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viernes, 16 de enero de 2026

Las protestas en Irán y el capitalismo mundial


Introducción

Los últimos acontecimientos en Irán nos ofrecen una oportunidad para comprender dialécticamente el vínculo entre las manifestaciones en la calle y el proceso de acumulación de capital a nivel mundial.

Esta relación no es inmediata sino que se establece a través de múltiples mediaciones. Descubrirlas es la tarea del análisis.

Éste comienza mirando un hecho concreto, caso de las protestas iraníes, para a continuación preguntarse por su necesidad. A cada respuesta hay que volver a hacerle la misma pregunta: ¿por qué? Así profundizamos en la realidad a explicar, descubriendo: el deterioro de las condiciones de vida, la lucha de clases, hasta llegar al capitalismo mundial.

Llegados a este punto hay que invertir el sentido del razonamiento e ir descendiendo, desde lo general hasta lo particular, para aproximarnos a la reproducción ideal de las determinaciones de la realidad examinada. 

Es lo que haremos a continuación. Pero, antes contextualicemos históricamente la sociedad iraní.


Irán en los últimos tiempos

Desde la revolución iraní y el derrocamiento del sha de Persia (1979), la nueva república no encontró descanso al no plegarse a los intereses norteamericanos y occidentales (petróleo): congelación de activos (1979), apresamientos de embarcaciones y derribo de aviones (1988), inicio de embargo (1995), sanciones del Consejo de Seguridad por programa nuclear (2006-2010), desconexión del sistema financiero (SWIFT) a bancos iraníes en 2012. Además: apagones, ciberataques, sabotajes a infraestructuras, atentados o asesinatos selectivos (científicos, generales y autoridades).

De modo que el “régimen de los ayatolás”, impulsado por las potencias occidentales frente a posiciones más izquierdistas, terminó formando parte del grupo de “Estados parias” (o ejes del mal) para Occidente, junto a Cuba, Corea del Norte o Venezuela. De hecho ha desarrollado cierta presencia internacional bajo grupos armados como Hezbolá en Líbano, Hamas en Palestina, o los hutíes yemeníes. 

Se le objeta pronunciadas características religiosas, a pesar de que no es una novedad en la zona. Por su parte, la República Islámica encontró en la política antiimperialista, antiisraelí y propalestina un rasgo de reafirmación. Aún así, Irán es hoy uno de los países más poblados de Oriente Próximo, con 90 millones de personas, y cierto desarrollo autónomo a nivel tecnológico e industrial.

Recientemente hemos presenciado como parte de esta población salía a las calles, primero en protesta ante la situación y luego en defensa del gobierno. No es una novedad en este régimen, anteriormente también hubo manifestaciones (estudiantiles en 1999, movimiento verde en 2009, por la subida de la gasolina en 2019, por la muerte de Amini tras detención por infringir normas sobre uso del velo en 2022, entre otras). En las últimas protestas destacan las declaraciones de EEUU e Israel amenazando con bombardear así como cierta escalada internacional con respuestas de Rusia y China; también resultó llamativa la respuesta retadora iraní, que retrajo al imperialismo yanqui.


La desaceleración del capital mundial

La dinámica económica mundial reciente se caracteriza por un crecimiento débil, de modo que la obtención del plusvalor se estanca. Podría decirse que afrontamos la parte decreciente del ciclo atisbándose la crisis mundial. El Banco Mundial proyecta un crecimiento global cercano al 2,6% advirtiendo de la pérdida de dinamismo, y la OMC recortó la perspectiva en 0,5 puntos. Algunos ven señales en la burbuja tecnológica (Inteligencia Artificial), sobreinversión (microprocesadores, centros de datos), o destrucción de empleo derivada de la automatización resultante de la aplicación de la IA.

Esta desaceleración afecta a China, principal socio comercial de Irán, que aparece como un punto de estrangulamiento del capitalismo contemporáneo: economía insertada en cadenas globales, pero sometida a sanciones, riesgo geopolítico y presión financiera. 


Agudización de la competencia mundial capitalista

Esta moderación de la generación del plusvalor, agudiza la lucha entre bloques geopolíticos por su apropiación. Irán forma parte de BRICS desde la ampliación de 2024.

Esta exacerbación de la competencia no solo afecta a más aspectos: recursos (petróleo), rutas logísticas (Oriente Próximo), mercados (Irán cuenta con 90 millones). Sino que sobre todo implica que las formas son más violentas, exageradas o desesperadas. USA anunció un arancel del 25 por ciento a países que comercien con Irán: no es una sanción más, además exige alineamiento geopolítico y disciplina.


Sanciones, bloqueos y guerras

Las sanciones y bloqueos desde 2018, antes por el programa nuclear, luego por el programa de misiles, ahora por la represión de manifestaciones, que se han mantenido, forman parte del interés del imperialismo yanqui por Irán. Encuadrado, además, en la lucha por el control de esta importante zona, Oriente Próximo, donde se concentra buena parte de la producción y tráfico del petróleo mundial además de su interés logístico. Lo que, por otra parte, explica su inestabilidad (guerras de Palestina, Siria, Yemen) o, más recientemente, la guerra de los 12 días en junio de 2025 frente a Israel-USA. Más aún por el acercamiento a los BRICS (incorporaciones de Arabia Saudí, Egipto, EAU).

Todo esto, junto a la presencia de bases militares, portaviones y apresamientos de buques, contribuye a dificultar el movimiento de mercancías y petróleo en la zona, particularmente en Irán. Al punto que buena parte de la producción petrolífera iraní (15%) se almacena en el mar.


Irán y la división internacional del trabajo

Bajo este marco de hostigamiento por el imperialismo atlantista, Irán ha desarrollado su principal característica como economía en la circulación mundial del capital mercancías, la producción de recursos energéticos, principalmente petróleo, que exporta en su mayor parte (el 80 por ciento a China). 

La desaceleración china y el freno a la producción y circulación de mercancías supone para Irán tensiones a la hora de aprovisionarse, tanto por la escasez generada como por la dificultad en la obtención de divisas necesarias para la importación (alimentos y medios de producción). 


El desarrollo del capital iraní

Resultado de esta particular inserción en la economía mundial, donde Irán exporta petróleo y bienes tecnológicos, es la apropiación de la renta petrolera. Esta se repartía entre el propio estado y el capital chino, mediante descuentos directos en precio de barriles. Además, a través del sistema dual del tipo de cambio, participan el capital importador y el capital comercial.

Con todo la economía iraní se ha venido desarrollando desde la guerra con Irak (1980-1989), con régimen de guerra, fuerte presencia estatal (sin excluir al capital privado), planificación indicativa, sin perder su carácter capitalista. La inflación se ha convertido en un rasgo crónico (50 por ciento en 2024) de este desarrollo. Esto eleva el valor de la fuerza de trabajo. Además, es dependiente de las divisas necesarias para la importacion de medios de vida y de insumos. Todo esto plantea dificultades a la reproducción ampliada del capital iraní. 


Lucha de clases y aparato de estado

La sociedad iraní está organizada según el capital y, por tanto, dividida en sus clases características: capitalista, con presencia destacada del pequeño, y obrera. Además, se combinan la elevada influencia religiosa islámica (con fuerte subordinación de la mujer), la presencia de minorías (kurdos) y el hostigamiento imperialista, por lo que la sociedad vive con más miedo e incertidumbre.

La expresión política del capital iraní es la República Islámica, cuyo principal líder es el ayatolá Jamenei, que tiende al endurecimiento interno, represión y más despliegue de seguridad. El Banco de Irán, la emisión de dinero y el sistema dual de tipos de cambio estructuran la política monetaria. En la medida en que se generan desequilibrios monetarios terminan trasladándose a tensiones de precios, salarios y protestas.


Estado y política económica

Ante la dificultad para conseguir divisas, y el encarecimiento de bienes y servicios, el gobierno liderado por Pezeshkian, elegido en 2024 bajo promesas de alivio económico y reformas, debía intervenir teniendo en cuenta los intereses del conjunto del capital y de las clases implicadas.

A mediados de diciembre ante una situación crítica adopta dos medidas encaminadas al control de la inflación y moderar sus efectos. La primera, encaminada a reducir la corrupción, la fuga de capitales, el rentismo y la competencia desleal entre capitales, que altera las relaciones de valor entre mercancías, consiste en la unificación del tipo de cambio. Así, elimina el dólar subsidiado que favorecía el comercio exterior. La segunda, anuncia la transferencia de subsidios directos a hogares para aliviar el deterioro de sus condiciones de vida, además de contener el valor de la fuerza de trabajo e impulsar la expansión del plusvalor. 


Inflación, escasez y deterioro de condiciones de vida

La eliminación del tipo de cambio subsidiado perjudica a una parte de los capitalistas, principalmente los importadores y exportadores, así como a una parte del comercio, que ven reducidas sus rentas. Además, otra consecuencia es la reducción de las importaciones generando escasez en las tiendas.

Aunque los subsidios directos a las familias pretende neutralizar el efecto inflacionista de la eliminación del tipo de cambio preferencial, la escasez y la inflación crónica empeora las condiciones de vida de la población.


Protestas callejeras y lucha política

El comercio minorista, empezando por el vinculado a la importación, al ver la reducción de sus márgenes y el agotamiento de sus inventarios, cierra las tiendas y sale a la calle el 28 de diciembre. La tensión se incrementa con posibles adhesiones de otros sectores (parte de la clase obrera descontenta con el deterioro del salario real, mujeres, jóvenes, minorías religiosas y étnicas). Además, el gobierno denuncia sabotaje (incendios de mezquitas y otros edificios) e intervención de agentes infiltrados. Así, la lucha de clases, en torno al pago del ajuste de la devaluación y la inflación, pasa de los despachos a la calle.

Tras la respuesta represiva por parte de las autoridades, con más de 2 mil muertos incluyendo más de una centena entre las fuerzas de orden y miles de detenciones, las demandas pasaron de lo económico a discutir la gestión gubernamental. Ahora, la lucha de clases adquiere un cariz más político apuntando el cambio de régimen.

Además, con el cierre de internet (8 de enero), que dificultó la coordinación y la organización de las protestas, con las manifestaciones progubernamentales (12 de enero), e incluso con la degradación del servicio de Starlink, el internet satelital de Musk (propietario de X), incluyendo la incautación de cientos de antenas receptoras apuntando miembros vinculados al espionaje, las protestas se han reducido.

No obstante, las condiciones para el cambio están dadas, solo falta la chispa que encienda la mecha. El imperialismo yanqui lo sabe, solo es cuestión de tiempo, pero llevan casi 50 años “esperando”. Ante lo cual, el régimen se encuentra en la diatriba de avanzar en reformas o reprimir bajo el relato del asedio exterior.


Conclusión

La investigación dialéctica se enfrenta a lo concreto-real preguntándose por su necesidad; cuando se contesta vuelve a hacerse la pregunta. Así, sin detenerse, a riesgo de naturalizar la explicación.

Por ejemplo, si nos quedásemos en las sanciones, etc sin preguntarnos por qué, la conclusión más probable sería la maldad del imperialismo yanqui; si nos detuviésemos en el capital iraní achacaríamos las protestas a la corrupción; si la parada fuese en la lucha de clases, terminaríamos explicando por las traiciones de organizaciones o líderes. 

Cualquiera de estas explicaciones sería incompleta, simplista y no nos permitiría profundizar en una comprensión radical de la situación ni avanzar en el objetivo de la emancipación humana, previa superación del capital.


domingo, 21 de septiembre de 2025

Juventud, protesta y capital

El capital arrebata el futuro y la juventud se moviliza. No se trata de un fenómeno natural, sino de una función social: las nuevas generaciones catalizan la protesta social. De Vietnam a Palestina, de la dictadura franquista a Nepal, la historia se repite con nuevas formas.”


Algunas de las protestas ciudadanas, en las sociedades capitalistas contemporáneas vuelven a poner en evidencia el protagonismo juvenil. Ojo! No solo en la izquierda, también en la derecha (movimiento MAGA, votantes de Milei, por no detenernos en España). La pregunta que nos asalta: qué potencias movilizadoras tiene la juventud en cuanto fracción de la clase obrera, y qué necesidad tiene la acumulación del capital de que dichas potencias se actualicen. Echemos un vistazo.

Efectivamente, desde las movilizaciones propalestinas, iniciadas por los universitarios estadounidenses duramente reprimidas, primero por Biden y luego por Trump, hasta las más recientes protestas contra el genocidio israelí en España; pasando por el movimiento antiglobalización (Seattle, Génova o Sevilla) continuadas por el pacifismo contra la Guerra de Irak (2003). Pasando por; las revoluciones de colores (Serbia en el 2000, Armenia en 2003, Ucrania en 2004); las primaveras árabes (Túnez, Egipto, Siria, en 2010); el movimiento de los indignados (15M en España, Ocupad Wall Street o las movilizaciones juveniles francesas, en 2011); el movimiento climático (Fridays for Future iniciado por Greta Thunberg en 2018 cuyas huelgas, campamentos y sentadas se extendieron mundialmente); la última ola feminista (Ni una menos de Argentina, el Mee Too estadounidense, huelgas mundiales del 8M, o la reacción a la sentencia del caso La Manada que desembocaría en la Ley del solo sí es sí, en España). Incluso la reciente movilización nepalí, el siglo XXI nos ha traído un resurgir del descontento juvenil.

Sabemos que no es un fenómeno nuevo: las protestas universitarias estadounidenses (guerra del Vietnam), el Mayo del 68 francés, la Primavera de Praga o el movimiento antifranquista en España, entre otros. Sin mucho detenimiento, hay algunas diferencias: la guerra fria, la perspectiva del socialismo, grandes organizaciones de masas, liderazgos verticales, lucha armada, medios de comunicación masivos (tv, radio).


El caso de Nepal

El Asia sudoriental viene siendo una zona con estallidos esporádicos de protagonismo juvenil: Bangladesh, 2018; Hong-Kong, 2019; Sri-Lanka, 2022. 

Pero, la reciente movilización en Nepal (09/2025) resulta llamativa. El gobierno prohibió varias plataformas digitales (Facebook, WhatsApp, Instagram, YouTube, X, entre otras), el día 4. Larvadamente, durante pocos días, miles de personas, con fuerte presencia de la generación Z (jóvenes que nacieron con el móvil en la mano) se organizan a través de las redes sociales destacando Discord (muy vinculada a la comunidad gamers, videojuegos). El día 8, bajo la bandera de la libertad digital, se inician levantamientos ciudadanos: manifestaciones, ocupaciones de edificios, un ministro es arrojado desnudo a un rio, varias decenas de muertos, y el ministro de interior, tras imponer el toque de queda, dimite. Al día siguiente el gobierno rectifica, pero la agenda reivindicativa se ha ampliado  (corrupción, desigualdad, falta de oportunidades) y las movilizaciones continúan contagiando a otros sectores de la sociedad (sindicatos estudiantiles, partidos incluso gubernamentales, sectores agrarios y trabajadores informales); el gobierno se descompone y el primer ministro dimite. El 11 de septiembre tras una reunión con los representantes se acuerda: nombrar primera ministra a la ex-jueza Karki, ya jubilada; disolver el parlamento, y convocar nuevas elecciones para marzo de 2026; además, reparación a las víctimas y un día de luto nacional.

En nuestra opinión, el planteamiento materialista que deriva de la Crítica de la Economía Política nos permite señalar algunas claves para iniciar la comprensión general de este fenómeno, más allá de las particularidades de cada caso.


Ciudadanía y lucha de clases

El avance de los derechos ciudadanos, empezando por los laborales, viene precedido, y no es casualidad, de la protesta social. La lucha de clases es irremediable dado el antagonismo de clases; siempre está latente. A pesar de lo cual no es facil saber en qué momento, lugar, acontecimiento o sector estallará. La causalidad adopta, como otras tantas veces, la forma de la casualidad.

Más allá del conflicto generacional, que bajo la expresión de la lucha de clases adopta otras connotaciones. La reivindicación juvenil por su desapego a lo particular y su planteamiento más general y altruista suele generar simpatías e involucrar a otros sectores de la sociedad. Se ha visto en las luchas propalestinas donde la paz, los derechos humanos o la defensa de la vida, tienen esa significación. Pero, también en Nepal (derechos digitales), en la lucha feminista, en los movimientos ambientalistas, en las protestas de los indignados (regeneración política) e incluso las primaveras árabes (democracia) o las revoluciones de colores (libertad).


Lucha de clases y juventud

Siendo inevitable la lucha y la protesta social, por qué la juventud es propensa a encender la chispa. Señalemos algunas, teniendo presente que el ser social determina a la conciencia social, no en modo mecánico sino dialéctico: tienen menos que perder (precariedad laboral, propiedades, responsabilidades familiares), perciban en mayor medida el daño y la injusticia (clima, guerra, igualdad, oportunidades), desconfíen más de las instituciones (y del mundo de los mayores) o estén más comunicados a través de las redes sociales adoptando una visión más global.  

Las personas jóvenes son portadoras de las novedades sociales, son una especie de avanzadilla social que anticipan las contradicciones sociales (humanitarismo, digitalización, ecología, feminismo, democracia, libertad, vivienda) y globalizan las luchas locales. No solo en los contenidos, también en las formas (acampadas, disfraces, músicas, móviles, aplicaciones, redes).


Juventud y clase obrera

Aún con su novedad, la juventud, su mayor parte, no puede obviar que es una fracción de la clase obrera: bien porque venda su fuerza de trabajo (ocupada), bien porque no encuentre comprador (parada), bien porque se esté formando para vender su fuerza de trabajo en el futuro (estudiante). Por tanto, sus intereses son los de la clase obrera, y sus enemigos de clase son la burguesía (la clase capitalista y sus defensores), participando de su lucha, en su diversidad de formas (económica, política o ideológica).

Ahora bien, precisamente la edad temprana les lleva a mayor desempleo (falta experiencia), empleos más precarios (menores sueldos, mayor inestabilidad y peores tareas) o incluso a percibir más dramáticamente la falta de oportunidades en el caso de los estudiantes. Este último aspecto se evidencia aún más con la guerra, el cambio climático o el avance tecnológico de la Inteligencia Artificial, cuestiones nada ajenas al desarrollo capitalista.


Clase obrera y enajenación

La clase obrera está enajenada en su mercancía, la fuerza de trabajo. No tiene otra que personificarla si quiere venderla en el mercado de trabajo. Por ello, ha de formarse para dotar a su fuerza de trabajo de los mejores atributos; ha de reconstituirla a diario para presentarla en las mejores condiciones; y, ha de usarla de acuerdo a los fines que guían su contratación (someterse a la explotación). Todo ello so pena de no venderla, y perder su vinculo social, el dinero.

La juventud obrera, también es portadora de la fuerza de trabajo, y está enajenada en su mercancía. Por un lado, tiene la mejor formación (capacidades y habilidades técnicas), la que requiere los capitales técnicamente más avanzados, lo cual dota a la juventud de poder (los medios de comunicación destacan las movilizaciones juveniles). Por otro, la escasa experiencia laboral, a pesar de los esfuerzos escolares, la disciplina fabril y la subordinación jerárquica, están menos presentes en los jóvenes.


Enajenación y libertad

A pesar de estar enajenados en la fuerza de trabajo, nos creemos libres. (Todos, pero los jóvenes más). La libertad es la forma de la conciencia enajenada. Nos creemos libres porque podemos elegir a qué capitalista vender la fuerza de trabajo, pero estamos obligados a vendérsela a uno; nos creemos libres porque podemos elegir el tipo de fuerza de trabajo que nos formaremos, pero estamos obligados a especializarnos en una (no siempre la que más te gusta); nos creemos libres porque podemos pedir el salario que queramos, pero solo nos pagarán, con suerte, su valor de mercado; y así podríamos seguir. No es que sea falsa esta libertad, es simplemente la libertad capitalista. Lo importante es entender que esta libertad capitalista está fundamentada en la enajenación en el capital.

La juventud, por la próximidad del colchón familiar, por la ausencia de compromisos materiales, por la falta de propiedades, etc.. se vé aún más libre. Esto se refuerza  al tener la perspectiva de salir de la disciplina familiar y escolar, y no tener tan presente la dictadura patronal. Todo esto contribuye a naturalizar en mayor medida la libertad, hasta verla como un absoluto e idealizarla. 


Libertad y capital

El ejercicio de la lucha de clases, necesario para el desarrollo del capital, requiere un marco jurídico, político e ideológico en el que desenvolverse. Esto implica la existencia de leyes, mecanismos para crearlas y modificarlas, instituciones (negociación colectiva, huelga), organizaciones (políticas y sindicales), entre otros, etc. No es que sea una conquista arrancada al capital. Son una necesidad para el desarrollo pleno del capital. Un ejemplo es la libertad de compraventa de la fuerza de trabajo, que es una condición para que ésta se compre y se venda por su valor, que es requisito de la máxima plusvalía relativa (robotización, digitalización, inteligencia artificial).

Así, la libertad capitalista no es un otro ajeno al capital, es una forma necesaria suya. Cuando la juventud, u otro sector de la clase obrera, lucha por la libertad, o la democracia, o la igualdad, capitalistas, luchan, entre otras cosas, por formas capitalistas, que dotan al capital de más potencia para su expansión aparentemente ilimitada.


Capital mundial

La unidad mundial capitalista está, hoy por hoy, fraccionada en estados. Estados que son los representantes políticos de sus respectivos capitales. Éstos compiten y se alían en el mercado mundial de los productos, las materias primas y energéticas, las rutas y lugares estratégicos, etc. Competencias y alianzas que echan mano de todos los instrumentos posibles, y uno de ellos es la desestabilización política y social de los otros estados.

Este “juego” geopolítico siempre está presente, de manera evidente u oculta, en cualquier lucha social. Cuando se conoce se puede utilizar, y cuando no se conoce el utilizado es uno. Un caso, la presencia e influencia de los servicios de inteligencia occidentales y otanistas en las revoluciones de colores o en las primaveras árabes, por decir algunos suficientemente acreditadas, enarbolando las banderas de la democracia y la libertad.


Conclusión

El capital, la relación de compraventa de la fuerza de trabajo, organiza la humanidad (geopolítica y economía) como un sujeto automático. La acumulación de capital no solo supone el aumento del capital y las clases sociales, también supone la reproducción de las condiciones jurídicas (leyes), políticas (partidos, sindicatos y estado) e ideológicas (enajenación, libertad, teorías capitalistas) que la hacen posible. Marx añadirá a la libertad, la propiedad, la igualdad y la utilidad (el interés propio). Pero, dado el antagonismo de clases, la forma en que se reproducen no es mecánica sino la lucha de clases. El lugar que ocupa la juvenil fuerza de trabajo en la acumulación de capital en la era de la automatización, la digitalización y la inteligencia artificial, le imprimen a esta fracción de la clase obrera, una serie de potencias de cara a estos enfrentamientos.

La conciencia juvenil, absolutamente libre, va adquiriendo en su formación y en su ejercicio los atributos de la conciencia libremente enajenada; posteriormente, en su explotación y lucha, muta en la conciencia de clase; y, finalmente, si entiende que la explotación solo desaparecerá con la superación del capitalismo, se transformará en conciencia revolucionaria. Pero, este desarrollo de la conciencia no es ajeno a las condiciones materiales bajo las cuales las personas se relacionan en la reproducción de sus vidas. Lejos de encontrarnos ante un nuevo sujeto social, esta particular fracción de la población, la juventud, forma parte del sujeto histórico, la clase obrera. Ahí tiene un papel que cumplir, ser la chispa que incendie las viejas relaciones capitalistas dando paso a la organización consciente de la nueva sociedad, el comunismo.


sábado, 11 de mayo de 2024

Capital, exterminio palestino y protesta

Los acontecimientos que desde hace años, recrudecidos recientemente (desde el pasado 7 de octubre), acontecen en Filistea (país de los filisteos, origen del nombre Palestina), imponen una comprensión positiva de lo que está ocurriendo más allá de lo que nos dicen los medios de comunicación a diario, a pesar de las restricciones informativas impuestas. Esto es, explicarnos el aniquilamiento de la población gazatí a manos de la sociedad israelí dirigida por un lunático con la complicidad de la comunidad internacional en la que el movimiento estudiantil se presenta como la vanguardia de una conciencia crítica1. Y es que estos hechos son, desde el punto de vista de la critica de la economía política, la expresión más salvaje que adopta actualmente el desarrollo capitalista a nivel mundial, con permiso de Yemen, el Sahel, ...y Ucrania2. De otra forma, el capitalismo manifiesta su barbarie bajo la forma de la aniquilación de las personas, también de las que viven en Gaza. Pero, vayamos por partes.


El proceso de la acumulación mundial de capital, caracterizado por la agudización de la competencia entre grandes bloques económicos como USA-Europa y los BRICS, tiene en Oriente Próximo una de las zonas estratégicas donde se dirimen sus intereses. Tanto las materias primas (petróleo y gas) como la gestión del Canal de Suez, que permite el abaratamiento de los transportes y con ello de las mercancías, son los exponentes de la importancia que tiene el control de la zona para el capital. En este entramado geopolítico, el papel de Israel es principal para el capital americano, teniendo asignada la función de gendarme de EEUU en esta sensible zona. Por ello, la consideración hacia Israel por parte de los diversos gobiernos estadounidenses no depende tanto de la ideología del partido gobernante como del papel que desempeña en la división internacional del trabajo. El avance israelí, que data de principios del siglo XXI, es la reacción de USA a los recientes vínculos de China en la zona (Arabia Saudí e Irán). La fuerte dependencia europea explicaria la posicion más titubeante y conciliadora que la del campeón anglosajón.


Para llevar a cabo el mencionado papel Israel ha requerido constituirse en una potencia militar, armarse hasta los dientes dedicando el 12 por ciento del presupuesto público a la defensa y especializarse en la producción de armamento (octavo productor mundial) hasta representar el 15 por ciento de sus exportaciones. Esta situación hubiera sido imposible sin el apoyo norteamericano, no en vano todos los presidentes estadounidenses desde Lyndon Johnson (1967) han ratificado la doctrina según la cual Israel ha de gozar en la zona de la “ventaja militar cualitativa” para garantizar su existencia (y realizar el papel asignado).


Pero, el capital israelí tiene sus propias necesidades, para desempeñar su función y para su particular desarrollo. Desde que este capital necesita expandirse sobre el territorio palestino prescindiendo de su población, otrora una fuerza de trabajo valiosa para el desarrollo del capital hebreo, aprovecha cualquier pretexto para avanzar en el exterminio del pueblo palestino y en la progresiva apropiación de su territorio. De hecho, la ocupación de los territorios palestinos y el régimen de apartheid al que someten a su población han sido muy útiles para el desarrollo de la industria militar israelí. Así, el mejor marketing de la producción armamentística hebrea es la difusión de sus reiteradas carnicerías sobre el pueblo palestino, particularmente en Gaza (2008, 2014 y la última 2023-24), hasta el punto que vende su armamento con la leyenda de “probadas en combate” refiriéndose al uso del ejercito de Israel sobre la población palestina3. Esta última, con más de 35.000 muertos, 10.000 desaparecidos y 70.000 heridos, es un genocidio.


Esto, que es una salvajada desde el punto de vista humanitario, ha de ser realizado por una expresión política e ideológica que anteponga el expansionismo territorial al derecho de los pueblos a ocupar el territorio donde han vivido por siglos, caso de la población palestina. La expansión con exterminio empezó en Gaza y seguirá en Cisjordania sin limites claros (Líbano, Jordania, Siria, Sinaí). Esta expresión ideológica es el sionismo4 que encarna el gobierno de Netanyahu, antes Sharon, y mañana otro. Los años de gobierno sionista, más de 20, ponen a las claras que la estrategia se corresponde con una necesidad expansionista del capitalismo hebreo que, en la medida que son tierras ocupadas, supone la expulsión, el exterminio y el dominio de la población filistea. Años ha, Israel y sus gobiernos defendían la teoría de los dos estados y firmaron acuerdos de paz (el laborista Rubin firmó en 1993 con Arafat los acuerdos de Oslo que dieron lugar a la Autoridad Palestina). Así, el sionismo, que data de finales del siglo XIX, no se constituyó en la ideología dominante hebrea hasta que el capital israelí necesitó justificar su desarrollo expansionista espoleado por la exigencia de control de la zona que impuso el capital americano, recrudecida por su competencia con los capitales emergentes (BRICS).


Sin embargo, el proceso expansionista del capital israelí bajo su vestimenta sionista ha generado contestación, primero en las organizaciones palestinas y luego a nivel mundial. En 2005 estas organizaciones pusieron en marcha la campaña BDS (boicot, desinversión y sanción a Israel) sin mucho éxito; durante estos años y tras las diversas masacres los activistas han respondido con su ayuda solidaria ante el hambre y el asedio, caso de las flotillas de la Libertad; muchos informantes y miembros de ONG’s han pagado caro su apoyo como la del chef José Andrés, tan suspicaz con la exministra Belarra cuando denunció la violencia israelí; más recientemente diversas manifestaciones ciudadanas en Europa y el movimiento estudiantil americano.


Todos los movimientos progresistas que no desean retroceder en la rueda de la historia (feministas, xenofilos, ecologistas, pacifistas, obreristas, u otros), están conminados a denunciar y frenar el exterminio palestino, pues el capital israelí ha hecho gala de vincularse con sus enemigos dotándoles de las más diversas y avanzadas tecnologías de armamento, sistemas de seguridad, medios de control de población, tácticas y conocimientos como prueban sus conexiones con la CIA, la contra nicaragüense, los paramilitares colombianos, el ISI islámico vinculado a los talibanes, los regímenes de la dictadura argentina (la de los setenta, carajo), Bolsonaro, Orban, Modi el hindú, entre otros. Incluso líderes occidentales bajo sospecha han sido espiados a través del programa Pegasus, la Skunk-water o aguas putrefactas para el control de multitudes, así como los chips insertos en inyectables para la vigilancia de movimientos de la población, la Cúpula de Hierro vendida a RU para proteger Malvinas, o la inteligencia artificial de Lavender a la hora de señalar blancos para los ataques a distancia, son muestras de como la tecnología del capital israelí se pone al servicio de los poderes antidemocráticos5.


La solidaridad musulmana (Arabia, Egipto, EAU), a veces, se echa de menos al estar en suspenso a la espera de la reconstrucción. También la solidaridad de la clase obrera internacional se echa de menos. Sus miembros, aún presos de su enajenación en la mercancía (fuerza de trabajo) y acreedores de sus respectivos capitales nacionales, eligen la relación de solidaridad ciudadana con sus burguesías antes que la relación internacional de solidaridad de clase, nada nuevo desde el debate de la II Internacional. Lo contrario, supondría asumir que conciencia libre de la que presumen no es más que la forma de la conciencia enajenada en el capital6.


El movimiento estudiantil, como antes frente a la Guerra de Vietnam y luego contra el Apartheid de Sudáfrica, encarna la denuncia y la protesta que terminará extendiéndose, más temprano que tarde, hasta completarse con la clase obrera y el movimiento emancipatorio mundiales. Es la materialización del vaticinio de la crítica de la economía política, heredera de la dialéctica, crítica y revolucionaria por naturaleza7, en su afirmación del carácter universal del movimiento, por tanto nada es eterno y todo es perecedero. Los activistas, la flotilla de la Libertad, los manifestantes y estudiantes, ponen de relieve que hay esperanza; frente al capital, Palestina y la Humanidad vencerán.

1Blog del periodista independiente Rafael Poch de Feliu, https://rafaelpoch.com/

2International Crisis Group. Diez conflictos en 2024. En https://www.crisisgroup.org/es/global/10-conflicts-watch-2024

3Samson Estapé, Alys. Israel, modelo de estado coercitivo. 20/07/2021.

4Pedregal Casanova, Ramon. Sionazismo, fase superior del imperialismo.

5Piqueras, Andrés. Campaña contra el genocidio sionista. https://andrespiqueras.com/

6Iñigo Carrera, Juan. Del capital como sujeto de la vida social enajenada a la clase obrera como sujeto revolucionario.

7Karl Marx en el postfacio a El Capital, tomo I.

Las protestas en Irán y el capitalismo mundial

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