viernes, 16 de enero de 2026

Las protestas en Irán y el capitalismo mundial


Introducción

Los últimos acontecimientos en Irán nos ofrecen una oportunidad para comprender dialécticamente el vínculo entre las manifestaciones en la calle y el proceso de acumulación de capital a nivel mundial.

Esta relación no es inmediata sino que se establece a través de múltiples mediaciones. Descubrirlas es la tarea del análisis.

Éste comienza mirando un hecho concreto, caso de las protestas iraníes, para a continuación preguntarse por su necesidad. A cada respuesta hay que volver a hacerle la misma pregunta: ¿por qué? Así profundizamos en la realidad a explicar, descubriendo: el deterioro de las condiciones de vida, la lucha de clases, hasta llegar al capitalismo mundial.

Llegados a este punto hay que invertir el sentido del razonamiento e ir descendiendo, desde lo general hasta lo particular, para aproximarnos a la reproducción ideal de las determinaciones de la realidad examinada. 

Es lo que haremos a continuación. Pero, antes contextualicemos históricamente la sociedad iraní.


Irán en los últimos tiempos

Desde la revolución iraní y el derrocamiento del sha de Persia (1979), la nueva república no encontró descanso al no plegarse a los intereses norteamericanos y occidentales (petróleo): congelación de activos (1979), apresamientos de embarcaciones y derribo de aviones (1988), inicio de embargo (1995), sanciones del Consejo de Seguridad por programa nuclear (2006-2010), desconexión del sistema financiero (SWIFT) a bancos iraníes en 2012. Además: apagones, ciberataques, sabotajes a infraestructuras, atentados o asesinatos selectivos (científicos, generales y autoridades).

De modo que el “régimen de los ayatolás”, impulsado por las potencias occidentales frente a posiciones más izquierdistas, terminó formando parte del grupo de “Estados parias” (o ejes del mal) para Occidente, junto a Cuba, Corea del Norte o Venezuela. De hecho ha desarrollado cierta presencia internacional bajo grupos armados como Hezbolá en Líbano, Hamas en Palestina, o los hutíes yemeníes. 

Se le objeta pronunciadas características religiosas, a pesar de que no es una novedad en la zona. Por su parte, la República Islámica encontró en la política antiimperialista, antiisraelí y propalestina un rasgo de reafirmación. Aún así, Irán es hoy uno de los países más poblados de Oriente Próximo, con 90 millones de personas, y cierto desarrollo autónomo a nivel tecnológico e industrial.

Recientemente hemos presenciado como parte de esta población salía a las calles, primero en protesta ante la situación y luego en defensa del gobierno. No es una novedad en este régimen, anteriormente también hubo manifestaciones (estudiantiles en 1999, movimiento verde en 2009, por la subida de la gasolina en 2019, por la muerte de Amini tras detención por infringir normas sobre uso del velo en 2022, entre otras). En las últimas protestas destacan las declaraciones de EEUU e Israel amenazando con bombardear así como cierta escalada internacional con respuestas de Rusia y China; también resultó llamativa la respuesta retadora iraní, que retrajo al imperialismo yanqui.


La desaceleración del capital mundial

La dinámica económica mundial reciente se caracteriza por un crecimiento débil, de modo que la obtención del plusvalor se estanca. Podría decirse que afrontamos la parte decreciente del ciclo atisbándose la crisis mundial. El Banco Mundial proyecta un crecimiento global cercano al 2,6% advirtiendo de la pérdida de dinamismo, y la OMC recortó la perspectiva en 0,5 puntos. Algunos ven señales en la burbuja tecnológica (Inteligencia Artificial), sobreinversión (microprocesadores, centros de datos), o destrucción de empleo derivada de la automatización resultante de la aplicación de la IA.

Esta desaceleración afecta a China, principal socio comercial de Irán, que aparece como un punto de estrangulamiento del capitalismo contemporáneo: economía insertada en cadenas globales, pero sometida a sanciones, riesgo geopolítico y presión financiera. 


Agudización de la competencia mundial capitalista

Esta moderación de la generación del plusvalor, agudiza la lucha entre bloques geopolíticos por su apropiación. Irán forma parte de BRICS desde la ampliación de 2024.

Esta exacerbación de la competencia no solo afecta a más aspectos: recursos (petróleo), rutas logísticas (Oriente Próximo), mercados (Irán cuenta con 90 millones). Sino que sobre todo implica que las formas son más violentas, exageradas o desesperadas. USA anunció un arancel del 25 por ciento a países que comercien con Irán: no es una sanción más, además exige alineamiento geopolítico y disciplina.


Sanciones, bloqueos y guerras

Las sanciones y bloqueos desde 2018, antes por el programa nuclear, luego por el programa de misiles, ahora por la represión de manifestaciones, que se han mantenido, forman parte del interés del imperialismo yanqui por Irán. Encuadrado, además, en la lucha por el control de esta importante zona, Oriente Próximo, donde se concentra buena parte de la producción y tráfico del petróleo mundial además de su interés logístico. Lo que, por otra parte, explica su inestabilidad (guerras de Palestina, Siria, Yemen) o, más recientemente, la guerra de los 12 días en junio de 2025 frente a Israel-USA. Más aún por el acercamiento a los BRICS (incorporaciones de Arabia Saudí, Egipto, EAU).

Todo esto, junto a la presencia de bases militares, portaviones y apresamientos de buques, contribuye a dificultar el movimiento de mercancías y petróleo en la zona, particularmente en Irán. Al punto que buena parte de la producción petrolífera iraní (15%) se almacena en el mar.


Irán y la división internacional del trabajo

Bajo este marco de hostigamiento por el imperialismo atlantista, Irán ha desarrollado su principal característica como economía en la circulación mundial del capital mercancías, la producción de recursos energéticos, principalmente petróleo, que exporta en su mayor parte (el 80 por ciento a China). 

La desaceleración china y el freno a la producción y circulación de mercancías supone para Irán tensiones a la hora de aprovisionarse, tanto por la escasez generada como por la dificultad en la obtención de divisas necesarias para la importación (alimentos y medios de producción). 


El desarrollo del capital iraní

Resultado de esta particular inserción en la economía mundial, donde Irán exporta petróleo y bienes tecnológicos, es la apropiación de la renta petrolera. Esta se repartía entre el propio estado y el capital chino, mediante descuentos directos en precio de barriles. Además, a través del sistema dual del tipo de cambio, participan el capital importador y el capital comercial.

Con todo la economía iraní se ha venido desarrollando desde la guerra con Irak (1980-1989), con régimen de guerra, fuerte presencia estatal (sin excluir al capital privado), planificación indicativa, sin perder su carácter capitalista. La inflación se ha convertido en un rasgo crónico (50 por ciento en 2024) de este desarrollo. Esto eleva el valor de la fuerza de trabajo. Además, es dependiente de las divisas necesarias para la importacion de medios de vida y de insumos. Todo esto plantea dificultades a la reproducción ampliada del capital iraní. 


Lucha de clases y aparato de estado

La sociedad iraní está organizada según el capital y, por tanto, dividida en sus clases características: capitalista, con presencia destacada del pequeño, y obrera. Además, se combinan la elevada influencia religiosa islámica (con fuerte subordinación de la mujer), la presencia de minorías (kurdos) y el hostigamiento imperialista, por lo que la sociedad vive con más miedo e incertidumbre.

La expresión política del capital iraní es la República Islámica, cuyo principal líder es el ayatolá Jamenei, que tiende al endurecimiento interno, represión y más despliegue de seguridad. El Banco de Irán, la emisión de dinero y el sistema dual de tipos de cambio estructuran la política monetaria. En la medida en que se generan desequilibrios monetarios terminan trasladándose a tensiones de precios, salarios y protestas.


Estado y política económica

Ante la dificultad para conseguir divisas, y el encarecimiento de bienes y servicios, el gobierno liderado por Pezeshkian, elegido en 2024 bajo promesas de alivio económico y reformas, debía intervenir teniendo en cuenta los intereses del conjunto del capital y de las clases implicadas.

A mediados de diciembre ante una situación crítica adopta dos medidas encaminadas al control de la inflación y moderar sus efectos. La primera, encaminada a reducir la corrupción, la fuga de capitales, el rentismo y la competencia desleal entre capitales, que altera las relaciones de valor entre mercancías, consiste en la unificación del tipo de cambio. Así, elimina el dólar subsidiado que favorecía el comercio exterior. La segunda, anuncia la transferencia de subsidios directos a hogares para aliviar el deterioro de sus condiciones de vida, además de contener el valor de la fuerza de trabajo e impulsar la expansión del plusvalor. 


Inflación, escasez y deterioro de condiciones de vida

La eliminación del tipo de cambio subsidiado perjudica a una parte de los capitalistas, principalmente los importadores y exportadores, así como a una parte del comercio, que ven reducidas sus rentas. Además, otra consecuencia es la reducción de las importaciones generando escasez en las tiendas.

Aunque los subsidios directos a las familias pretende neutralizar el efecto inflacionista de la eliminación del tipo de cambio preferencial, la escasez y la inflación crónica empeora las condiciones de vida de la población.


Protestas callejeras y lucha política

El comercio minorista, empezando por el vinculado a la importación, al ver la reducción de sus márgenes y el agotamiento de sus inventarios, cierra las tiendas y sale a la calle el 28 de diciembre. La tensión se incrementa con posibles adhesiones de otros sectores (parte de la clase obrera descontenta con el deterioro del salario real, mujeres, jóvenes, minorías religiosas y étnicas). Además, el gobierno denuncia sabotaje (incendios de mezquitas y otros edificios) e intervención de agentes infiltrados. Así, la lucha de clases, en torno al pago del ajuste de la devaluación y la inflación, pasa de los despachos a la calle.

Tras la respuesta represiva por parte de las autoridades, con más de 2 mil muertos incluyendo más de una centena entre las fuerzas de orden y miles de detenciones, las demandas pasaron de lo económico a discutir la gestión gubernamental. Ahora, la lucha de clases adquiere un cariz más político apuntando el cambio de régimen.

Además, con el cierre de internet (8 de enero), que dificultó la coordinación y la organización de las protestas, con las manifestaciones progubernamentales (12 de enero), e incluso con la degradación del servicio de Starlink, el internet satelital de Musk (propietario de X), incluyendo la incautación de cientos de antenas receptoras apuntando miembros vinculados al espionaje, las protestas se han reducido.

No obstante, las condiciones para el cambio están dadas, solo falta la chispa que encienda la mecha. El imperialismo yanqui lo sabe, solo es cuestión de tiempo, pero llevan casi 50 años “esperando”. Ante lo cual, el régimen se encuentra en la diatriba de avanzar en reformas o reprimir bajo el relato del asedio exterior.


Conclusión

La investigación dialéctica se enfrenta a lo concreto-real preguntándose por su necesidad; cuando se contesta vuelve a hacerse la pregunta. Así, sin detenerse, a riesgo de naturalizar la explicación.

Por ejemplo, si nos quedásemos en las sanciones, etc sin preguntarnos por qué, la conclusión más probable sería la maldad del imperialismo yanqui; si nos detuviésemos en el capital iraní achacaríamos las protestas a la corrupción; si la parada fuese en la lucha de clases, terminaríamos explicando por las traiciones de organizaciones o líderes. 

Cualquiera de estas explicaciones sería incompleta, simplista y no nos permitiría profundizar en una comprensión radical de la situación ni avanzar en el objetivo de la emancipación humana, previa superación del capital.


viernes, 9 de enero de 2026

La paradoja del declive de los Estados Unidos


Formas concretas y apariencia

Un listado de intervenciones internacionales promovidas por USA nos acercan a un diagnóstico preocupante: no hay país que se le resista (China, Rusia, Palestina, Venezuela o Dinamarca), no hay motivo que eluda (competencia, recursos, narcoterrorismo, religión), no hay medio que deseche (bombas, aranceles, apresamientos de petroleros, secuestros, acuerdos). Nos encontramos ante un auténtico matón de patio colegial.

Nos asalta la pregunta: ¿por qué voltea el “orden mundial basado en reglas”? ¿Qué necesidad tiene Trump de enfrentarse a todos al mismo tiempo?


Apariencia y contenido

Así se nos presenta la realidad mundial, como una suma de golpes a diestra y siniestra. Pero, tras estas acciones hay una explicación. Mirados uno a uno, cada hecho termina mostrando un contenido, una necesidad. Era uno de los propósitos de la pasada entrada sobre el secuestro del presidente Maduro. Nuestra hipótesis es que tras la diversidad de las formas aparece un contenido común: la reproducción ampliada de la sociedad capitalista norteamericana actual.

Es lo que expresa USA cuando usa aranceles como palanca política, o cuando combina diplomacia con militarismo selectivo; responden a una necesidad social.


Contenido y sujeto

El agente inmediato tras este proceso de reproducción es el capital norteamericano que necesita apropiarse, como condición de supervivencia, el máximo plusvalor mundial. La forma, dada la existencia de más capitales de otros ámbitos nacionales, es la disputa competitiva, sea directa (aranceles, subsidios, restricciones tecnológicas) o indirecta (control de rutas o de recursos, sanciones, militarismo).

Así, la presión y el reordenamiento de puertos vinculados al Canal de Panamá no es un capricho geográfico, se trata de gobernar la circulación mercantil que realiza el valor y el plusvalor.


Sujeto y personificación

En otro artículo ya vimos el papel de Trump en la circulación global del capital mercantil, particularmente del yanqui. Allí nos resistíamos, a pesar de la apariencia, a ver sus movimientos como exclusivamente derivados de un excéntrico. Concluíamos que el presidente no era el sujeto (quien pone las condiciones del proceso), sino la personificación del capital USA en su declive.

Sin embargo, en torno a esta tesis, también guiado por los acontecimientos más recientes, quisiera añadir algunas reflexiones.


Ganar peleas, perder la guerra

Los últimos hechos nos muestran al matón ganando muchas peleas. Una breve lista: la situación en Irán, el apresamiento de buques petroleros chinos y rusos, la ofensiva por el triángulo del litio (Argentina, Bolivia y Chile), el plan de paz en Palestina, el incremento del gasto militar europeo, los impunes bombardeos a Yemen, Irán, Nigeria o donde toque, entre otros.

He aquí la paradoja: si está en declive por qué gana. La cuestión es si esto puede sostenerse. Por ello, considero importante avanzar algo más, y plantearnos cuáles son las condiciones de su caída.

Una respuesta, manteniendo la tesis del declive, es que USA puede conservar capacidad de castigo a la vez que pierde capacidad de mando; puede obtener ventajas que le suponen costes crecientes, agravando su deterioro.


Declive no es final

En esa línea, una primera cuestión es no confundir declive con final. Se trata de una diferencia temporal y conceptual. El capital USA puede estar reduciendo su influencia mundial, pero eso no significa que desaparezca mañana. Si el poder mundial USA pudiera representarse gráficamente tendríamos un ascenso, una cúspide o máximo y un descenso; ese descenso no tiene por qué ser inmediato.

Por eso, si hablamos de declive, debe haber rasgos que nos vayan señalando que se reduce la capacidad del capital USA para reproducirse ampliadamente: economía (producción, comercio), militar, tecnología (productividad), competitividad (rentabilidad), político (acuerdos, consensos), entre otros.

Es posible que el poderío militar le sirva para compensar sus otros déficits (economía, tecnología). La cuestión es si esto es duradero, sostenible. Habría que abordar este aspecto con indicadores, no solo con impresiones.


El factor Trump como catalizador

En este marco, qué papel juega un personaje como Trump, la ideología que representa y la política que ejecuta. Se trata, de un salvador del capital USA que frena la pérdida de hegemonía o, por el contrario, está acelerando la caída del imperio. Por ejemplo, reuniendo a una gran parte del capital mundial en contra suya, es decir, de organizar el frente contra el imperialismo yanqui.

Tomada aisladamente cualquiera de sus acciones puede ser interpretada de manera múltiple: lo que para unos es cálculo para otros es precipitación; la audacia puede verse, desde otro punto de vista, como temeridad. Por ello, hay que profundizar en el análisis (contenido), y no detenerse en la forma (apariencia).


No habrá caída sin lucha

Para que la caída sea efectiva, tiene que haber una lucha porque habrá resistencias a ceder el puesto.

Esta guerra ha de ser frontal, pero vendrá precedida de otras formas de enfrentamiento: coerción económica (aranceles, sanciones), control de circulación (puertos, incautaciones), guerra por delegación (apoyo militar a terceros, rearme regional), incidentes y choques directos acotados (bombardeos puntuales, escaladas controladas). Surge la pregunta: ¿es la situación actual? O todavía, tras el desmoronamiento del orden mundial basado en reglas habrá de venir otro orden pactado (¿un nuevo reparto del mundo entre grandes potencias?) que prepare el terreno de la disputa final.

Todo como prolegómeno de la tercera guerra mundial, que puede ser casi definitiva. Llegados a este punto: tendrá el capital mundial la potencia de autorregularse para no autodestruirse. A saber.


La lucha presupone a los contendientes

Otra cuestión tiene que ver con quién sustituye o sucede al imperio yanqui. La caída presupone un vencedor en la lucha final.

Pero, incluso antes de llegar al punto de la conflagración mundial, la cuestión es saber si existen hoy por hoy potencias para sustituir a USA, si los atributos que exhiben (China en lo productivo, Rusia en lo militar) son suficientes, en qué grado de desarrollo están. Es más, de alguna manera, los motores de la nueva potencia emergente deben encontrar combustible en las políticas estadounidenses.


La agenda investigadora

Luego, la tesis del declive del imperio yanqui trae su propio corolario: la caída presupone lucha, y esta requiere contendientes, entre los contendientes una potencia alternativa. Entre tanto, un prolongado declive.

Si el contenido es apropiación de plusvalor mundial y las formas las señaladas arriba, entre medias aparecerán relacionadas la tecnología, la economía, la ideología y la política, con sus respectivos indicadores. Habría que ver su evolución y hacia donde apunta el capital mundial y el estadounidense en particular.

Cuestiones para una dialéctica que debe desarrollarse en el ejercicio de la investigación de la realidad, si pretendemos que algún día sea el método del conocimiento que posibilite la revolución socialista mundial.

domingo, 4 de enero de 2026

El secuestro de Maduro como expresión dialéctica del capital


La forma de conocer y de expresarnos, incluso cuando pretende ser científica, tiende a separar, a fracturar la realidad. Y eso es un error que nos puede llevar a consignas rápidas, indignación sin brújula, o posicionamientos bienintencionados, pero superficiales.

Por eso es importante el método de investigación. El método ya nos orienta sobre cómo pensar lo real. La dialéctica no lo fractura, no lo presupone, no lo interpreta, sino que aspira a reproducir idealmente la realidad. Física, química, biología, historia, economía o psicología, son momentos de la realidad, no apartados estancos. Comprender dialécticamente es ver la unidad. Lo de Venezuela, hoy, es una prueba.

Conviene aclarar: no se trata de negar el análisis como recurso legítimo. Forma parte del trabajo intelectual estudiar en detalle los elementos. Pero, es necesaria la síntesis unificadora. Esto ocurre en el comentario de la actualidad: los hechos se narran como eventos independientes, cuando están conectados. Algunos pretenden separar el ataque a Venezuela y el secuestro del presidente Maduro, lo que me parece equívoco.


Del secuestro a la presión militar

Por qué no debemos separar ataque a Venezuela y secuestro del presidente Maduro, perpetrados ambos por el gobierno de USA (Trump). Pues por la misma razón que ambos actos no pueden separarse de la acción militar que USA lleva meses realizando frente a las costas de Venezuela. Forman parte de la misma estrategia que pretende torcer el gobierno venezolano.


Los intereses inmediatos en juego

Acciones que no debieran mirarse al margen de los intereses de esta potencia en Venezuela, que tiene que ver con sus recursos específicamente petroleros (también diamante, oro, coltán, …) y con su papel en la división internacional del trabajo. Intereses que no se detienen en Venezuela y que alcanzan toda la región sudamericana, considerada el “patio trasero” desde el siglo XIX (guerra de Cuba de 1898). Por lo que el valor político disciplinar, la neturalización de un gobierno antagonista o el aviso a navegantes juegan un papel. La acción sobre este área de influencia no excluye el interés del presidente Trump por el resto del mundo.


Quién está detrás

Al mirar la unidad del proceso, emerge la pregunta sobre las condiciones sociales, subsumiendo el capricho trumpista. Ni en el gobierno o incluso el estado USA,que no hacen más que velar por la repoducción de su capital, del capital estadounidense. Un capital que engloba las grandes empresas americanas, sus instituciones financieras, el resto del tejido empresarial, y la sociedad norteamericana en su diversidad de clases y expresiones políticas.

Es importante entender que tras la voluntad de un político loco, equivocado, incluso corrupto, están los intereses que lo empujan, lo sostienen, lo eligen, etc. En definitiva, hay una relación social que se impone de manera general.


Mirando más allá

Pero, la insistencia de este capital americano por extenderse por todo el mundo no actúa en el vacío. Se mueve en la circulación mundial del capital, donde se encuentra con otros capitales, de otros ámbitos nacionales, con los que colabora y compite. Sobre todo compite por mercados en los que colocar productos, por fuentes de materias primas, por rutas logísticas, por tecnologías, condiciones fiscales, laborales, entre otras. Todo ello, sin más finalidad que la apropiación del plusvalor producido a nivel mundial por la clase obrera mundial.

No se trata de un vicio moral, ni de un capricho de clase, o cualquier otra “desviación” humana. Es la esencia del capital, su razón de ser es la obtención de plusvalor y su posterior apropiación. Para eso, no se detiene en las barreras y límites ecológicos, culturales, legales, o de cualquier otro tipo. El plusvalor, su acumulación, es la ley absoluta del comportamiento del capital. Y el capital es la relación social general que se objetiva (mercancía, dinero, medios de producción) organizando el mundo en la actualidad.


De la observación a la acción

Por eso, el secuestro de Maduro, es una expresión del ataque a Venezuela, y de la maldad de Trump, y de la política imperialista yanqui, y de la competencia mundial de los capitales, y de la expansión mundial del capital. Es todo eso, que explica que un obrero conductor, sindicalista erigido en presidente de Venezuela haya sido objeto de la acción piratesca de la primera potencia capitalista mundial.

Quienes pensamos que la situación mundial actual de guerras, desastres ecológicos, derechos humanos conculcados, debe cambiar hacia la paz, el respeto por la naturaleza, y la hermandad entre las personas, y que eso pasa por la superación del capitalismo, en la dirección de una sociedad socialista, no podemos fracturar la realidad, tampoco la venezolana.

Vincularla como parte de un mismo movimiento. Denunciarla como tal. Movilizarnos para revertirla, desde la acción ideal hasta la empírica, desde las notas de prensa hasta las concentraciones. Pensar es adelantar la acción. La dialéctica nos ayuda a pensar: que todo está vinculado, que nada es inmutable. Crítica y revolucionaria, como dijera Marx, la dialéctica nos empuja a vivir (actuar y organizar la acción) de otra manera, lo que incluye al secuestro del presidente Maduro.

Las protestas en Irán y el capitalismo mundial

Introducción Los últimos acontecimientos en Irán nos ofrecen una oportunidad para comprender dialécticamente el vínculo entre las manifestac...