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domingo, 21 de septiembre de 2025

Juventud, protesta y capital

El capital arrebata el futuro y la juventud se moviliza. No se trata de un fenómeno natural, sino de una función social: las nuevas generaciones catalizan la protesta social. De Vietnam a Palestina, de la dictadura franquista a Nepal, la historia se repite con nuevas formas.”


Algunas de las protestas ciudadanas, en las sociedades capitalistas contemporáneas vuelven a poner en evidencia el protagonismo juvenil. Ojo! No solo en la izquierda, también en la derecha (movimiento MAGA, votantes de Milei, por no detenernos en España). La pregunta que nos asalta: qué potencias movilizadoras tiene la juventud en cuanto fracción de la clase obrera, y qué necesidad tiene la acumulación del capital de que dichas potencias se actualicen. Echemos un vistazo.

Efectivamente, desde las movilizaciones propalestinas, iniciadas por los universitarios estadounidenses duramente reprimidas, primero por Biden y luego por Trump, hasta las más recientes protestas contra el genocidio israelí en España; pasando por el movimiento antiglobalización (Seattle, Génova o Sevilla) continuadas por el pacifismo contra la Guerra de Irak (2003). Pasando por; las revoluciones de colores (Serbia en el 2000, Armenia en 2003, Ucrania en 2004); las primaveras árabes (Túnez, Egipto, Siria, en 2010); el movimiento de los indignados (15M en España, Ocupad Wall Street o las movilizaciones juveniles francesas, en 2011); el movimiento climático (Fridays for Future iniciado por Greta Thunberg en 2018 cuyas huelgas, campamentos y sentadas se extendieron mundialmente); la última ola feminista (Ni una menos de Argentina, el Mee Too estadounidense, huelgas mundiales del 8M, o la reacción a la sentencia del caso La Manada que desembocaría en la Ley del solo sí es sí, en España). Incluso la reciente movilización nepalí, el siglo XXI nos ha traído un resurgir del descontento juvenil.

Sabemos que no es un fenómeno nuevo: las protestas universitarias estadounidenses (guerra del Vietnam), el Mayo del 68 francés, la Primavera de Praga o el movimiento antifranquista en España, entre otros. Sin mucho detenimiento, hay algunas diferencias: la guerra fria, la perspectiva del socialismo, grandes organizaciones de masas, liderazgos verticales, lucha armada, medios de comunicación masivos (tv, radio).


El caso de Nepal

El Asia sudoriental viene siendo una zona con estallidos esporádicos de protagonismo juvenil: Bangladesh, 2018; Hong-Kong, 2019; Sri-Lanka, 2022. 

Pero, la reciente movilización en Nepal (09/2025) resulta llamativa. El gobierno prohibió varias plataformas digitales (Facebook, WhatsApp, Instagram, YouTube, X, entre otras), el día 4. Larvadamente, durante pocos días, miles de personas, con fuerte presencia de la generación Z (jóvenes que nacieron con el móvil en la mano) se organizan a través de las redes sociales destacando Discord (muy vinculada a la comunidad gamers, videojuegos). El día 8, bajo la bandera de la libertad digital, se inician levantamientos ciudadanos: manifestaciones, ocupaciones de edificios, un ministro es arrojado desnudo a un rio, varias decenas de muertos, y el ministro de interior, tras imponer el toque de queda, dimite. Al día siguiente el gobierno rectifica, pero la agenda reivindicativa se ha ampliado  (corrupción, desigualdad, falta de oportunidades) y las movilizaciones continúan contagiando a otros sectores de la sociedad (sindicatos estudiantiles, partidos incluso gubernamentales, sectores agrarios y trabajadores informales); el gobierno se descompone y el primer ministro dimite. El 11 de septiembre tras una reunión con los representantes se acuerda: nombrar primera ministra a la ex-jueza Karki, ya jubilada; disolver el parlamento, y convocar nuevas elecciones para marzo de 2026; además, reparación a las víctimas y un día de luto nacional.

En nuestra opinión, el planteamiento materialista que deriva de la Crítica de la Economía Política nos permite señalar algunas claves para iniciar la comprensión general de este fenómeno, más allá de las particularidades de cada caso.


Ciudadanía y lucha de clases

El avance de los derechos ciudadanos, empezando por los laborales, viene precedido, y no es casualidad, de la protesta social. La lucha de clases es irremediable dado el antagonismo de clases; siempre está latente. A pesar de lo cual no es facil saber en qué momento, lugar, acontecimiento o sector estallará. La causalidad adopta, como otras tantas veces, la forma de la casualidad.

Más allá del conflicto generacional, que bajo la expresión de la lucha de clases adopta otras connotaciones. La reivindicación juvenil por su desapego a lo particular y su planteamiento más general y altruista suele generar simpatías e involucrar a otros sectores de la sociedad. Se ha visto en las luchas propalestinas donde la paz, los derechos humanos o la defensa de la vida, tienen esa significación. Pero, también en Nepal (derechos digitales), en la lucha feminista, en los movimientos ambientalistas, en las protestas de los indignados (regeneración política) e incluso las primaveras árabes (democracia) o las revoluciones de colores (libertad).


Lucha de clases y juventud

Siendo inevitable la lucha y la protesta social, por qué la juventud es propensa a encender la chispa. Señalemos algunas, teniendo presente que el ser social determina a la conciencia social, no en modo mecánico sino dialéctico: tienen menos que perder (precariedad laboral, propiedades, responsabilidades familiares), perciban en mayor medida el daño y la injusticia (clima, guerra, igualdad, oportunidades), desconfíen más de las instituciones (y del mundo de los mayores) o estén más comunicados a través de las redes sociales adoptando una visión más global.  

Las personas jóvenes son portadoras de las novedades sociales, son una especie de avanzadilla social que anticipan las contradicciones sociales (humanitarismo, digitalización, ecología, feminismo, democracia, libertad, vivienda) y globalizan las luchas locales. No solo en los contenidos, también en las formas (acampadas, disfraces, músicas, móviles, aplicaciones, redes).


Juventud y clase obrera

Aún con su novedad, la juventud, su mayor parte, no puede obviar que es una fracción de la clase obrera: bien porque venda su fuerza de trabajo (ocupada), bien porque no encuentre comprador (parada), bien porque se esté formando para vender su fuerza de trabajo en el futuro (estudiante). Por tanto, sus intereses son los de la clase obrera, y sus enemigos de clase son la burguesía (la clase capitalista y sus defensores), participando de su lucha, en su diversidad de formas (económica, política o ideológica).

Ahora bien, precisamente la edad temprana les lleva a mayor desempleo (falta experiencia), empleos más precarios (menores sueldos, mayor inestabilidad y peores tareas) o incluso a percibir más dramáticamente la falta de oportunidades en el caso de los estudiantes. Este último aspecto se evidencia aún más con la guerra, el cambio climático o el avance tecnológico de la Inteligencia Artificial, cuestiones nada ajenas al desarrollo capitalista.


Clase obrera y enajenación

La clase obrera está enajenada en su mercancía, la fuerza de trabajo. No tiene otra que personificarla si quiere venderla en el mercado de trabajo. Por ello, ha de formarse para dotar a su fuerza de trabajo de los mejores atributos; ha de reconstituirla a diario para presentarla en las mejores condiciones; y, ha de usarla de acuerdo a los fines que guían su contratación (someterse a la explotación). Todo ello so pena de no venderla, y perder su vinculo social, el dinero.

La juventud obrera, también es portadora de la fuerza de trabajo, y está enajenada en su mercancía. Por un lado, tiene la mejor formación (capacidades y habilidades técnicas), la que requiere los capitales técnicamente más avanzados, lo cual dota a la juventud de poder (los medios de comunicación destacan las movilizaciones juveniles). Por otro, la escasa experiencia laboral, a pesar de los esfuerzos escolares, la disciplina fabril y la subordinación jerárquica, están menos presentes en los jóvenes.


Enajenación y libertad

A pesar de estar enajenados en la fuerza de trabajo, nos creemos libres. (Todos, pero los jóvenes más). La libertad es la forma de la conciencia enajenada. Nos creemos libres porque podemos elegir a qué capitalista vender la fuerza de trabajo, pero estamos obligados a vendérsela a uno; nos creemos libres porque podemos elegir el tipo de fuerza de trabajo que nos formaremos, pero estamos obligados a especializarnos en una (no siempre la que más te gusta); nos creemos libres porque podemos pedir el salario que queramos, pero solo nos pagarán, con suerte, su valor de mercado; y así podríamos seguir. No es que sea falsa esta libertad, es simplemente la libertad capitalista. Lo importante es entender que esta libertad capitalista está fundamentada en la enajenación en el capital.

La juventud, por la próximidad del colchón familiar, por la ausencia de compromisos materiales, por la falta de propiedades, etc.. se vé aún más libre. Esto se refuerza  al tener la perspectiva de salir de la disciplina familiar y escolar, y no tener tan presente la dictadura patronal. Todo esto contribuye a naturalizar en mayor medida la libertad, hasta verla como un absoluto e idealizarla. 


Libertad y capital

El ejercicio de la lucha de clases, necesario para el desarrollo del capital, requiere un marco jurídico, político e ideológico en el que desenvolverse. Esto implica la existencia de leyes, mecanismos para crearlas y modificarlas, instituciones (negociación colectiva, huelga), organizaciones (políticas y sindicales), entre otros, etc. No es que sea una conquista arrancada al capital. Son una necesidad para el desarrollo pleno del capital. Un ejemplo es la libertad de compraventa de la fuerza de trabajo, que es una condición para que ésta se compre y se venda por su valor, que es requisito de la máxima plusvalía relativa (robotización, digitalización, inteligencia artificial).

Así, la libertad capitalista no es un otro ajeno al capital, es una forma necesaria suya. Cuando la juventud, u otro sector de la clase obrera, lucha por la libertad, o la democracia, o la igualdad, capitalistas, luchan, entre otras cosas, por formas capitalistas, que dotan al capital de más potencia para su expansión aparentemente ilimitada.


Capital mundial

La unidad mundial capitalista está, hoy por hoy, fraccionada en estados. Estados que son los representantes políticos de sus respectivos capitales. Éstos compiten y se alían en el mercado mundial de los productos, las materias primas y energéticas, las rutas y lugares estratégicos, etc. Competencias y alianzas que echan mano de todos los instrumentos posibles, y uno de ellos es la desestabilización política y social de los otros estados.

Este “juego” geopolítico siempre está presente, de manera evidente u oculta, en cualquier lucha social. Cuando se conoce se puede utilizar, y cuando no se conoce el utilizado es uno. Un caso, la presencia e influencia de los servicios de inteligencia occidentales y otanistas en las revoluciones de colores o en las primaveras árabes, por decir algunos suficientemente acreditadas, enarbolando las banderas de la democracia y la libertad.


Conclusión

El capital, la relación de compraventa de la fuerza de trabajo, organiza la humanidad (geopolítica y economía) como un sujeto automático. La acumulación de capital no solo supone el aumento del capital y las clases sociales, también supone la reproducción de las condiciones jurídicas (leyes), políticas (partidos, sindicatos y estado) e ideológicas (enajenación, libertad, teorías capitalistas) que la hacen posible. Marx añadirá a la libertad, la propiedad, la igualdad y la utilidad (el interés propio). Pero, dado el antagonismo de clases, la forma en que se reproducen no es mecánica sino la lucha de clases. El lugar que ocupa la juvenil fuerza de trabajo en la acumulación de capital en la era de la automatización, la digitalización y la inteligencia artificial, le imprimen a esta fracción de la clase obrera, una serie de potencias de cara a estos enfrentamientos.

La conciencia juvenil, absolutamente libre, va adquiriendo en su formación y en su ejercicio los atributos de la conciencia libremente enajenada; posteriormente, en su explotación y lucha, muta en la conciencia de clase; y, finalmente, si entiende que la explotación solo desaparecerá con la superación del capitalismo, se transformará en conciencia revolucionaria. Pero, este desarrollo de la conciencia no es ajeno a las condiciones materiales bajo las cuales las personas se relacionan en la reproducción de sus vidas. Lejos de encontrarnos ante un nuevo sujeto social, esta particular fracción de la población, la juventud, forma parte del sujeto histórico, la clase obrera. Ahí tiene un papel que cumplir, ser la chispa que incendie las viejas relaciones capitalistas dando paso a la organización consciente de la nueva sociedad, el comunismo.


martes, 18 de febrero de 2025

Deepseek y el plusvalor extraordinario: la crítica

La exposición de la crítica de la economía política supone, tras el análisis que se ha venido haciendo anteriormente (el dato y el relato), la reproducción sintética del movimiento del capital a nivel mundial, desde su forma competitiva entre norteamericanos y chinos -particularmente en la rama de la Inteligencia Artificial- hasta su concreción en el modelo R1 de Deepseek. En este desarrollo se destaca la apropiación del plusvalor y, en lo inmediato, la del plusvalor extraordinario. Finalizamos indicando algunas tendencias que se desprenden de este fenómeno.


La expansión mundial del capital, o sea la acumulación de capital, requiere la producción de plusvalor (ley absoluta del modo de producción capitalista, Marx); esta producción está en la esencia del capital en cuanto valor que se valoriza. 


La acumulación de capital, cuyo contenido es mundial, se presenta nacional en su forma (como dice el profesor Iñigo en su obra El capital: razón histórica). Así, el movimiento expansivo del capital adopta la forma de relaciones (conflicto o alianza) entre estados, en tanto representantes políticos del capital total de cada ámbito nacional. Hoy marcadamente enfrentados aparecen el capital chino y el norteamericano, entrando en juego la disputa por la apropiación del plusvalor mundial.


Pero, sea cual sea su forma (nacional, ramal u otra), el capital persigue el máximo plusvalor, y la modalidad más potente de producirlo es el plusvalor relativo, es decir el aumento del plustrabajo mediante el incremento de la productividad social del trabajo.


Una expresión de esto es el desarrollo de la Inteligencia Artificial, cuya aplicación generalizada, no solo como medio de vida sino además como medio de producción, supondrá un fuerte crecimiento de la productividad social del trabajo abaratando la fuerza de trabajo e incrementando, por tanto, el plusvalor. Este mayor plusvalor será disputado entre los distintos capitales, primero a nivel mundial, para luego redistribuirse nacionalmente, y no solo en su rama sino en el conjunto de la sociedad.


Por ello, el interés de los capitalistas y de los estados en el impulso de esta estratégica rama, como muestran los diversos planes y proyectos gubernamentales. Contando el estado chino, en este caso, con una singular potencia como es la capacidad de planificación.


Sin embargo, el mencionado aumento de la productividad social, y el mayor plusvalor que origina (plusvalor relativo), toma forma en nuestro caso, en la innovación técnica, que da lugar al plusvalor extraordinario. 


El plusvalor extraordinario empieza con una gran idea. Un capitalista, en nuestro caso Liang Wenfeng, también empresario de Deepseek, ha logrado que sus empleados creen un nuevo método de producción que les ha permitido producir una mercancía (R1) mejor y más barata que los modelos equivalentes de IA.


La comercialización de este producto le va a permitir obtener una plusvalía extraordinaria, que consistirá en la diferencia entre el precio correspondiente al valor social (promedio de la rama) y los menores costes de producción basados en la mayor productividad. Incluso, estos costes menores permiten a Deepseek reducir precio con lo que amplía clientela. Pero, ¿de dónde sale esta plusvalía extraordinaria?


La plusvalía extraordinaria tiene su origen principalmente en el trabajo de la rama, y no solo en el trabajo de la empresa innovadora, constituyendo una forma en que la empresa innovadora se apropia parte del plusvalor producido por sus competidoras.


Esto explicaría el redoblado enfado del capital, del gobierno y de la sociedad norteamericanos, pues no solo han quedado tecnológicamente por detrás del capital chino, sino que éstos se están apropiando parte de su plusvalor.


Efectivamente, veamos qué pasa con la competencia estadounidense. En este proceso en el que todavía no se generaliza la nueva técnica, la competencia (en nuestro caso, OpenAI, Google, Meta, Microsoft, entre otras), reducen beneficios porque van perdiendo clientela y se ven obligados a bajar precios. Si la situación persiste sin que modifiquen sus procesos productivos, para ponerse al nivel de Deepseek o superarlo, entrarán en pérdidas corriendo el riesgo de desaparecer junto con la fuerza de trabajo que usan. Así, mientras una parte de los trabajadores norteamericanos pasaría al ejército laboral de reserva, el ejército activo del capital estadounidense estaría produciendo plusvalor para Deepseek mientras le siguen pagando el salario sus empleadoras yankis. 


Cuando la nueva técnica se generalice ocurrirá que: el valor social del producto habrá descendido desapareciendo la plusvalía extraordinaria; el capital de la rama habrá crecido atraído por esta plusvalía; la rama tendrá menos capitalistas que serán más grandes (concentración y centralización del capital); y el mercado se habrá ampliado al ser incorporado el producto por el resto de ramas y al consumo final, merced a la reducción de su valor social (democratización del producto). 


La crítica de la economía política observa además, que la industria de la IA habrá transformado sus procesos productivos, los obreros que los ejecutan también habrán cambiado (atributos productivos distintos). Igualmente mutarán los procesos laborales donde se implante la IA, y con ellos la fuerza de trabajo que los lleva a cabo. Gran parte de la clase obrera mutará y con ello se transformarán los requisitos de su reproducción (formación, consumos, familia, ocio, ideología). La población obrera sobrante, el ejercito laboral de reserva, cambiará. Toda la clase obrera, junto con sus expresiones políticas y la necesaria lucha de clases que habrá de acompañar el proceso, también se transformarán. Cierto, esto ya ha ocurrido antes, con la máquina herramienta, con la cadena de montaje o con el robot, y ahora con la IA; siempre el mismo contenido, pero con distintas formas.


Hemos visto que tras el plusvalor extraordinario está la innovación técnica, pero qué hay detrás de la innovación técnica. En lo inmediato, está el trabajo de las personas implicadas en esta empresa, desde sus capitalistas hasta sus obreros. Pero, hay más.


Esta innovación tecnológica que ha dado lugar al modelo R1, no es el simple resultado de la genialidad de Liang, el fundador de Deepseek; ni si quiera es el producto del abstracto trabajo de su fuerza laboral. Este esfuerzo colectivo hubo de requerir unas condiciones concretas: una sociedad como la china, cuya sociedad impulsó la formación, particularmente tecnológica. También de una política gubernamental que incentivara la Inteligencia Artificial como una rama estratégica. Además, supuso, muy específicamente, unas condiciones competitivas que llevaron a restricciones en el uso de la tecnología más avanzada en ese momento, provocando la implementación de alternativas. Más aún requirió todo el conocimiento social previo sobre la IA, en buena parte de origen norteamericano. Y necesitó, como hemos mencionado, la producción de plusvalor y el capital con su pulsión expansiva.


Ahora, con estos elementos, el modelo R1 creado por la empresa china de IA, Deepseek, se nos presenta, no como una ocurrencia feliz de un chino inteligente, sino como una forma concreta síntesis de múltiples determinaciones, que han sido desveladas. Más particularmente, R1 de Deepseek es una expresión del capital; es la forma concreta en que el capital chino, en la figura de Deepseek (fuerza de trabajo y medios de producción), lleva a cabo una innovación tecnológica (plusvalor extraordinario), que es a su vez la forma en que se desarrolla la Inteligencia Artificial (plusvalor relativo), siendo ésta la modalidad mas potente de producir plusvalor, sobre cuya base gira la lucha competitiva entre los distintos capitales por la apropiación de este plusvalor; esta competencia es la forma en que se desarrolla el capital que tiene en su naturaleza su expansión mundial.

lunes, 3 de febrero de 2025

Deepseek y el plusvalor extraordinario: el dato

 


En los últimos días una noticia económica ha removido los cimientos del capital a nivel mundial, se trata de la aparición de R1, un poderoso modelo de Inteligencia Artificial (IA) creado por la empresa china Deepseek. Sus descargas en los móviles americanos se contaron por millones, y hace unos días los valores bursátiles de las tecnológicas occidentales, sobre todo estadounidenses, pero también alguna europea, caían de manera dramática (el Nasdaq se dejaba cerca de 1,5 billones de dólares, similar al PIB anual español).


Aunque se trata de un fenómeno con muchos aspectos (división internacional del capital, mercado mundial de la tecnología, configuración de la clase obrera y la nueva lucha de clases, entre otros), aquí nos centraremos en lo que tiene que ver con la apropiación del plusvalor extraordinario y el carácter progresivo del capitalismo. Para ello dividiremos la exposición en tres partes: observaremos los datos, nos detendremos en el relato y expondremos la crítica de la economía basándonos en los desarrollos de Karl Marx en su obra El Capital.


Los hechos y los datos

El pasado 27 de enero la valoración en bolsa de la empresa norteamericana Nvidia, productora de microchips, cayó cerca de 600.000 millones de dólares (un 17%). Se trató de la mayor caída jamás vista. Junto a ella, aunque en menor medida, otras empresas se veían afectadas: la mayoría norteamericanas, pero también algunas europeas como ASML y Siemens Energy. ¿Qué había pasado?


La empresa china Deepseek (búsqueda profunda, en español) había creado una herramienta de Inteligencia Artificial (IA), el modelo R1, tan potente como la mejor versión de sus competidores (ChatGPT de OpenAI, Bard de Google, Llama de Meta, BingChat de Microsoft, entre otros), propiedad de capitales norteamericanos. Y además, gratis, con lo que las descargas en los móviles americanos se contaron por millones.


El modelo de negocio de Deepseek, por ahora, está basado en la segmentación del producto: una versión más completa (premium) de pago enfocada hacia profesionales y empresas, y otra versión menos completa y gratuita (cuando el producto es gratis el precio es tu información) destinada al público en general de donde aprende en gran medida la herramienta china de IA.


Varias cuestiones han sido destacadas en este movimiento. Por un lado, la capacidad del capital chino para sobreponerse a las limitaciones al acceso de la tecnología microinformática (la Chips Act promulgada por la administración Biden en 2022); también, la rapidez con que lo han hecho, pues Deepseek fue creada en 2023; la reducida inversión necesaria para crear la herramienta de IA china, que ascendió a 6 millones de $ frente a los 100 millones de ChapGPT-4; que descansa en la reducción del uso de recursos informáticos (memoria y microprocesadores) cuando actúa (una décima parte que sus competidores); de lo cual se derivan ahorros en el uso de otros recursos (energía, espacio físico, agua); se entrena (alimentación con datos para ofrecer buenos resultados) en menos tiempo. Todo esto redunda en un abaratamiento significativo de la mercancía.


Esto pone sobre la mesa que la empresa china ofrece un producto tan bueno como su competencia norteamericana, pero a mucho menor coste. Y sin recurrir a los medios más sofisticados, lo cual da idea del recorrido que tiene. Posteriormente, abordaremos cómo se explica lo que ha ocurrido, primero por el lado de la economía y luego por el de la crítica de dicha economía.

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Introducción Los últimos acontecimientos en Irán nos ofrecen una oportunidad para comprender dialécticamente el vínculo entre las manifestac...