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jueves, 20 de noviembre de 2025

Por una lectura política del libro II de El Capital

A Tomás y a las personas que hemos compartido la lectura del segundo libro de El Capital en el marco del CICP


Introducción y contexto

Cuando alguien termina la lectura del libro I de El Capital, se le plantea la cuestión de iniciar la lectura del libro II.

Éste, cuyo título es El proceso de circulación del capital, es el gran olvidado. A su carácter provisional (son apuntes ordenados por Federico Engels), se une que parece técnico (contabilidad de empresas, cuentas nacionales). Aquí, sin embargo, reivindicaremos su carácter político.

Así que nuestra pregunta inicial nos remite a “por qué leer el libro II”, y qué relación guarda con el libro I. Por ello, quizás convenga empezar por éste.

El libro I de El Capital y la producción

¿Por qué Marx investiga la producción capitalista? Tras analizar la mercancía y determinar el valor como el trabajo abstracto socialmente necesario realizado de manera privada e independiente, se enfrenta a la circulación del capital en su forma general (D-M-D’, donde D es dinero, M mercancía y D’ es dinero aumentado) o valor que se valoriza. El plusvalor, la diferencia entre D’ y D, ya está ahí, pero no se explica. Para ello, nuestro autor tendrá que abandonar la esfera de la circulación y adentrarse en la “morada oculta” de la producción. 

Porque el plusvalor es valor y éste se genera en la producción. Marx examinará el proceso de producción y descubrirá el secreto del plusvalor: la fuerza de trabajo genera (valor añadido) más valor de lo que cuesta (salario), o sea es explotada.

A partir de ahí, nuestro autor, mirará las diferentes formas de aumentar el plusvalor (absoluta y relativa), la medida de la explotación (tasa de plusvalor), hasta llegar a la producción de capital a través del plusvalor (acumulación). Se detendrá ahí descubriendo la ley general de la acumulación de capital que explica la polarización de la riqueza capitalista, la formación del ejército laboral de reserva (desempleo) y el destino histórico del capitalismo: ser superado a través de la acción revolucionaria de la clase obrera. 

Podría pensarse que ya está todo dicho. Sin embargo, la realidad desborda el marco del libro I. En mi opinión, faltan elementos para comprender el movimiento real del capital, algunos serán objeto de estudio en el libro II. 

Y es que el conocimiento dialéctico consiste en reproducir idealmente la necesidad del movimiento real del capital. No se trata de idear un modelo más o menos ajustado a los datos observados, como hace la teoría, sino de seguir el curso del capital en la realidad.

De la producción a la circulación, o la relación entre el libro I y el II

El capital en la producción señala la necesidad de la circulación, entendida como unidad de la producción, el cambio y el consumo, y con ello fundamenta la conexión formal de los libros I y II de El Capital. 

Por un lado, el resultado de la producción es una mercancía que ha de venderse (cambio) para realizar su valor y, con él, convertir el plusvalor en dinero. Este reflujo del dinero permite al capitalista reiniciar el ciclo. Por otro lado, la continuidad de la producción (reproducción), requiere la compra (cambio) de medios de producción y fuerza de trabajo.

La circulación del capital no es un capricho de los capitalistas, o sus élites, tampoco una etapa prescindible a discreción, aún en pro de otros objetivos (economía productiva, empleo de calidad, pongamos por caso), dentro del modo de producción capitalista. La circulación del capital es la forma concreta necesaria de la producción del capital. 

Dicho de manera abrupta: el capital no termina en la fábrica, sino que prolonga su existencia en el super, el banco, el seguro, en los proveedores y en el mercado laboral, e incluso apunta a ámbitos menos empresariales como la familia o el estado. La unidad de la producción, el consumo y el cambio, la circulación del capital, es el movimiento real del capital.

Algunos asuntos pendientes del libro I

El libro I deja abiertos problemas que no resuelve, algunos ligados a la circulación de la que se abstrae.

Allí el capital siempre encuentra medios de producción y fuerza de trabajo, también mercados para la venta de sus productos, carece del problema de la financiación, del aprovisionamiento, de la logística, etcétera. Cuestiones en primer plano en el libro II. 

Otras son más generales, menciono dos, que no debería perder de vista un atento lector. La primera es que el libro I nos presenta al capital en dos formas contradictorias: como masa de valor indiferenciado (dinero) que busca valorizarse y como masa de valor diferenciada en capital constante y capital variable. Esta contradicción volverá a aparecer en el libro II encontrando una vía para su desarrollo.

Otro punto importante es la relación entre el capital individual y el capital social (conjunto de capitales individuales), y la disputa por la condición de sujeto, ambivalencia que apareció en el libro I y resurge en el libro II con nuevos elementos.

¿De qué va el Libro II?

El objeto de estudio es el movimiento del capital en la circulación. La producción no desaparece, pero ya ha sido investigada (libro I), así que el foco se pone en los elementos nuevos: cambio (compra y venta), el ahorro, la financiación, incluso el consumo y, sobre todo, el movimiento en su conjunto.

El capital aparece en sus distintas formas (dineraria, productiva y mercantil), mutando de unas a otras (metamorfosis) en un orden determinado (ciclo del capital) que se reitera (rotación). Para garantizar la continuidad de la producción (maximizar el plusvalor) se desembolsa (capital adelantado) según los tiempos de circulación y de producción. 

Finalmente, Marx analiza la circulación del producto social. Esto implica su producción, su cambio y su consumo. Por su valor de uso, el producto social se divide en medios de producción y medios de vida, elaborados por los sectores productores respectivos. A la vez, el valor de la producción de cada sector integra el capital mercantil que se descompone en capital constante, capital variable y plusvalor. Sobre esta base se construyen los esquemas de reproducción social, que representan la circulación del producto social (y del plusproducto) para establecer las condiciones intersectoriales de la unidad del metabolismo social, la circulación del capital total.

Así, Marx investiga las determinaciones del obrero en la circulación; no solo como estricto productor, sino como realizador del trabajo de la circulación y proporciona el marco para entenderlo como comprador, ahorrador, inversor y consumidor (productor de fuerza de trabajo). El libro II es el lugar para discutir las luchas, no solo laborales, también consumeristas, antifinancistas, ecologistas, o feministas, entre otras.

Por qué leer el libro II

Llegados a este punto, la pregunta de por qué leer el libro II encuentra una respuesta más clara.

No es solo que permite comprender fenómenos empresariales como la liquidez, los cobros y pagos, los inventarios, los cuellos logísticos, o por qué una empresa rentable puede quebrar por problemas de caja; o cómo funcionan cadenas de valor, el just in time, amortización acelerada o finanzas. Todo ello en relación directa con el libro II.

Es, también, que nos permite ver, tras cada movimiento de un capital individual (un despido o una huelga), el movimiento del capital en su rama (competencia), en la economía nacional (política gubernamental) y mundial (geopolítica). 

Dando paso, el libro II, a una comprensión más política de la circulación del capital que parte de un conocimiento aún más concreto de la relación social general objetivada que rige las sociedades modernas, el capital. Así, profundizamos en el conocimiento de la clase obrera como el sujeto social que porta la capacidad para superar el capitalismo.

Por tanto, de manera más individual, tomamos conciencia de nuestras capacidades y límites como miembros de este sujeto, y como portadores concretos de su determinación histórica. Lo que nos sitúa ante nuestra propia acción política y sus determinaciones.

Recopilación y cierre

Con mayor o menor acierto, hemos recorrido el camino desde el valor hasta el capital en la circulación, pasando por el capital en la producción. En esta reproducción ideal del movimiento real del capital vemos que el capital en la producción se afirma a través de su propia negación, afirmándose como capital en la circulación. 

El libro II es la continuación, profundización y concreción del libro I: lo asume, lo incorpora, y lo tasciende. Si el libro I nos muestra cómo se produce el valor (y el plusvalor), el libro II nos explica cómo circula por toda la sociedad, sin excluir ningun ámbito, por particular que sea.

Éste nos pone de frente la omnipresencia del capital en la sociedad actual: comercio, producción, finanzas, consumo, familia, estado. El capital, una particular forma histórica del metabolismo social, rige la sociedad; por tanto, nos rige en cuanto individuos sociales. El capital es el todo de la sociedad.

El mayor proyecto por comprender eso (la obra de Marx) no está concluido y continua pendiente. El libro II de El Capital es una parte imprescindible, y aún espera. Nuestra propuesta es doble: una lectura más política del libro II y avanzar en su terminación.

Una expresión de cuán cerca estamos de la superación del capitalismo es la capacidad para elaborar la conciencia que lo habilite; las condiciones sociales, que tornarán necesario el socialismo, dependen menos de cada uno de nosotros que nutrir ese conocimiento dialéctico imprescindible para este salto mortal de la humanidad.

domingo, 16 de noviembre de 2025

El FOESSA 2025 y la ley de la acumulación de capital (y II)

El IX Informe FOESSA de 2025, ya vimos, presenta un panorama desgarrador, desolador y demoledor: la clase obrera española está peor que hace pocos años; cada recuperación de una crisis acrecienta la desigualdad; las políticas públicas, a pesar de contar con mas recursos, son menos efectivas.


En la primera entrada nos acordábamos de Federico Engels y su obra sobre la situación de la clase obrera inglesa, porque se trataba de describir. Pero, ahora, se trata de explicar; por lo que nuestro recuerdo muda y se deposita en el autor de El Capital, Carlos Marx, descubridor de la ley general de la acumulación de capital (El Capital, año 1867).


En lo que sigue quisiera entrar en un diálogo amablemente crítico con el Informe, en torno a cuatro aspectos importantes, aunque sea de manera general: cómo sabemos la situación (método), en qué situación estamos (diagnóstico), por qué estamos así (etiología) y cómo cambiar la situación (tratamiento). Termino con una propuesta. 


Metodología y etiología vs dialéctica materialista

El enfoque del Informe es empírico: segmenta la realidad social en 8 áreas (empleo, consumo, vivienda, salud, educación, participación política, aislamiento social y conflicto social); pasa una encuesta a miles de hogares con 37 indicadores; y, según las respuestas, sintetiza la situación clasificándolos como integración plena, integración precaria, exclusión moderada y exclusión severa. Además, realiza una investigación cualitativa sobre historias personales de ascenso y caída en la exclusión, que se complementa con un enfoque de derechos y una lectura estructural del problema. 

Esto permite una medición muy detallada de los fenómenos sociales, pero no dice por qué se dan: la explicación es exógena, recurriéndose a teorías sociales con supuestos, excepciones y validez acotados.

FOESSA mide, la dialéctica materialista explica. Este método mira el fenómeno social y se pregunta por su necesidad, atravesando así las formas concretas mediante el análisis y, posteriormente, vuelve a recorrerlas en sentido inverso mediante la síntesis, pero ahora explicándolas como determinadas por su contenido. Así, se reproduce idealmente al fenómeno social, de modo que la explicación del fenómeno (contenido) y su medición estadística (forma), son endógenos al proceso investigador.


Diagnóstico y crítica del capitalismo

El diagnóstico del Informe no solo es desgarrador por la nefasta situación que plantea (casi un 20 por ciento de los hogares está excluido, 30% jóvenes y menores), desolador por la negativa evolución (la exclusión aumentó 3 puntos en 2018-2024). Y demoledor, porque ese resultado se produce en un contexto de crecimiento económico, de gobierno central progresista (no así los autonómicos) y de expansión de las políticas sociales (SMI, IMV, pensiones al IPC, escudo social COVID-19, medidas antiinflación como bono social y transportes, leyes feministas, ley de vivienda, entre otras). En corto: gastamos más para obtener menos.

Situación FOESSA (hogares)

2007

2013

2018*

2024

Integración plena

46,3 %

36,7 %

49,0 %

45,0 %

Integración precaria

37,8 %

41,2 %

34,6 %

35,7 %

Exclusión moderada

10,3 %

13,3 %

10,1 %

10,5 %

Exclusión severa

5,6 %

8,7 %

6,3 %

8,8 %

Fuente: EINSFOESSA (Resumen IX FOESSA 2025). 2018: serie metodológica nueva.


El Informe se pregunta por qué las políticas públicas no son efectivas, respondiéndose: sistema de políticas sociales (prestaciones insuficientes, burocracia y divisiones entre administraciones), por un lado; y, por el otro, aduce la falta de recursos ante lo que demanda más impuestos. Sin entrar en que el estado está relacionado con el capital (es un estado capitalista), cuestión que no toca el Informe, digamos algo respecto de las respuestas de FOESSA.


En cuanto a lo segundo: los males del capitalismo se arreglan con dinero (típico, algún día se nos ocurrirá arreglar la sociedad sin pedir más dinero). Pues sí, bienvenidos al capitalismo. Lo que hay que explicar es por qué la sociedad capitalista española del siglo XXI no está dispuesta a dar más dinero para atender la exclusión; podemos seguir estrujando a las clases “medias”, o pedir algo más de resignación a los excluidos, pero al final tropezamos con la avaricia capitalista. Y por qué son avaros, porque es la forma de sobrevivir bajo la competencia y la propiedad e interés privados (Marx, 1846). Pero, ahí no llega el Informe. 


En relación a lo primero, el problema de las políticas sociales es que el sistema social es insuficiente. Más allá de la crítica subrepticia a los políticos y a los funcionarios, la pregunta es: por qué es insuficiente el sistema de protección social. Pues porque tiene pocos recursos, con lo que volvemos arriba. 


En cuanto a la crítica a los políticos y los funcionarios; estos no caen del cielo, son elegidos por la ciudadanía. La pregunta entonces es por qué la ciudadanía, activa electoralmente, vota a unos políticos que no se ponen de acuerdo, o hacen triquiñuelas, para hacer políticas que les jode la vida; por qué no participan en las elecciones, o no se organizan, o no se movilizan. Algo tendrá que ver la ideología (y por qué esa ideología): se llama enajenación en el capital, que brota de la materialidad de la organización social. Esto no se destaca en el FOESSA.


El desempleo y la ley de la acumulación de capital

Asi, por ejemplo, con el fenómeno del desempleo, el Informe proporciona una estupenda radiografía del empleo y el desempleo en el ámbito de las familias españolas. Pero, para explicarlo, tiene que usar las diferentes y variadas teorías que las ciencias sociales proporcionan: estructura productiva, estacionalidad de la demanda, cultura empresarial de la rotación, tecnología, hambre de cualificación, infravaloración de determinados sectores, etc.

En contraposición, la dialéctica materialista permitió a Marx, en su investigación sobre el capital, explicar el desempleo como un fenómeno endógeno al desarrollo capitalista, aportando estadísticas que ilustraban su investigación. 

¿Por qué el capitalismo condena a una buena parte de la clase obrera al desempleo primero, y a la pobreza, la exclusión, después? 

La acumulación de capital, o sea el crecimiento económico capitalista, produce y agranda la desigualdad y la exclusión. La búsqueda del máximo beneficio, como imperativo de la supervivencia en el marco de la competencia y la propiedad privada de los medios de producción, conduce a la innovación tecnológica. Así, los capitalistas incrementan su productividad mejorando su competitividad y obteniendo ganancias extraordinarias. Posteriormente, la nueva técnica se extiende generalizando el crecimiento de la productividad y empujando al desempleo a parte de la fuerza de trabajo, que pasa a engrosar las filas del ejército laboral de reserva (desempleo).

La mera existencia del ejército laboral de reserva presiona a los salarios a la baja, que solo puede compensarse mediante organizaciones de los trabajadores que lo frenen (hay de todo).


Tratamiento sintomático y programa de transición

Las medidas urgentes que plantea el Informe no tienen nada que envidiar al documento congresual o programa electoral de cualquier organización de izquierdas, o con sensibilidad social. Al parecer son más avanzadas que la agenda gubernamental de los actuales dirigentes políticos (centrales y autonómicos). 

Recordemos algunas relativas al empleo: reducir la temporalidad y la parcialidad involuntaria, fortalecer la negociación colectiva, acompañar el trabajo con formación y cuidados.

Todas guai, pero ninguna evita el despido ni garantiza la contratación, por eso no evitan el desempleo, la debilidad estructural de la fuerza de trabajo ni la presión a la baja de los salarios, la pobreza y la exclusión.

Bajo mi punto de vista, estas son medidas urgentes y necesarias para frenar la sangría de la clase obrera baja, pero sobre todo para preparar el terreno de lo que ha de ser la verdadera transformación de la sociedad, la revolución social que supere el capitalismo. Deben permitir adquirir la conciencia, la organización y la fuerza que posibiliten dar ese salto mortal de la sociedad. Pero, eso no se destaca en el Informe.


Pronóstico y socialismo

FOESSA admite que estas medidas urgentes no detienen el “futuro que estamos construyendo”: una sociedad del desasosiego y del miedo, cercana al caos. Por eso reclama un cambio de paradigma: lógicas predistributivas, lógica de lo común, ética del trabajo, interdependencia y ecodependencia, profundizar la democracia, desacelerar, entre otras. Pide la intervención de todos y un nuevo pacto social basado en equidad, corresponsabilidad y producción de lo común. No basta crecer en PIB o tecnología, se trata de garantizar vida digna, solidaridad y participación efectiva. 


Todo eso me suena más a socialismo que a capitalismo. Cierto que el Informe no habla de expropiar los medios de producción y ponerlos al servicio de toda la sociedad (y no al de unos cuantos); tampoco de planificación que permita organizarlos para posibilitar dicho servicio. Antes hay que convencer a la clase capitalista y sus partidarios de que tienen que ceder sus privilegios porque hay pobres o excluidos, que ellos conocen mejor que nadie, desde hace cientos de años. Del cómo se hace eso, tampoco lo destaca el Informe.


Conclusión y propuesta

El FOESSA 2025 es una rica (y desgraciada) fuente de conocimiento sobre la situación y evolución de la clase trabajadora española; además es un llamado urgente a la acción (de todos, personas, organizaciones y gobiernos). 

Los que nos reclamamos de la superación del capitalismo deberíamos asir, en una mano, el Informe y, en la otra aún con más fuerza, la bandera del socialismo. Quizás avanzando al nivel de concreción que plantea el propio Informe (cuidados, común, participación,...), añadiendo nuestro bagaje centenario de luchas anticapitalistas y experiencias relacionadas con el socialismo (URSS, China, municipalismo emancipador). Lo que incluye la centralización de la propiedad de los principales medios de producción, la creación de empresas públicas y la planificación de la economía, que garanticen la satisfacción de las necesidades básicas de toda la población.

miércoles, 15 de octubre de 2025

Marx, el capital fijo y la crisis

Introducción

Pretendemos exponer que la investigación de Marx sobre la reproducción social del capital, incluso en su forma básica (reproducción simple que no contempla la acumulación) constituye un buen punto de partida para examinar la crisis capitalista. Este desarrollo que realiza en el libro segundo de El Capital (cuyo subtítulo es Crítica de la Economía Política), concretamente en la sesión tercera, además da cuenta del movimiento cíclico del capital, superando con creces los planteamientos convencionales de la teoría económica.


Los ciclos y las crisis

La evidencia estadística muestra que la economía capitalista afronta tres tipos de crisis periódicas a lo largo de la historia económica capitalista: los ciclos cortos o de inventario (3-4 años), los ciclos medios o industriales (8-12 años) y los ciclos largos o de Kondratieff (30-50 años).

Cada uno suele relacionarse, aunque no se explica, con el ciclo de algún elemento del capital productivo: los primeros con las existencias (mercancías producidas), el segundo con la maquinaria y el tercero con los edificios e instalaciones.

Dentro de cada ciclo se observan básicamente dos etapas: la expansión (el valor sube) y la crisis (el valor baja). La tendencia del capital a expandirse (valorización, acumulación) está en su naturaleza y en eso están de acuerdo todos. Lo difícil es explicar la crisis.


Las interpretaciones convencionales

La teoría económica neoclásica niega la crisis por principio, porque supone que no se produce (oferta es igual a demanda) y si no lo es los precios actúan rápidamente para que lo sea. Sólo admite, por la vía de la evidencia (positivismo), las crisis que tienen que ver con factores externos (malas cosechas, catástrofes, guerras, estado, finanzas) al sistema productivo. 

Por su parte, la teoría económica keynesiana plantea que la crisis viene por falta de demanda agregada, no concibe problemas de sobreproducción (solo de subconsumo). Veremos que la sobreproducción es una realidad capitalista. 

Las teorías más novedosas sobre la economía observan que los problemas están en las expectativas y en la voluntad de los actores de la economía.


El capital fijo y su peculiaridad

El capital fijo está formado materialmente por los elementos más duraderos de los medios de producción; tipo maquinaria, instalaciones, edificios. Se trata de una parte del capital constante (no crea valor, solo transfiere el que tiene), cuya rotación es superior a la rotación del producto. 

La peculiaridad de estos elementos es que transfieren su valor al producto de modo gradual a lo largo de su vida útil. Ésta depende de su desgaste físico-funcional o de su desgaste moral u obsolescencia tecnológica (queden anticuados por innovaciones técnicas).

El capital fijo porta una contradicción entre su valor de uso que dura a lo largo de diversos períodos y su valor que se va reduciendo trasladándose al producto, que se resuelve con su reposición tras haber ido guardando en forma dinero (fondo de amortización) el valor consumido.


El ciclo del capital fijo en el capital individual

Esta peculiaridad, o contradicción, es la responsable de imponer un carácter cíclico a la expresión contable de este elemento, que al trasladarse al valor de la producción determina su carácter cíclico.

Un ejemplo, pongamos una máquina o conjunto de máquinas en el caso de un capital individual. Mediante un desembolso inicial de cien unidades monetarias (um) es adquirida. De modo que en este período inicial la cuenta bancaria del capitalista tras registrar 100 pasa a 0. Supongámosla una vida útil de cuatro años. 

En el primer ejercicio, la máquina traslada un cuarto de su valor al producto, que tras venderse permite apartar estos 25 para el fondo de amortización, que también es la cuenta bancaria del capitalista. 

Al siguiente período, la máquina vuelve a transferir 25, y el fondo de amortización tendrá 50 y con él la cuenta. 

En el tercer , nuevamente la maquinaria endosa 25 al producto, sumando 75 el fondo de amortización, que incluye a la cuenta bancaria.

Finalmente, en el ultimo , el cuarto, la máquina queda desechada, ha transferido 25 um que han pasado al fondo de amortización que totalizó 100 um con las que vuelve a comprar otra máquina, quedando la cuenta del capitalista de nuevo a cero. 

Como se ve el bolsillo del capitalista (cuenta bancaria), en lo que tiene que ver con el movimiento de su capital fijo (sin atender a lo que ocurre con el resto de elementos del capital productivo) y sin tener en cuenta el adelanto inicial de 100 um, adquiere los siguientes valores, que se irán repitiendo: 0, 25, 50, 75, 0. Hay dos partes: 0 a 75 es la expansión, y 75 a 0 es la crisis. 

La siguiente tabla ilustra el movimiento de la cuenta bancaria en función del desembolso inicial y el fondo de amortización, ambos del capital fijo.




Otra manera de presentar el mismo resultado es la gráfica. Se observa que partiendo de cero (gasto en máquina) va aumentando (dotación del fondo de amortización) y con la nueva adquisición vuelve a bajar, iniciándose de nuevo el peculiar movimiento.



La reposición del capital fijo a nivel social

En lo que se refiere a la reproducción del capital social, o sea del conjunto de los capitales individuales, la cosa cambia.

Aunque, el movimiento del valor es similar, sin más que sumar los valores individuales para obtener las magnitudes sociales.

Ahora, por el lado del valor de uso, hay una diferencia crucial. En el capital individual suponíamos implícitamente que el capitalista encontraría la maquinaria deseada cuando se dirigiera al mercado. Pero, eso no es así cuando se trata de la reproducción social del capital. Aquí la maquinaria ha de ser producida en la cantidad que se la necesita y no vale suponer que eso ocurre, hay que dedicarle recursos suficientes para que ocurra en el plazo que se requiere.

Para verlo con mayor claridad, supongamos que toda la demanda de maquinaria se produce al unísono. En este caso se nos repetirá el movimiento que veíamos antes. Pero ¿qué ocurre con los productores de maquinaria? Durante un tiempo estarían produciendo, pero ante la falta de demanda (pues las máquinas se reponen cada cuatro años), no venderían (ejercicios 1, 2 y 3). Sólo al final de los cuatro años lograrían vender toda la maquinaria producida que es la que requeriría reponer el conjunto del capital. 

De esta forma, lo que se presenta como un ciclo del valor de la producción se acompaña de sobreproducción en términos físicos (valores de uso) en el sector de los medios de trabajo (los que crean las máquinas). 


Aspectos colaterales

Una serie de fenómenos pueden reducir el impacto del problema que plantea la reposición del capital fijo sobre el valor de la producción.

Entre estos fenomenos unos lo suavizan (no todo el capital fijo se renueva a la vez, hay tipos de capital fijo con vidas útiles diferentes, por ejemplo); otros trasladan la tension, o la reparten, con otras esferas: crédito, estado, comercio exterior, entre otros. Aquí un inciso: un estado capitalista con suficiente control sobre los capitales privados (pienso en China) puede dirigir planificadamente estos aspectos.

Además, hay que tener presente los problemas monetarios que origina el fondo de amortización, el efecto de la obsolescencia acelerada, o el chatarreo (la venta de maquinaria atrasada a capitales marginales), por no hablar de la tendencia a la centralización del capital (monopolios). En cualquier caso, todos estos fenómenos, entre otros, dan cuenta de la complejidad de una investigación concreta, pero no deben nublarnos al punto de olvidar la determinación que impone la reposición del capital fijo al ciclo del capital.


Conclusión

En general, la teoría económica se resiste a reconocer la crisis en la economía y le cuesta explicarla. Por nuestra parte, de manera sucinta hemos expuesto, siguiendo a Marx y a su Crítica de la Economía Política, que la crisis:

  • no es una casualidad sino que obedece a una causalidad;
  • la causa de la crisis no es algo externo al capital sino que tiene que ver con una parte del capital, el capital fijo;
  • este aspecto no tiene que ver con las expectativas, percepciones o voluntades de los capitalistas, sino con la materialidad del proceso de producción;
  • y que, paradójicamente, la crisis capitalista viene acompañada de sobreproducción.

Aún más, los factores que suavizan o trasladan sus efectos, no solo no anulan la contradicción del capital fijo y su efecto sobre el ciclo del capital social, sino que nos alerta sobre la perspectiva general de la crisis.

domingo, 24 de agosto de 2025

La lógica, el álgebra de Marx y la Inteligencia Artificial

(A la memoria de mi querido tio Diego Ruiz, la persona que me introdujo en la lectura de El Capital)

La obra de Marx ha sido objeto de formalización matemática de la mano de autores como Okishio, Morishima, Shaik, además de Leontief o Lange, en la órbita soviética. Aún así el universo marxiano es tan rico que aún queda mucho por explorar,,, y más por difundir.

Cierto que, pese a su afición por las Matemáticas, Marx se entretuvo poco en la formalización. Aún así superó a la Economía Política Clásica, aunque resulte minimalista frente a la Teoría Económica Neoclásica (TEN), obsesionada con las fórmulas.

Sabemos que la dialéctica no se resuelve con ecuaciones, pero en determinados momentos son necesarias. De hecho Marx utiliza el razonamiento lógico-formal en algunas: cuando estudia las variaciones de una variable en función de otras. Por ejemplo, productividad y precio, cantidad de dinero y valor, o tasa de plusvalía y salario, en el libro I de El Capital.

Leyendo el libro II y ante el “fatigoso e interminable calcular” – que dirá Engels- en el que Marx detalla el calendario de adelantos y retornos de capital según diversos tiempos de producción y de circulación (los tres primeros apartados del capítulo XV ocupan unas 20 páginas en la edicion de siglo XXI), tuve la tentación de darle una versión algebraica más breve. Esto, en mi opinión, no exime de la lectura de Marx siempre rica en comentarios.


Un ejemplo

La producción de un vehículo nos proporciona un ejemplo. Se emplea un capital inicial (KA1) de 1500 que tiene un tiempo de producción (TP) de 3 semanas (de la primera a la tercera) y un tiempo de circulación (TC) de 2 semanas (la cuarta y la quinta). Al término de la tercera semana tendríamos la mercancía, el vehículo, listo. Pero, aún, ha de esperar en el concesionario 2 semanas para ser vendido. Al final de la quinta semana retornaría el dinero de la venta. (Obsérvese que no miramos al plusvalor, solo el valor de capital). En ese momento volvería a iniciar la producción nuestro capital por las 1500, de modo que nuevamente produciría durante 3 semanas (de la 6 a la 8) saliendo del taller al final de la octava, y habría de esperar dos más (9 y 10) en el concesionario para ser vendido. En ese momento nuevamente retornarían los 1500, y así sucesivamente. 

Como se ve el capital no produce continuamente sino que durante los periodos de circulación está “parado” (semanas 4-5, y 9-10). ¿Qué hacer para producir durante esas dos semanas, y que no existan paradas? La solución es tomar un capital adicional (KA2), que se emplee en ellas. Pero, de cuánto. La cuenta de la vieja: si cada semana de producción se usan 1500/3, o sea 500 unidades monetarias; como tenemos que ocupar el capital durante dos semanas de inactividad el capital sumplementario a desembolsar sería de 500x2, o sea 1000 unidades monetarias. El total de capital adelantado para lograr una producción de vehículos continua sería la suma de las 1500 iniciales y de las 1000 adicionales, o sea un total de 2500 unidades monetarias.


La formalización del capital adelantado

El problema consiste, entonces, en calcular, a partir del capital originario (KA1), el tiempo de producción (TP) y el tiempo de circulación (TC), la magnitud del capital suplementario necesario (KA2) y, en consecuencia, el capital total a desembolsar (KA) que garantiza la continuidad del proceso productivo sin interrupciones ni crisis de liquidez.

Como el capital necesario para un periodo de tiempo viene dado por KA1 dividido por el tiempo de producción, y el tiempo de inactividad productiva es el tiempo de circulación, entonces el capital adelantado suplementario (KA2) viene dado por: 

KA2 = KA1 x (TC/TP)


Y, la fórmula general, del total de capital adelantado para la continuidad de la producción, muy útil para poner en marcha un negocio sin sufrir crisis de efectivo, se calcula sumando KA1 y KA2:

KA = KA1 x (1 + (TC/TP))


A continuación, Marx discute tres escenarios según la relación entre el tiempo de producción y el tiempo de circulación:


Caso 1. Los tiempos de producción y de circulación son iguales, TP=TC.

Caso 2. El tiempo de producción es mayor al tiempo de circulación, TP>TC.

Caso 3. El tiempo de producción es menor que el tiempo de circulación, TP<TC.


Esta tabla sintetiza los resultados de la discusión de los tres casos de arriba.


Capital suplementario adelantado (KA2)

Capital total adelantado (KA)

Caso 1 (TP=TC)

KA2 = KA1

KA = 2 x KA1

Caso 2 (TP>TC)

KA2 < KA1

KA < 2 x KA1

Caso 3 (TP<TC)

KA2 > KA1

KA > 2 x KA1


Estos asuntos, me refiero a la rotación del capital, se miran poco en la TEN aunque sí se ven con detalle en las materias de gestión empresarial y contabilidad, poniendo de manifiesto la separación entre la TEN y la realidad empresarial (¿por qué?). 

Sin embargo, son importantes no sólo para indagar sobre las determinaciones de la rotación del capital, mirar la evolución de su producción, almacenamiento, venta y liquidez, sino que, además, proporcionan elementos para explicarse la necesidad del estado y su actividad económica en el desarrollo del capital. Marx señala diversos ejemplos concretos: la construcción de viviendas, la creación de infraestructuras o la explotación forestal, desgraciadamente de moda por los fuegos. En estos casos el tiempo de rotación (TP +TC) es muy amplio, a veces supera la vida del capitalista, lo cual supone una barrera a la explotación del capital requiriendo la colaboración público-privada, por ejemplo.

Una de las objeciones académicas a la Crítica de la Economía Política (CEP) es que Marx no formalizó y sus continuadores muy esporádicamente; ciertamente la falta de efectivos investigadores de la CEP, frente a las numerosas hordas neoclásicas, es notable. No obstante, la emergencia de la Inteligencia Artificial nos puede echar una mano; una de las cosas buenas de la IA, cuya base de funcionamiento actual es la lógica, es que facilita las operaciones aritméticas y la formalización algebraica. 

Otra cosa es el conocimiento dialéctico, donde el movimiento interno, la contradicción y la relación forma-contenido, todavía se le resisten, porque no son soportadas por su base lógica. Algún día veremos aparecer un ChapGPT o una Deepseek marxistas, entre tanto, para avanzar en la conciencia dialéctica, condición de la superación del capitalismo, solo queda arremangarse.


lunes, 11 de agosto de 2025

Lógica vs dialéctica: qué es el capital

En otra entrada (La paradoja de Russell) enunciamos tanto la necesidad de la crítica a la teoría, en cuanto forma actual del conocimiento científico, como la de su método (la lógica) frente al que planteamos la dialéctica materialista. 

Ahora, y como desarrollo de lo anterior, pretendemos ilustrarlo. Para ello mostramos la Teoría Económica Neoclásica del capital y la Crítica de la Economía Política inaugurada por Marx, como formas distintas de abordar el concreto real capital.

Aclaremos nuestra posición hacia la lógica (y la teoría): no negamos su utilidad en determinados aspectos (principalmente cuantitativos) así como los avances que han permitido en la ampliación del conocimiento objetivo. Pero sí denunciamos que su papel ideológico, de justificar el sistema capitalista, es cada vez más acentuado. De esta forma la discusión epistemológica, lógica vs dialéctica, entra en el ámbito de la lucha de clases.


El capital en la Teoría Económica

Veamos cómo la lógica aplicada a las relaciones económicas, o sea la Teoría Económica neoclásica (TEN, en adelante), aborda al capital. 

El capital es concebido como una cosa útil, un bien, que además es escaso, por tanto un bien económico (locales, maquinarias, herramientas, materias primas, entre otras). También es un objeto de apropiación por alguien (excluyendo de su uso al resto de personas), el capitalista. Su utilidad es servir para la producción y comercialización de bienes vendibles, es un factor productivo. El manual de Samuelson (Economía) empieza su capitulo sobre la Tierra y el Capital indicando: “El capital (o bienes de capital) consta de aquellos bienes durables producidos que son a su vez usados como insumos productivos para una producción subsiguiente.” (p. 293). Pero esta producción requiere su combinación con otros factores (trabajo y tierra, lo que se modeliza a través de una expresión matemática, la función de producción (siempre de Cobb-Douglas). Tras la venta del producto queda el reparto de su importe que se establece según la productividad marginal de los factores cuya expresión matemática es la derivada parcial de la función de producción. Al capital le corresponde la renta de capital (beneficio, interés, alquiler, …). 

La TEN del capital se basa en una serie de supuestos cuestionables: cualquier actividad se puede representar como un modelo a través de una función de Cobb-Douglas, el capital existe desde siempre, competencia perfecta (mercados competitivos, agentes precio-aceptantes y sin poder de mercado), agentes económicos deciden racionalmente en base a toda la información disponible,  a cada cual según su contribución marginal, la productividad marginal existe y es decreciente, el capital (sus partes componentes) es medible en términos monetarios y agregable.

Más allá, de enfrentar el capital de manera objetiva, el principal mérito de la TEN del capital es dotar de formalización matemática a su justificación del capitalismo. Para ello: cosifica al capital (fuera relaciones sociales molestas); deja al capital sin historia (fuera cualquier duda sobre su finitud); más que explicar la renta del capital solo la justifica (fuera explotación capitalista). Se trata de naturalizar la propiedad privada, la libertad capitalista, la igualdad mercantil y el interés egoísta, como explicara Marx.

Pero, ello no sería posible sin el concurso de la lógica, lo cual requiere vaciar de contenido los objetos de estudio. Para presentar el capital como una cosa asocial y ahistórica, hay que tomarlo en su apariencia, renunciar a buscar su contenido (negarlo), abstraerlo acríticamente y reducirlo a variables numéricas desde donde operar matemáticamente. El resultado es, posteriormente, reinterpretado como un relato ideológico a gusto del capital. 


Marx sobre el capital

El planteamiento en Marx es distinto. No parte de supuestos y definiciones, sino del concreto mismo, en este caso el capital. Preguntándose analíticamente por su necesidad lo que le conducirá hasta, sucesivamente, el dinero, la mercancía (el valor) y el trabajo. Luego, recorrerá sintéticamente el orden inverso para ver en el capital: trabajo, pero no simple trabajo sino trabajo acumulado; valor, pero no simple valor, sino valor que se valoriza; mercancía, pero no simple mercancía sino mercancía que produce mercancías; dinero, pero no simple dinero sino dinero que adquiere las mercancías que ponen en marcha la producción. Así llega a la fórmula general del capital: D-M-D’, dinero que compra mercancías que permiten obtener más dinero (plusvalía).

El siguiente paso no es tomar por dada la ganancia (plusvalía) sino explicarla; para ello profundizará en la fórmula general, lejos de quedarse en la apariencia, Marx mira el contenido y descubre la mercancía capaz de generar más valor del que cuesta, la fuerza de trabajo, y el fundamento de la plusvalía, la explotación capitalista.

En ese punto Marx confirma lo que su análisis le venía mostrando, las categorías económicas reflejan las relaciones económicas (trabajo, mercancía, dinero), y el capital es también una relación económica. Esta relación económica será la base sobre la que se erigen las formas políticas e ideológicas. El capital es la compra de fuerza de trabajo por la que el capitalista entrega dinero (salario) al poseedor de fuerza de trabajo (trabajador) con el fin de que éste realice más trabajo (jornada e intensidad) del que le cuesta (plusvalía, explotación). 

A continuación, Marx estudia la relación social en su movimiento reiterado, en su reproducción, descubriendo que el capital crea sus propias condiciones de existencia, esto es se convierte en un sujeto. El sujeto que no solo pone en marcha la producción sino que además interviene en el consumo, constituyéndose en la relación social que organiza la vida de la sociedad caracterizando al modo de producción social.

Pero, el capital no solo es compra de fuerza de trabajo también es compra de medios de producción así Marx descubrirá, junto al capital variable (salarios) al capital constante (medios de producción). 

Analizando las formas de producir plusvalor descubrirá la más potente, el plusvalor relativo consistente en el avance de la productividad que abarata la fuerza de trabajo aumentando la plusvalía. También descubrirá que el plusvalor relativo exige la sustitución de capital variable por capital constante.

La mirada de Marx se detendrá en el movimiento del capital, en la acumulación y allí descubrirá, primero, que si el capital produce plusvalía, ésta produce capital. Por tanto, el capital es plusvalía acumulada. En segundo lugar, descubrirá la ley que rige el movimiento del capital, la ley de la acumulación, por la que el capital tiende a crecer, bajo las formas de la concentración y la centralización, sobre la base de la plusvalía relativa, lo cual genera un ejército laboral de reserva. Así mismo, mostrará que este movimiento ascendente es cíclico con auges y crisis.

Llegados a este punto, Marx ve un límite a la expansión del capital, presentándose las condiciones de la superación del capitalismo de la mano de la clase obrera que se desarrolla con el capital. Antes nos ha mostrado la acumulación originaria, ese momento en que nace el capital (y las clases sociales capitalista y obrera) porque el capital no existe desde siempre ni vivirá indefinidamente.

Marx también se detendrá en la circulación global del capital, no solo en su producción también en la compra y en la venta. Allí nos mostrará que el capital adopta sucesivamente tres formas (dineraria, productiva y mercantil) por las que transita metamorfoseándose primero, para mostrarse después como unidad multiforme circulando cíclicamente. Finalmente, en el entrelazamiento de los capitales individuales multiformes e interdependientes se abre la perspectiva del capital social como red de capitales individuales constituyéndose la circulación global del capital social.

que transitan en sus diversas formas entrelazándose. Esta red  es el sujeto inmediato de la vida social; sujeto que es una relación social general; relación que se objetiva en el producto de los individuos; individuos que enajenan en esos objetos sus conciencias bajo la forma de ser libres. 

Tal es nada la potencia de la dialéctica materialista puesta en movimiento, por primera vez en la historia, por Marx. Ahí, el capital es descubierto como la red que estructura la sociedad contemporánea cual sujeto que se consume para apropiarse el medio a través de relaciones sociales que organizan la vida de la sociedad, que aparecen como cosas en las que los individuos enajenan sus conciencias bajo la apariencia de la libertad. Nada que ver con la mera y estática cosificación apologética capitalista de la TEN basada en la lógica.

Así la lucha de clases tiene como componente la lucha ideológica, entre la TEN del capital y la Crítica de la Economía Política iniciada por Marx que, a su vez, descansa en la lucha epistemológica entre la lógica y la dialéctica.






lunes, 21 de julio de 2025

Del taller al mostrador, el trabajo creador de valor

El debate sobre el trabajo productivo tiene larga tradición en la investigación económica. También en el ámbito del marxismo. Esto se ha deslizado hacia la política bajo distintos planteamientos: unas veces sobre quién es el sujeto portador de la transformación social (fracción fabril de la clase obrera vs cuellos blancos), y otras, por ejemplo, en cuanto al modelo económico a impulsar (más o menos basado en la industria).


Marx sobre lo improductivo del comercio

En el Libro II de El Capital, Marx analiza la circulación del capital. En su primera sección, detalla actividades como la compraventa, la creación de dinero (oro), la contabilidad, el almacenaje y el transporte, cuestionando su carácter productivo.

En cuanto a la actividad de compraventa dice que es un trabajo improductivo porque la compraventa solo atañe al cambio de forma del valor (pasando de mercancía a dinero en el caso de la venta, y de dinero a mercancía en el de la compra), pero no se altera la cantidad de valor; no hay generación de valor en el despliegue de los trabajos implicados. En nuestra opinión este tratamiento es tautológico y no agota el tema.


Evidencias en contra (de la improductividad del comercio)

Además, hay fenómenos que invitan a cuestionar esta posición:

- la evolución laboral y sindical de los trabajadores del comercio no ha sido muy diferente a la de los trabajadores fabriles;

- el sector del comercio ha seguido una marcha similar al resto de sectores productivos (industria, construcción);

- existen empresas comerciales de gran tamaño (en capitalización y en empleo);

- en las empresas grandes las operaciones comerciales no son de las primeras en ser externalizadas, lo que acontece con las que aportan menor valor añadido;

- si la actividad comercial fuera improductiva habría una tendencia fuerte a ser estatalizada mejorando la tasa general de ganancia (igual plusvalor y menos capital a repartírselo) y no ocurre.

Por ello, proponemos repensar el carácter productivo de la actividad comercial. Para ello, examinaremos el trabajo de venta (o la compra, que es lo mismo visto desde el otro lado) a la luz de las determinaciones que el propio Marx sostiene para el trabajo creador de valor en el primer capítulo del Libro I de El Capital. Pero, antes conviene recordarlas.


El trabajo productivo en Marx

En el libro I de El Capital, en el primer capítulo, se explica que la propiedad de cambio (cambiabilidad) que adquieren los productos del trabajo concreto y social (para otros) tiene su origen en el carácter privado e independiente en que se realiza dicho trabajo. Dice más, que la magnitud de esta propensión al cambio, el valor, se determina por la cantidad de trabajo abstracto socialmente necesario realizado de manera privada e independiente en su producción. Por último, se indica que este valor sería el fundamento del precio.

Por tanto, las condiciones del trabajo productivo de valor establecidas por Marx, son: útil, social, privado e independiente.


Del taller al mostrador

Crear una mercancía está bien, pero el salto mortal de la mercancía -dirá Marx- es venderla. Así que se trata de abandonar el taller y acompañar a nuestro esmerado artesano al mostrador o al puesto desde el que vocea su mercancía mostrando sus dotes comerciales. 

Allí, en el mercado, nuestro productor se transformará en vendedor y empleará todo su saber para informar, asesorar y convencer a los potenciales compradores sobre las propiedades de su mercancía y lo bien que se ajusta a sus necesidades; además, expedirá el producto y recogerá el dinero, introduciéndolo en la caja, devolviendo el cambio; finalmente, despedirá al satisfecho comprador que abandonará el establecimiento con su artículo y el bolsillo aligerado.

Como se ve, esta actividad de venta requiere trabajo: vivo (fuerza de trabajo cualificada y habilidosa) y muerto (local, estantes, maquina registradora, cinta deslizante, electricidad, aparatos de medida, etcétera).


El trabajo productivo de venta

Ahora veamos si este trabajo comercial cumple con las determinaciones del trabajo productor de valor, que expusimos arriba.

El trabajo de venta, pensemos en el voceo de la mercancía, es un trabajo que produce un efecto útil, una utilidad, aunque solo sea la realización del valor de la mercancía, o sea su conversión en dinero.

Además de útil para el vendedor, es un trabajo útil para el comprador pues le permite hacerse con el producto, apropiárselo. Desde el momento que el productor empieza a elaborar el producto está pensando en quién se lo puede comprar. Esto es un signo de la utilidad social que media en la producción y en la venta de la mercancía.

El trabajo de venta, que realiza el productor de mercancías, se realiza de manera privada, éste organiza a su manera la actividad decidiendo el qué, el cómo, el cuándo y el cuánto. La garantía de todo ello es la propiedad privada de los medios de producción (de venta, en este caso).

Igualmente, se trata de un trabajo realizado de modo independiente, no existen vínculos que unan personalmente al vendedor y al comprador; ambos son personificaciones de sus respectivas mercancías (la del comprador es el dinero).


Nuevo planteamiento sobre el trabajo de la circulación

Dado que el trabajo de venta es socialmente útil y realizado de manera privada e independiente, hemos de considerarlo productivo de valor según el propio criterio de Marx y, paradójicamente, contra su posición. Cuestión que merecería una reflexión aparte: por qué Marx no vió esto.

Si la venta en tanto trabajo social, además se realiza de manera privada e independiente (sea mercantil simple o capitalista), dicho trabajo se materializará como valor en el producto que se venda, agregándose al valor de la producción un valor de circulación (de venta). Ambos, valor de producción y valor de circulación (incluye venta, transporte, contabilidad y  almacenaje) sumarán el valor total de la mercancía, que será la sustancia de su precio.

De esta forma, bien si es el propio productor el que vende el producto, bien si se trata de un sujeto especializado en la venta, vendedor autónomo (comerciante), o un vendedor contratado asalariadamente, en todos esos casos el trabajo de venta crea valor y este valor se añade al valor de producción. Ademas, en el caso del vendedor asalariado, su trabajo generará un plusvalor.

martes, 8 de abril de 2025

El 47, la lucha vecinal y Marx



La difusión de El 47 (un hombre, un autobús, el destino de un barrio)1 ha dado lugar a debates interesantes. La película muestra a un obrero -Manolo Vital- que, a través de un acto heroico, desencadena la acción vecinal logrando mejorar las condiciones de vida de los pobladores de un suburbio, donde se concentraba parte de los trabajadores de las fábricas barcelonesas.

Unos destacan el carácter individual, otros el interclasismo, también se la presenta como algo apolítico, alguno añora los buenos momentos y queda perplejo ante la pasividad actual, buscando la causa en una abstracta conciencia perdida.

La lectura del emocionante artículo de mi compañero de debate Antonio Navas2 me ha despertado pensamientos de la niñez. Me retrotraje a los años setenta del siglo pasado, en un barrio obrero de la periferia de Sevilla, Torreblanca. Yo acompañaba a mi madre, junto a los vecinos -la mayoría mujeres- por la mañana e intentábamos cortar el tráfico de la carretera Sevilla-Málaga. Allí los picoletos, metralleta en mano, contenían a la muchedumbre. Vi como pegaban a uno de los manifestantes, un obrero en paro, que destacaba por su estatura. No recuerdo el motivo de la protesta, pero las condiciones del colegio, la falta de centro médico, la situación de las calles, su limpieza, iluminación y salubridad, el acerado, bancos para sentarse o papeleras, en fin cualquiera de estas cosas.


El aspecto colectivo de la protesta comunitaria, aun cuando aparece precedida por un acto individual (como en El 47), es claro. La ideología dominante se empeña en ocultarlo y en destacar los aspectos individuales (héroe, líder) del proceso. Pero, el acto individual está en un ámbito colectivo, se hace con medios colectivos, está precedido de conversaciones y debates colectivos, y tiene una finalidad colectiva. Sin ánimo de desdeñar el papel del individuo, éste está subsumido en el colectivo.


Quizás no esté tan claro otro aspecto de la protesta vecinal, su carácter de clase. Cualquier condición colectiva de vida (infraestructuras, suministros, servicios públicos, entre otros) nos remite a la reproducción de la fuerza de trabajo (capacidad de trabajar) y a la clase obrera (la vendedora de fuerza de trabajo). Así, por composición social de los afectados, por la puesta en acción de medios y recursos que son de toda la sociedad, por afectar a la distribución del producto social y a la propia producción social, la acción vecinal es una modalidad de la lucha de clases sociales. Este es otro aspecto que la ideología dominante tiende a soslayar, porque prefiere ocultar que la población está dividida en clases sociales, cuyo fundamento es la propiedad -o no- de los medios de producción, con intereses encontrados.


Aunque menos aparente que la lucha fabril o laboral, donde el objeto son las condiciones laborales y el enemigo un capitalista particular (en el caso de una empresa3), la lucha vecinal tiene por objeto las condiciones colectivas de vida; el contrincante es el representante político del capital total del ámbito administrativo que se trate, o sea las administraciones públicas (local, provincial, regional, etc). Nótese que el ente administrativo juega un papel mediador, de representante, no ya de un capitalista en particular ni si quiera de un conjunto, sino de la totalidad, lo que está en juego es la relación social general, el capital. La lucha vecinal es una lucha de clases, pero por la implicación de las administraciones públicas adopta una forma política. De nuevo, la ideología dominante intenta desviarnos de la política (son todos iguales, etcétera) aunque nos dé con ella en la cara continuamente.


Un último aspecto en el que me quiero detener, en un asunto que da para mucho como la protesta barrial, es señalar algo que tiene que ver con su éxito o su fracaso. Lo sintetizo: la lucha vecinal está envuelta en el desarrollo urbanístico y éste es un producto de la acumulación de capital en el lugar de que se trate. Ciertamente en sus expresiones concretas aparecen más determinaciones, pero a mi entender este es el hilo de Ariadna. Dos expresiones de este planteamiento.


La primera es referida al auge y éxito de las luchas vecinales en los sesenta y setenta, lo cual también se puede decir de las luchas sindicales, habría que verlos en el marco de la acumulación de capital y en el tipo de fuerza de trabajo (homogeneidad) que reclaman los procesos productivos que son la punta de lanza en el desarrollo de las fuerzas productivas; por la misma razón, a partir de los ochenta, con el cambio en la fuerza de trabajo (heterogeneidad, diversidad), las condiciones colectivas de la reproducción del obrero-masa, desplazado hacia el este asiático, ha dejado de ser un elemento necesario de la reproducción del capital en las economías occidentales y en España.


La segunda tiene que ver con lo anterior. La acumulación de capital tiene como uno de sus resultados la creación de un ejército industrial de reserva, en palabras de Karl Marx. Parte del cual, se va consolidando como población obrera sobrante para el capital. Éste no tiene interés en estas personas ni en su reproducción. Algunas guerras tienen que ver con esto (Palestina, matanzas en África), también el fenómeno migratorio; en los países donde el desarrollo capitalista toma la forma política de la relación de ciudadanía, la cosa pasa por la caridad pública y la marginación en suburbios periféricos prácticamente abandonados a la mano de Dios. En determinadas ocasiones, la lucha comunitaria es una lucha por la supervivencia humana contra el capital total de la sociedad.


Esto es lo que nos muestra Marx, en su Crítica de la Economía Política, particularmente El Capital, donde investiga las determinaciones generales de la clase obrera en cuanto sujeto histórico portador de la superación del capitalismo.


Allí, a través del despliegue dialéctico: primero, procediendo analíticamente preguntándose por la necesidad de la forma concreta (pobreza y desempleo, acumulación de capital, reproducción de capital, plusvalor, capital, dinero, mercancía); y luego, reproduciendo sintéticamente la determinación de esta forma por el contenido descubierto anteriormente.


La lucha vecinal de “El 47”, una lucha individual, colectiva, de clases, específicamente obrera, y política, nos interpela con imágenes de ayer sobre nuestro presente.


Tras el acto de Vital, no solo se encierra una acción colectiva de un barrio como Torre Baró, lo cual queda subsumido en una lucha de clases por la reproducción de la fuerza de trabajo que, bajo una forma política (ayuntamiento de Barcelona), tiene que ver con la acumulación de capital (barcelonés, catalán, español). De esta acumulación de capital desembocamos en la reproducción del capital, en el plusvalor, en el mercado laboral (salario), en el capital, en el dinero, en la mercancía, en el trabajo y así, remontándonos hacia formas concretas más simples, llegamos a la vida humana. Porque al final, todo esto que puede parecer como que queda lejos, nos habla de la vida de la sociedad y la de sus individuos; de la nuestra, de la actual. Nos cuenta cómo resolvemos el problema de organizar la reproducción del proceso social de vida humana.


Desde las luchas de las mareas (sanidad, educación o pensiones) hasta la de los Barrios Hartos o la plataforma Salvemos el cortijo del Cuarto; desde los Lunes al Sol de la Plaza Nueva hasta los activistas políticos, pasando por los sindicatos; las protestas por la vivienda o la pelea contra la gentrificación; las denuncias del genocidio palestino o las manifestaciones por la paz. Cualquier lucha, en la que estén en juego las condiciones de vida de las personas en la sociedad actual, forma parte de esa manera en que el ser humano en sociedad se apropia la naturaleza para reproducirse.


Es la forma en que leo a Marx, enfrentándomelo a las formas concretas actuales de manera crítica: como una guía, que me orienta, en la búsqueda de respuestas a las preguntas, que abren paso a la comprensión de lo que veo a mi alrededor, condición necesaria de la intervención consciente sobre la realidad, o sea de su transformación.


1En FilmAffinitity, https://www.filmaffinity.com/es/film651337.html

2Una nota sobre el 47 de Antonio Navas en https://www.elviejotopo.com/topoexpress/coged-el-autobus/

3Pueden verse muchas en la reciente obra de Encarna Ruiz, Movimiento obrero en Andalucia. https://criticonomia.blogspot.com/2025/03/a-proposito-de-la-historia-del.html

jueves, 20 de febrero de 2025

La actualidad del Manifiesto Comunista en su 177 aniversario

El 21 de febrero de 1848, bajo el estandarte de ¡Proletarios de todos los países, uníos!, vió la luz el libro de cabecera de la clase obrera revolucionaria. Escrito por Marx y Engels, bajo el encargo de la Liga de los Comunistas, fue una obra que unió a todos los comunistas, desde los socialistas hasta los anarquistas (Bakunin lo tradujo). 

A pesar del tiempo transcurrido mantiene bastante actualidad.

Esta imagen ha sido realizada con la IA Grok 2

Más allá de la primera parte donde expone que la historia de las sociedades es la historia de la lucha de clases, así como explica el origen del capitalismo y de la clase burguesa, la propietaria de los medios de producción. También señala que el desarrollo del capitalismo supone el desarrollo del proletariado, el que vende su fuerza de trabajo.

El segundo apartado está dedicado a los comunistas como una parte del proletariado, que no tienen intereses distintos ni singulares y que se distinguen por destacar los intereses comunes del proletariado mundial, entre otras cuestiones.


También su programa está hoy vigente, según la wikipedia:

  1. Expropiación de la propiedad de la tierra y empleo de la renta de la tierra para los gastos del Estado.
  2. Fuertes impuestos progresivos.
  3. Supresión del derecho de herencia.
  4. Confiscación de la propiedad de todos los emigrantes y sediciosos.
  5. Centralización del crédito en manos del Estado por medio de un Banco nacional con capital estatal y monopolio exclusivo.
  6. Centralización del transporte en manos del Estado.
  7. Multiplicación de las fábricas nacionales, de los medios de producción, roturación y mejora de terrenos con arreglo a un plan colectivo.
  8. Proclamación del deber general de trabajar; creación de ejércitos industriales, principalmente en el campo.
  9. Articulación de las explotaciones agrícolas e industriales; tendencia a ir borrando gradualmente las diferencias entre el campo y la ciudad.
  10. Educación pública y gratuita de todos los niños. Abolición del trabajo infantil fabril en su forma actual. Unificación de la educación con la producción material, etc

El manifiesto podeis consultarlo aquí: https://www.marxists.org/espanol/m-e 1840s/48-manif.htm

https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/48-manif.htm


Os dejo un resumen realizado por la IA Deepseek.

El Manifiesto del Partido Comunista, escrito por Karl Marx y Friedrich Engels y publicado en 1848, es un texto fundamental del socialismo científico y del movimiento comunista. A continuación, un resumen de sus ideas principales:

  1. Contexto histórico: Marx y Engels analizan la lucha de clases como motor de la historia, destacando que la sociedad se divide entre opresores y oprimidos. En su época, identifican a la burguesía (clase dominante) y al proletariado (clase trabajadora) como los dos polos principales.

  2. Crítica al capitalismo: Denuncian la explotación del proletariado por parte de la burguesía, que acumula riqueza a costa del trabajo asalariado. Critican la alienación del trabajador, la concentración de la riqueza en pocas manos y las crisis cíclicas del sistema capitalista.

  3. Papel revolucionario del proletariado: El proletariado, al ser la clase más oprimida y universal, tiene el potencial de liderar una revolución que derroque a la burguesía y establezca una sociedad sin clases.

  4. Objetivos del comunismo: Abogan por la abolición de la propiedad privada de los medios de producción, la socialización de la riqueza y la eliminación de las diferencias de clase. Proponen medidas como la educación pública gratuita, la nacionalización de la banca y el transporte, y la redistribución de la tierra.

  5. Internacionalismo: Llaman a la unión de los trabajadores de todo el mundo ("¡Proletarios de todos los países, uníos!") para superar las fronteras nacionales y luchar contra el capitalismo global.

  6. Conclusión: El manifiesto termina con un llamado a la acción revolucionaria, afirmando que los comunistas no tienen por qué esconder sus intenciones y que su objetivo final es la transformación radical de la sociedad.

El texto es una crítica profunda al sistema capitalista y una defensa de la lucha obrera como medio para alcanzar una sociedad más justa e igualitaria.

martes, 24 de diciembre de 2024

Honda + Nissan, y la centralización del capital

Una de las acusaciones más frecuentes hacia las ideas de Marx es la falta de actualidad, sin embargo las secciones económicas de los diarios con sus frecuentes reseñas sobre fusiones y adquisiciones empresariales se empeñan en desmentirlo.

En este sentido, el último anuncio ha sido la fusión de Honda y Nissan (y posiblemente Mitsubishi) para 2025. La nueva empresa sería la tercera del mundo en producción con 3,65 millones de unidades, solo por detrás de Wolkswagen (4,34) y Toyota (5,16). Además, Nissan que atraviesa una mala situación tras despedir a más de 9000 personas (en 2021 cerró su planta de Barcelona) con progresiva reducción de beneficios, acepta que Honda ponga a la mayoría de los dirigentes. Uno de los argumentos de este movimiento empresarial es la competencia de la industria automotriz china, mejor posicionada en el vehículo eléctrico que se espera sea dominante en los próximos años.

Se reúnen aquí varios de los elementos que contempla Marx en su investigación sobre la acumulación del capital (capitulo 23 de su obra El Capital): mercado mundial, lucha y competencia entre capitalistas, centralización del capital (fusión), aumento de tamaño de las unidades capitalistas de producción, cambio de tecnología. Veamos a grandes rasgos como se relacionan.

La acumulación de capital, esto es el incremento de capital, bajo la forma de la reunión de distintos capitales (como el caso anterior de Honda y Nissan) que forman un nuevo capital individual, le otorga a éste nuevas potencias.

Por un lado, al ser un capital mayor aprovecha en mayor medida la elasticidad de la fuerza de trabajo (prolongaciones de jornada, aumentos en la intensidad del trabajo, recurso a formas de fuerza laboral más simple, por ejemplo) así como obtiene  mayores ahorros por el uso de más cantidad de medios de producción. Ambos aspectos redundan en una mayor productividad y reducción de costes derivados del mayor tamaño del nuevo capital.

Por otro lado, si el capital centralizado opera con un cambio en la relación entre los medios de producción y la fuerza de trabajo, de modo que el proceso de producción resultante sea más productivo, se acentuará el descenso del coste de producción.

Así, el nuevo capital incrementado resultante de la unión de capitales ya existentes, la expropiación de los capitalistas entre sí que dirá Marx, redundará en una mayor productividad y en una rebaja del coste de producir las mercancías. Esto será la base de la rebaja del precio y de la consecuente ampliación del mercado. Resultando de ambos fenómenos el aumento de beneficios del capital centralizado. 

Simultáneamente se intensifica la lucha entre capitales que se libra en el mercado, resultando que algunos competidores perderán compradores y sufrirán el retroceso del beneficio (caso de Nissan más arriba).

Marx concluirá que, por regla general y como una ley inexorable, los capitales menores son desplazados hacia otras esferas y si no lo hacen, insistiendo en competir con los grandes, terminan arruinados o en manos de los grandes (léase el caso de Nissan).

sábado, 12 de octubre de 2024

Apuntes sobre el método (y X)

El conocimiento dialéctico de Marx, la exposición


Nos falta exponer la síntesis como parte de la investigación dialéctica, pero la vamos a unir a la exposición porque están muy relacionadas.

El método de exposición que emplea Marx toma existencia socialmente objetivada en El Capital. Allí parte del punto donde terminó su análisis, la forma más simple (la mercancía) del concreto objeto de estudio (el capital). Generalmente, inicia la exposición con una observación inmediata ("la mercancía es la forma más simple en que se presenta la riqueza en las sociedades modernas" más o menos empieza Marx), indicando su punto de partida (sin conceptos, sin supuestos). A continuación expone un análisis: la mercancía es valor de uso y valor de cambio; el valor de cambio es la forma del valor (el valor es el contenido del valor de cambio), y se detiene en el valor como trabajo abstracto socialmente necesario realizado de manera privada e independiente. 

El último paso de la exposición es la síntesis, descubierta la necesidad real (no filtrada como en la lógica) del concreto (esto lo hace en el análisis) se trata de desplegarla mostrando el avance desde las formas más simple hasta las formas complejas, y muestra a la acción humana como la forma de realizar esta necesidad.

En la síntesis la cuestión que se plantea es qué forma compleja (del concreto objeto de investigación) porta la necesidad realizada, que ha llegado a su término (=está terminada), que es la realización de la necesidad a realizar (potencia) que porta la forma simple (del concreto); es decir, la determinación de la forma compleja por la forma simple, por haber llegado ésta a su término. Como se ve la determinación, aquí, es un movimiento interno. En el ejemplo, de la mercancía y el valor de cambio: el valor de cambio es la forma que adopta el valor que aparece en potencia en la mercancía; el valor de cambio está determinado por la mercancía.

Por último, se trata de ver la acción humana tras el despliegue de la necesidad, o sea como la forma necesaria de la realización de la potencia portada en la forma simple del concreto. En nuestro ejemplo, la acción humana que hay tras la realizacion del valor es el cambio de mercancías. La síntesis quedaría: el valor de cambio está determinado por la mercancía a través del cambio.

Y así Marx nos va exponiendo el resultado de su investigación. Investigación que le llevó varias décadas. Este método es doblemente crítico, tanto en el análisis como en la síntesis, por ello es autocrítico. De modo que no podemos estar más de acuerdo con Juan Iñigo Carrera cuando afirma que hay que leer críticamente a Marx lo cual significa que a la vez que se lee hemos de realizar su despliegue y confrontar sus resultados con los nuestros. En caso contrario, el resultado de la lectura será una representación y no una reproducción en el pensamiento de la realidad.

Pero, es método dialéctico de Marx es el que mejor expresa el movimiento de la realidad y, por ahora, el único que origina un conocimiento plenamente objetivo. Este conocimiento es el que permite actuar con pleno conocimiento de causa porque contiene las determinaciones, cuantas más mejor. Renunciar al conocimiento objetivo significa condenarse a no actuar (paradoja de Zenon) o a “jugar a los dados”, o sea actuar con una venda en los ojos a ver si tenemos suerte y acertamos (léase el voluntarismo en términos políticos). La transformación del capitalismo en socialismo supone la realización de la potencia a realizar que porta el capitalismo y que aparecerá realizada en el socialismo; realización que no tiene otra forma que la acción humana transformadora. Dicha acción, para ser consciente, ha de ir acompañada de un conocimiento objetivo que no puede ser otro que el conocimiento dialéctico descubierto por Marx. Cuanto antes la acción política de la clase obrera esté regida por este conocimiento antes superaremos la explotación capitalista del hombre por el hombre. Pero esto presupone la extensión de este conocimiento.

Post-data

No quisiera terminar este bloque de entradas sobre el método sin expresar un pequeño homenaje a Marx, el descubridor del método dialéctico materialista. Lo que a algunas personas hoy les supone un trabajo relativamente breve a Marx le supuso muchos años de estudio, solo ese tesón unido a una genialidad extraordinaria, permitieron que su trabajo individual junto al trabajo social objetivado en el apoyo familiar, el de su entrañable camarada Engels, el de sus predecesores (Hégel), entre otros, dieran a la luz un conocimiento que todavía hoy día se muestra más potente y más avanzado que el academicismo postmodernista, no digamos ya del individualismo metodológio o meritocrático.

Las protestas en Irán y el capitalismo mundial

Introducción Los últimos acontecimientos en Irán nos ofrecen una oportunidad para comprender dialécticamente el vínculo entre las manifestac...