de las últimas generales (23 de julio de 2023, G23). Así, vemos si los cambios que se destacan son coyunturales o estructurales.

Por otro lado, estamos más interesados en los votos que en los escaños, porque tratamos de ver el comportamiento electoral de las personas más que su traducción legislativa y las oportunidades de gobierno.

Los resultados electorales: ganó PP con 228 mil votos, segundo PSOE con 136 mil, tercero Vox con 89 mil y cuarto Unidas por Extremadura (UxE) con 54 mil. Ahora bien, cómo se ha producido esto. Veamos algunas claves de la aritmética electoral que hay detrás.



Censo, abstención y participación

Un censo electoral prácticamente estable (aumentó un 0,12%). Este fenómeno nos habla de estancamiento demográfico, flujos migratorios, pirámide demográfica invertida (agudización de contradicciones intergeneracionales), España vaciada, entre otras.

La abstención se sitúa en 352 mil (37% del censo) subiendo 88 mil respecto a A23 o 99 mil en relación a G23. Este abstencionismo reúne diversos componentes. Además de las estructurales relacionadas con la protesta y la desafección ante el sistema electoral, a veces auspiciada desde la propia clase dominante (discurso de la antipolítica recreado en medios de comunicación), o exclusión práctica (falta de recursos, excesivo coste o ausencia de movilización). En estas elecciones, más allá de motivos coyunturales relacionados con el tipo de elecciones (autonómicas más abstencionistas frente a nacionales), fechas navideñas o mala climatología, hay que destacar un fuerte componente desmovilizador. La altísima abstención nos remite a que mucha gente decidió, esta vez, quedarse en casa.

En consecuencia, la participación se reduce en casi 87 mil, mínimo histórico. En porcentaje de electorado: pasó de 70,4% (A2023), 71,7% (G23) a 60,5% (A25). El dato nos habla de desmovilización, a pesar de la polarización actual, con el partido mayoritario hasta ahora, el PSOE, aquejado de una importante crisis (escándalos, corrupción).


Voto a candidato, representativo y útil

El voto blanco y nulo ascendió a casi 17 mil, reduciéndose en casi 6 miles respecto a A23 y aumentando en 1 mil en relación a G23. Esto puede interpretarse como que en el mismo contexto de agudización de la lucha ideológica, en las generales se resuelve apostando por un voto a candidaturas, mientras en las últimas lo ha hecho con una retirada del proceso.

La caída del voto a candidaturas en casi 81 miles (100 mil en relación a las generales) lo situó en unas 522 mil. Es la consecuencia de la reducción de la “participación” (abstenerse es también un comportamiento político) y del desencanto que ha llevado a mucha más gente a preferir quedarse en casa en vez de votar a otros o hacerlo en nulo/blanco.

Por su parte, el voto a candidaturas sin representación se situó en 14,5 mil, descendiendo en 20,5 mil. Pero, el descenso mayor se produjo en las generales como expresión de la movilización que acompañó la polarización que llevó a un voto útil. Posteriormente, aumentó (3,7 mil) quizás expresando un desencanto hacia partidos con representación.

El resultado de todo lo anterior es una reducción del voto a candidaturas con representación (57% del electorado) en casi 60 mil respecto a A23 (104 mil en G23).

Estos datos apuntan a un cambio en la canalización del conflicto político: en un marco de agudización de la lucha ideológica y partidaria, los escándalos producen una concentración de la masa electoral que elige gobierno, desplazando el peso hacia las opciones con más capacidad para arrastrar a su base electoral. A partir de aquí, se plantea quién pierde y quién gana votos.



La derecha gana, la ultraderecha manda

El PP ha ganado estas elecciones con 228 mil votos, pero lo ha hecho perdiendo votos: en torno a 9 mil. La pregunta es cuántos está dispuesto a perder en la próxima. Una parte ha podido ir a Vox, pero otra no sabemos si a la abstención. Lo cual da pie a pensar que la acción de gobierno autonómica o la oposición en el ámbito estatal, por no hablar de sus correspondientes escándalos (corrupción, machismo), le hayan pasado cierta factura. Si el motivo del adelanto electoral fue “escapar” de Vox, el efecto ha sido contrario: la gobernabilidad se encarece.

Por su parte, la ultraderecha es votada por 89 mil. Aumenta en 39,5 mil votos respecto a A23 y en casi 4 mil respecto a G23. El gran salto de Vox fue en las generales (más 36 mil votos). Y ahí no le quitó al PSOE, lo más probable es que esté restando a PP y a la abstención, voto a candidaturas minoritarias o incluso al nulo/blanco. Ahora ha consolidado aquel estirón. El lobo ya está aquí, lleva años con nosotros, ahora solo engorda.


El hueco a la izquierda tras el desplome

El peor parado ha sido el PSOE con una pérdida de más de 108 mil votos en relación a autonómicas del 2023 (109 mil si referenciamos en las generales). ¿Por qué? Crisis del PSOE (escándalos de corrupción y maltrato a mujeres), candidatura endeble (encausado, aforamiento, foco mediático), política nacional (gobierno, ataque de toda la derecha). En cuanto al reparto de esa pérdida: abstención (la mayor parte del ex-votante PSOE ha preferido no votar a votar a otro), y fuga de votos (la parte más izquierdosa hacia UxE y en muy menor medida hacia la derecha).

Unidas por Extremadura, por el contrario, mejora en 11 mil alcanzando los 54 mil (10% del voto). En las generales también mejoró resultado (6 mil). Así que eso de que Unidas Podemos sin Sumar suma, no es la única condición para aumentar. Ahora tiene el reto de retener este voto prestado. En cualquier caso la división de la izquierda no será un buen escaparate para el electorado potencial.


El quehacer de la izquierda

La ultraderecha está entre nosotros desde hace tiempo: ya no se trata de asustarse sino de avanzar líneas. El bipartidismo acusa el desgaste de su connivencia con los intereses económicos y su acomodo a patrones conservadores. Ahora este vacío lo explotan los que prometen orden, castigo y ajuste. 

La izquierda lo tiene difícil porque el clima, internacional y nacional, sopla en contra. Aun así, tiene una tarea: unirse institucional, partidaria y socialmente; renovarse, rotar líderes y formarse; ampliar su presencia en medios de comunicación y redes sociales, recuperar el vínculo con la movilización social, cuestionar el capitalismo (Crítica de la economía política). A la vez ser audaz introduciendo propuestas posibles pero rupturistas: renta básica, empresas y servicios públicos, vivienda como derecho efectivo, al empleo, transporte gratuito, …y cuando haga falta nacionalizaciones.

Esto no garantiza el éxito, pero permite salir del estrecho marco al que está condenada la izquierda, gestionar el capitalismo cuando la lucha de clases aprieta al capital, abriendo la discusión sobre las distintas contradicciones en que se expresa el capitalismo preparando las condiciones para superarlo. El socialismo, el cielo en la tierra, obra de una sociedad más consciente (conciencia dialéctica) y mejor preparada, vendrá más adelante. Ahora, solo podemos prometerlo y que inviten los ricos, y si no, expropiación.


viernes, 14 de junio de 2024

La derechización de Europa (I) por PAGR

Los resultados de las recientes elecciones europeas ponen de manifiesto el giro hacia la derecha en la Unión Europea (UE), nos proponemos aproximarnos a este fenómeno desde la perspectiva de la Crítica de la Economía Política (CEP).

Por si todavía alguien tiene dudas de que la ciudadanía europea ha votado mayoritariamente a la derecha, cuestión esta menos novedosa que se viene produciendo de manera tradicional, y que ha incrementado su apoyo a las opciones políticas conservadoras y retrógradas (derecha), veamos brevemente los resultados.

La participación ascendió, en el ámbito europeo, al 51,1%. Puede parecer poco, pero es el máximo de los últimos 20 años, suponiendo un crecimiento respecto de 2019 (50,7%) y 2014 (42,6%). Por tanto, la abstención fue del 48,9 por ciento.


https://results.elections.europa.eu/es/participacion/


En cuanto a resultados electorales bajo la dicotomía izquierda/derecha. En la parte de la izquierda europea las votaciones han dado los siguientes resultados: socialdemócratas obtienen 135 eurodiputados perdiendo 19; los verdes sacan 53 y reducen en 21, respecto del anterior Europarlamento; y La Izquierda cuenta con 36 por lo que disminuye en 5. En total la izquierda europea obtiene 224 (31%) dejándose en el camino 45 escaños.

Por su lado, la derecha, que son el resto de partidos, ha obtenido 496 parlamentarios de un total de 720, o sea casi el 70 por ciento. Por insistir en la derechización de la ciudadanía europea, veamos sus tendencias: los liberales obtienen 79 y pierden 29; el partido popular saca 189 y gana 7. En cuanto a la extrema derecha, según una investigación del diario Publico ( https://www.publico.es/internacional/cuarenta-partidos-extrema-derecha-ocuparan-cuatro-escanos-nuevo-parlamento-europeo.html ): más de 40 partidos en los 27 países que han votado, suponen 192 europarlamentarios, casi el 27 por ciento, con un crecimiento de 52 sillones. El resto, unos 36 eurodiputados, pertenecen a partidos difíciles de ubicar, o que se autoubiquen en la dicotomía derecha-izquierda (caso de los 5 estrellas italianos que están en los no inscritos junto a Junts, por ejemplo), pero son pocos y alteraría en menos de 5 puntos el análisis.

Una vez aclarado lo que entendemos por derechización de Europa o de la ciudadanía europea, encaremos este fenómeno e intentemos explicárnoslo. Para ello usaremos las herramientas que nos procura la CEP procediendo conforme a las indicaciones de Karl Marx en el prólogo a la Contribución a la Critica de la Economía Política. De otra manera, ya sabemos lo que ha hecho la ciudadanía europea, ahora tratemos de saber qué han hecho las clases sociales de la UE.

Bajo nuestro punto de vista, ello pasa por partir del fenómeno (derechización de la UE) tal como aparece (concreto-real), captarlo a traves del pensamiento (concreto representado) mediante categorías y, finalmente, reproducirlo en el pensamiento (concreto pensado) pero ya explicado como síntesis de múltiples determinaciones a través de las distintas categorías: capital, instituciones politicas, clases sociales, lucha de clases, conciencia de clase, acción política, sujeto politico, entre otras.

Pero, antes representemos a través de un cuadro el comportamiento de las clases europeas en las recientes elecciones. Las cifras que se exponen son porcentajes respecto del total del electorado.



Clase obrera

Clase capitalista

Ciudadania

Abstención

39

10

49

Voto a la Derecha

26

9

35

Voto a la Izquierda

15

1

16

Electorado

80

20

100


La tabla presenta en las columnas a las clases sociales, y en las filas las acciones políticas que ha realizado el conjunto de los miembros de cada clase (abstención, votar a la derecha o votar a la izquierda).

En la confección de este cuadro hemos tenido en cuenta los siguientes datos: según el Parlamento Europeo la participación ha sido del 51 por ciento y la abstención del 49 por ciento (ver https://results.elections.europa.eu/es/); el porcentaje de ciudadanos que ha votado a la izquierda (socialdemócratas, verdes y la izquierda), teniendo en cuenta los 224 que ha sacado, asciende al 16 por ciento; mientras que el porcentaje de ciudadanos que votó a partidos adscritos a eurogrupos de la derecha (el resto), sabiendo que obtuvieron 496 asientos (69%), ha sido el 35 por ciento. Esto queda reflejado en la última columna de la tabla.

Ahora veamos cómo se ha comportado cada clase social. Partimos de un reparto de la ciudadanía europea entre las clases sociales del 80 por ciento para la clase obrera y el 20 por ciento para la clase capitalista en base a los datos del mercado de trabajo que se extrapolan al resto de los electores (mayores e incapacitados para el trabajo) (ver criticonomia.blogspot.com). Esto se expresa en la última fila de la tabla.

Suponemos que la participación electoral es similar en ambas clases, es decir del 51 por ciento; y, en cuanto a la propensión al voto de la clase burguesa, que el 90 por ciento vota a la derecha mientras el 10 por ciento vota a la izquierda; la columna tercera nos muestra el comportamiento electoral de la clase capitalista. Es decir, de 20 capitalistas por cada 100 ciudadanos europeos, 10 se abstienen, 9 votan a la derecha y 1 vota a la izquierda. El comportamiento electoral de la clase obrera sale como resultado de restar el comportamiento burgués al ciudadano; o sea, de los 80 miembros de la clase obrera que hay en cada 100 ciudadanos europeos, deciden abstenerse 39, votan a la derecha 26 y votan a la izquierda 15, tal como se refleja en la segunda columna de la tabla.

Desde este punto de vista, la derechización de Europa tiene que ver con la derechización de su clase obrera, del conjunto de sus personas asalariadas. Así que hemos de interrogarnos por esto último, pero esto será en la próxima entrega.



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