lunes, 29 de diciembre de 2025

Capital, ciencia y libertad: lógica e ideología


En la sociedad capitalista, la ciencia está atravesada por una contradicción que no puede enfrentar sino recurriendo a la mediación de la lógica, adquiriendo un carácter ideológico. Aunque parezca un tema lejano, aspectos del mismo están presentes en fenómenos como la Inteligencia Artificial y su regulación, el abordaje político del cambio climático, la normalización de las mentiras públicas o el uso de la libertad por la derecha y la extrema derecha, por no hablar de la necesidad de reformular la izquierda.

La contradicción de la ciencia en el capitalismo

El científico, personificación del conocimiento objetivo, es un productor de mercancías. Su conciencia y voluntad libres se aplican a la producción de la ciencia que ha de vender para subsistir. Este trabajo, que es una acción consciente y voluntaria, por su carácter privado e independiente, se le presenta como abstractamente libre, aunque esa libertad solo sea la forma de su conciencia enajenada en el producto de su trabajo. 

Sin embargo, la función social que el capitalismo asigna a la ciencia es muy otra: avanzar en el conocimiento objetivo de la realidad y transformarla (aplicación del desarrollo tecnológico) para incrementar el plusvalor, mediante el aumento de la productividad social.

Aquí aparece la contradicción: el científico, encargado de reconocer la necesidad objetiva del mundo, se siente privado de toda necesidad, es decir, se ve como un sujeto libre.

Desgajar el conocer del ser

Esta contradicción, cuyo origen no es un accidente ni un problema moral sino la forma social (mercantil), no puede resolverse en la práctica inmediata. La ciencia, bajo el capital, no puede renunciar ni a su función objetiva (plusvalor relativo) ni a la forma social del trabajo científico y su producto (mercancía que presupone libertad). Por eso, la enfrenta de un modo específico: separando radicalmente la realidad de su conocimiento.

La filosofía moderna ofrece el andamiaje conceptual para esta operación. En el plano ontológico, se ocupa de cómo es el mundo. En el plano gnoseológico se encarga de cómo se conoce la realidad. Y, en el plano epistemológico, proporciona al conocimiento reglas de validez y métodos, donde la lógica aporta la necesidad constructiva (previo vaciamiento de la necesidad real).

De este modo, el mundo puede ser concebido como contingente (casual), carente de necesidad, mientras que el conocimiento de la realidad se dota de necesidad (causal), considerándose determinista. La necesidad no estaría en la realidad misma, sino en la forma en que la pensamos. La contradicción no se resuelve, pero se desplaza al plano epistemológico (fundamento y método científico), donde explota (caso de la paradoja de Russell entre otras).

Sustituir la necesidad real por la lógica

A través de la lógica se proporciona una necesidad constructiva (en otro momento nos detendremos en este aspecto), en este caso, al pensamiento sobre la realidad, consiguiendo así una representación ordenada que permite “comprender” y operar sobre esta realidad que, en sí misma, se concibe indeterminada.

Un ejemplo de esto es la teoría utilitarista del consumidor que lo concibe como un maximizador de utilidad sujeto a una restricción presupuestaria. Se supone que no podemos conocer el comportamiento sin comprometer su libertad, pero el modelo nos permite “comprender” el azaroso consumo. La libertad del consumidor queda preservada, mientras la necesidad aparece como una propiedad del razonamiento, no de la realidad social.

El mercado de valores o bolsa ofrece otro ejemplo: del que no se conocen todas las relaciones causales, pero se emplea una compleja formalización que permite operar en él. El ámbito de la meteorología, de la geología, incluso el análisis electoral, se han prestado al uso de teorías de catástrofes, modelos de estabilidad o cálculos estocásticos.

El caso de la concepción lógico-analítica

Esta concepción aparece con claridad en aquellas corrientes que tienden a concebir la realidad como carente de necesidad, mientras puede ser pensada de manera determinista. Basta con elaborar un modelo, una construcción mental que imprima necesidad a los elementos observados. Ante un mundo azaroso, la libertad del científico se expresa en la capacidad de construir modelos que permitan comprenderlo e intervenir en él.

Este es el caso de la tradición lógico-analítica (Carnap, Círculo de Viena, Quine, Russell, etc), en la que el mundo puede carecer de necesidad ontológica, mientras que la necesidad se introduce en el plano del lenguaje y la lógica. Así se compatibilizan la conciencia práctica del científico, que se vive como libre, con su conciencia objetiva, que debe reconocer regularidades. El conocimiento objetivo, de este modo, avanza sin cuestionar la relación social (capital) y mucho menos su expresión, la libertad.

La lógica cumple aquí una función decisiva: permite avanzar en el conocimiento objetivo a la vez que protege la conciencia abstractamente libre del científico. Así, se naturaliza la libertad, y lo que deriva: la mercancía, el dinero, el capital. Aquí emerge su carácter ideológico que, en la medida en que se defiende como lo mejor, se torna apologético.

Escindir la sociedad de la naturaleza: la teoría social

Una variante de este fenómeno aparece en aquellas concepciones que fragmentan la realidad en, pongamos, dos ámbitos: uno natural, regido por la necesidad, y otro social, donde gobierna el azar o la indeterminación. En el plano del conocimiento, el mundo natural puede ser conocido, porque la necesidad está en el propio objeto y el conocimiento puede captarla sin mediaciones. Mientras que el mundo social solo admite aproximaciones y regularidades débiles, impuestas por modelos que introducen exteriormente la necesidad constructiva. La libertad, que pertenece a la región social de la “realidad”, queda preservada y, con ella, la imagen del individuo abstractamete libre.

De este modo, el científico puede enfrentarse a un mundo lleno de determinaciones sin que eso afecte su autopercepción como sujeto libre. La libertad queda resguardada gracias a una partición ontológica del mundo y a la operación lógica de aplicar una necesidad constructiva en lo epistemológico.

La dialéctica y su carácter transformador

El planteamiento dialéctico rompe con todas estas separaciones (ser y pensar, sujeto y objeto, individuo y sociedad, sociedad y naturaleza,...). No concibe una exterioridad absoluta entre el mundo y el conocimiento objetivo del mismo. La dialéctica, en cuanto método de conocimiento, no impone una necesidad al concreto que aborda, solo reproduce en el pensamiento el movimiento de la forma concreta.

En la Crítica de la Economía Política se muestra que la libertad moderna no es la negación de la necesidad, sino su forma específica bajo determinadas relaciones sociales (mercancía). La libertad, lejos de ser el atributo natural del individuo, es la forma que adopta su enajenación. La enajenación es la conciencia que emana de una específica e histórica organización de la producción social. La mercancía es una forma concreta en que la sociedad media su metabolismo con la naturaleza. Y el trabajo es la forma humana de apropiarse la naturaleza con el fin de reproducirse. Individuo, sociedad y naturaleza quedan así vinculados de manera indisoluble e inmanente.

El reto de la ciencia moderna no es perfeccionar sus esquemas lógicos, sino comenzar a abandonarlos progresivamente para abrir espacio al desarrollo de la dialéctica aplicada al conocimiento de la realidad. Una dialéctica crítica y revolucionaria, como señalara Marx, que resulta un horror para la burguesía. Porque, en su comprensión positiva de lo existente, lo concibe en movimiento y, por tanto, transitorio y perecedero (El Capital).

Post-factum: aplicacion ideológica

La derecha hegemoniza, porque la ciencia basada en la lógica la habilita, el marco de la libertad (formal). La izquierda puede intervenir en el debate, pero reformulándolo mediante la dialéctica. Libertad material y social, vinculada a la satisfacción de la necesidad real, denunciando que el discurso de la libertad formal, sin garantías para ejercerla, conduce a una mayor explotación de la clase obrera. 

martes, 23 de diciembre de 2025

Elecciones extremeñas: anatomía electoral y tareas de la izquierda


La paradoja del adelanto

Las recientes elecciones autonómicas de Extremadura nos muestran un resultado paradójico. Convocadas, en perspectiva autonómica, por la derecha (PP) para destrabarse de Vox; y, en perspectiva nacional, para seguir presionando al gobierno y principalmente al presidente, el único que puede adelantar elecciones.

El resultado ha acentuado aun más la dependencia del PP hacia la ultraderecha, sin terminar de despejar el terreno para el adelanto electoral. La segmentación del voto de la derecha sólo tiene sentido si permite drenar votos a la izquierda. Y en ese sentido hay señales de agotamiento. De modo que no es descartable una situación en la que el monstruo sea innecesario y haya que emplearse en quitarlo de en medio. Entre tanto, las políticas de derecha seguirán maltratando a  buena parte de la clase obrera.


Método y resultados

En lo que sigue, nos detendremos en los resultados electorales autonómicos (21 de diciembre, A25) comparándolos con los de las autonómicas de 2023 (28 de mayo de 2023, A23), incorporando los resultados de las últimas generales (23 de julio de 2023, G23). Así, vemos si los cambios que se destacan son coyunturales o estructurales.

Por otro lado, estamos más interesados en los votos que en los escaños, porque tratamos de ver el comportamiento electoral de las personas más que su traducción legislativa y las oportunidades de gobierno.

Los resultados electorales: ganó PP con 228 mil votos, segundo PSOE con 136 mil, tercero Vox con 89 mil y cuarto Unidas por Extremadura (UxE) con 54 mil. Ahora bien, cómo se ha producido esto. Veamos algunas claves de la aritmética electoral que hay detrás.



Censo, abstención y participación

Un censo electoral prácticamente estable (aumentó un 0,12%). Este fenómeno nos habla de estancamiento demográfico, flujos migratorios, pirámide demográfica invertida (agudización de contradicciones intergeneracionales), España vaciada, entre otras.

La abstención se sitúa en 352 mil (37% del censo) subiendo 88 mil respecto a A23 o 99 mil en relación a G23. Este abstencionismo reúne diversos componentes. Además de las estructurales relacionadas con la protesta y la desafección ante el sistema electoral, a veces auspiciada desde la propia clase dominante (discurso de la antipolítica recreado en medios de comunicación), o exclusión práctica (falta de recursos, excesivo coste o ausencia de movilización). En estas elecciones, más allá de motivos coyunturales relacionados con el tipo de elecciones (autonómicas más abstencionistas frente a nacionales), fechas navideñas o mala climatología, hay que destacar un fuerte componente desmovilizador. La altísima abstención nos remite a que mucha gente decidió, esta vez, quedarse en casa.

En consecuencia, la participación se reduce en casi 87 mil, mínimo histórico. En porcentaje de electorado: pasó de 70,4% (A2023), 71,7% (G23) a 60,5% (A25). El dato nos habla de desmovilización, a pesar de la polarización actual, con el partido mayoritario hasta ahora, el PSOE, aquejado de una importante crisis (escándalos, corrupción).


Voto a candidato, representativo y útil

El voto blanco y nulo ascendió a casi 17 mil, reduciéndose en casi 6 miles respecto a A23 y aumentando en 1 mil en relación a G23. Esto puede interpretarse como que en el mismo contexto de agudización de la lucha ideológica, en las generales se resuelve apostando por un voto a candidaturas, mientras en las últimas lo ha hecho con una retirada del proceso.

La caída del voto a candidaturas en casi 81 miles (100 mil en relación a las generales) lo situó en unas 522 mil. Es la consecuencia de la reducción de la “participación” (abstenerse es también un comportamiento político) y del desencanto que ha llevado a mucha más gente a preferir quedarse en casa en vez de votar a otros o hacerlo en nulo/blanco.

Por su parte, el voto a candidaturas sin representación se situó en 14,5 mil, descendiendo en 20,5 mil. Pero, el descenso mayor se produjo en las generales como expresión de la movilización que acompañó la polarización que llevó a un voto útil. Posteriormente, aumentó (3,7 mil) quizás expresando un desencanto hacia partidos con representación.

El resultado de todo lo anterior es una reducción del voto a candidaturas con representación (57% del electorado) en casi 60 mil respecto a A23 (104 mil en G23).

Estos datos apuntan a un cambio en la canalización del conflicto político: en un marco de agudización de la lucha ideológica y partidaria, los escándalos producen una concentración de la masa electoral que elige gobierno, desplazando el peso hacia las opciones con más capacidad para arrastrar a su base electoral. A partir de aquí, se plantea quién pierde y quién gana votos.



La derecha gana, la ultraderecha manda

El PP ha ganado estas elecciones con 228 mil votos, pero lo ha hecho perdiendo votos: en torno a 9 mil. La pregunta es cuántos está dispuesto a perder en la próxima. Una parte ha podido ir a Vox, pero otra no sabemos si a la abstención. Lo cual da pie a pensar que la acción de gobierno autonómica o la oposición en el ámbito estatal, por no hablar de sus correspondientes escándalos (corrupción, machismo), le hayan pasado cierta factura. Si el motivo del adelanto electoral fue “escapar” de Vox, el efecto ha sido contrario: la gobernabilidad se encarece.

Por su parte, la ultraderecha es votada por 89 mil. Aumenta en 39,5 mil votos respecto a A23 y en casi 4 mil respecto a G23. El gran salto de Vox fue en las generales (más 36 mil votos). Y ahí no le quitó al PSOE, lo más probable es que esté restando a PP y a la abstención, voto a candidaturas minoritarias o incluso al nulo/blanco. Ahora ha consolidado aquel estirón. El lobo ya está aquí, lleva años con nosotros, ahora solo engorda.


El hueco a la izquierda tras el desplome

El peor parado ha sido el PSOE con una pérdida de más de 108 mil votos en relación a autonómicas del 2023 (109 mil si referenciamos en las generales). ¿Por qué? Crisis del PSOE (escándalos de corrupción y maltrato a mujeres), candidatura endeble (encausado, aforamiento, foco mediático), política nacional (gobierno, ataque de toda la derecha). En cuanto al reparto de esa pérdida: abstención (la mayor parte del ex-votante PSOE ha preferido no votar a votar a otro), y fuga de votos (la parte más izquierdosa hacia UxE y en muy menor medida hacia la derecha).

Unidas por Extremadura, por el contrario, mejora en 11 mil alcanzando los 54 mil (10% del voto). En las generales también mejoró resultado (6 mil). Así que eso de que Unidas Podemos sin Sumar suma, no es la única condición para aumentar. Ahora tiene el reto de retener este voto prestado. En cualquier caso la división de la izquierda no será un buen escaparate para el electorado potencial.


El quehacer de la izquierda

La ultraderecha está entre nosotros desde hace tiempo: ya no se trata de asustarse sino de avanzar líneas. El bipartidismo acusa el desgaste de su connivencia con los intereses económicos y su acomodo a patrones conservadores. Ahora este vacío lo explotan los que prometen orden, castigo y ajuste. 

La izquierda lo tiene difícil porque el clima, internacional y nacional, sopla en contra. Aun así, tiene una tarea: unirse institucional, partidaria y socialmente; renovarse, rotar líderes y formarse; ampliar su presencia en medios de comunicación y redes sociales, recuperar el vínculo con la movilización social, cuestionar el capitalismo (Crítica de la economía política). A la vez ser audaz introduciendo propuestas posibles pero rupturistas: renta básica, empresas y servicios públicos, vivienda como derecho efectivo, al empleo, transporte gratuito, …y cuando haga falta nacionalizaciones.

Esto no garantiza el éxito, pero permite salir del estrecho marco al que está condenada la izquierda, gestionar el capitalismo cuando la lucha de clases aprieta al capital, abriendo la discusión sobre las distintas contradicciones en que se expresa el capitalismo preparando las condiciones para superarlo. El socialismo, el cielo en la tierra, obra de una sociedad más consciente (conciencia dialéctica) y mejor preparada, vendrá más adelante. Ahora, solo podemos prometerlo y que inviten los ricos, y si no, expropiación.


domingo, 21 de diciembre de 2025

La pobreza mundial: biología, economía, ideología, política…


Un debate recurrente entre la ciudadanía es la veracidad de la estadística oficial. Un ejemplo es el del IPC y hasta qué punto refleja la realidad de los precios que la gente encuentra en los supermercados o en las tiendas cercanas.

El artículo de Utsa Patnaik (1), economista india, cuestionando las cifras del Banco Mundial (BM, en adelante) que, año tras año reducen la pobreza extrema, invita a pensarlo.
Más allá del cuestionamiento que suponen otras estadísticas internacionales como las de la FAO (subalimentación, malnutrición infantil o inseguridad alimentaria), nos detendremos en: cómo se calcula, de qué manera se convierte en consenso oficial y cuál es su función.

El cálculo del umbral de la pobreza

El artículo de Patnaik nos informa de la técnica utilizada. En un año base se toma una cesta de consumo y se calcula cuanto cuesta en moneda local.
El siguiente paso es convertir ese importe en dólares internacionales, mediante la paridad del poder adquisitivo (distinto al tipo de cambio de mercado). Se hace un promedio de todos los países, calculándose el umbral mundial de pobreza extrema. El vigente es de 2021 que asciende a 3 dólares por día. 
Posteriormente, dicho umbral mundial en dólares se vuelve a convertir en moneda nacional, obteniéndose el umbral nacional de pobreza extrema.

aunque tiene truco

Si esto se hiciera recurrentemente, la cosa sería digerible. Pero, no es así. 
La cesta de consumo base se hace una sola vez, en función del año en que se elaboran las estadísticas de ese país. Por ejemplo, la cesta base de la India data de 1973. Esto ya plantea un primer problema y es que la población extremadamente pobre tiene sus necesidades congeladas, no varían.
El segundo problema es que el importe de la “cesta de consumo” se va actualizando según el índice de precios de la cesta y el índice general de precios; posteriormente se pasa a dólares internacionales con lo que vuelve a indexarse según precios internacionales; se hace un promedio, y vuelta a moneda local en base a indices generales de precios. Con todas estas idas y venidas monetarias (actualizaciones, promedios y deflactaciones) del importe en moneda local su referencia respecto a la cesta de consumo originaria queda escindida y alejada.
En el caso de la India: en 1973 las 49 rupias mensuales daban para una ingesta de 2200 calorías y situaba a la pobreza extrema en torno al 56 por ciento; en 2011, el umbral se situó en 816 rupias mensuales (ingesta nutricional de 1775 calorías) y la cifra de pobreza extrema en el 26%. En 2022, 1860 rupias mensuales y un 5 por ciento, respectivamente. Según Patnaik, con este importe una persona solo podría adquirir en torno a 3 litros de agua embotellada de la más barata, sin medios para acceder al resto de necesidades.

cuenta con la complicidad de los gobiernos

Bien, esto entra dentro de los cálculos que cualquier crítico del mundo actual puede hacer. Luego veremos el sentido que tiene. Más aún, teniendo en cuenta que las estadísticas son necesarias para que los científicos sociales puedan diseñar estrategias para actuar sobre las sociedades.
La pregunta se complica si tenemos en cuenta que los gobiernos, sobre todo las principales potencias (USA, UE, China, Rusia, India, etc) participan, y son cómplices, de esta manera de registrar la realidad.
Conviene detenerse en esta comunidad de intereses. Efectivamente, todos están de acuerdo en proporcionar buenas noticias a sus ciudadanos. Se entiende bien que, el gobierno indio, pongamos por caso, tenga interés en que una institución “independiente” como el BM informe que la India ha visto reducida su población en situación de pobreza extrema hasta un 5,25 por ciento para 2022. Se trata de un interés político.
Y se convierte en estándar de la comunidad científica
Por qué esta metodología recibe críticas marginales, al punto de tener el visto bueno de la mayoría de los académicos sociales.
Una primera razón es que el BM elabora y controla datos, indicadores y estimaciones con una metodología estándar que facilita la investigación.
Además, invierte en encuestas y sistemas estadísticos. También, integra a los académicos en la producción del marco interpretativo.
Pero, sobre todo, establece relaciones con las universidades mediante programas de investigación (KCP) que invierte en proyectos para investigadores; otorga becas como la McNamara que conecta jóvenes investigadores con economistas del Banco; ofrece programas regionales para académicos con estancias de investigación dentro del propio Banco; impulsa revistas (The World Bank Economic Review) y series de “working papers” para publicación y prestigio de los científicos.

porque favorece a la organización del capitalismo 

Nos queda ver por qué el Banco Mundial está interesado en presentar unos resultados tan positivos de la evolución de la pobreza en el mundo. Para responder necesitamos saber qué es el BM, quién lo creó y con qué interés, quién lo compone incluyendo sus departamentos técnicos y quién lo financia.
Brevemente: el BM es una institución financiera internacional compleja (integra IBRD, IDA, así como IFC, MIGA, DEC, ...); se creó en la conferencia de Bretton Woods (julio de 1944), donde el capital internacional discutió el orden monetario y financiero, bajo la hegemonía de USA; sus objetivos declarados son organizar el orden económico internacional, la reconstrucción y la promoción del crecimiento a largo plazo; hoy por hoy lo componen la mayoría de países, cuyos votos depende de las acciones, donde USA tiene mayoría y suele nombrar al presidente (actualmente Ajai Banga, indio, ex CEO de Mastercard); el DEC es el brazo investigador y estadístico, tiene delegaciones regionales y nacionales, en contacto con los organismos estadísticos de cada país y sus universidades; la financiación es a través de títulos de deuda (bonos en mercados internacionales), también obtiene rendimientos por los préstamos que realiza…; se autodeclara una organización que no persigue el máximo beneficio (irónico para quien lo exige a cambio de sangre a los países pobres), solo sostenerse.

aunque no soporte la crítica

Es como si dijéramos, lo expone el propio Patnaik, que los saltadores de altura mejoran cuando les bajamos la barra: efectivamente, cada vez hay menos saltadores  que no pasan por encima de la barra (pobres) a medida que bajamos su altura (consumo real).
En mi opinión es peor. Se produce una inversión: bajo la apariencia de que somos más exigentes con el nivel de pobreza (aumenta el importe monetario del umbral de la pobreza), lo que estamos haciendo es ser más laxos con la pobreza porque el consumo real para considerarse pobre es cada vez menor. En consecuencia, por explicación biológica, a medida que reducimos el consumo real quedan menos personas que sobrevivan.
Mirándolo bien, lo que hace el Banco Mundial es casi tautológico: la pobreza es cada vez menor porque cada vez quedan menos pobres (sobreviven menos personas a un consumo real ínfimo).

Conclusión

Cuando el BM dice que la pobreza mundial baja lo que nos está diciendo es que el sistema capitalista funciona estupendamente entre otras cosas gracias a su función. Con ello incluso las mentes más inquietas pueden tranquilizarse. Y no es una mera ocurrencia o discurso ideológico sesgado de esta institución, sino que aportan la evidencia empírica (las estadísticas que ellos producen); respaldadas por los gobiernos; y, con la legitimación de la comunidad científica que hace uso acrítico, cuando no cómplice, de los recursos del Banco Mundial.
Así el homicidio capitalista avanza legitimado por la ideología y apologética de la materia gris de una Humanidad, que necesita en mayor medida la crítica científica de la realidad y del conocimiento que la respalda, iniciada por Carlos Marx con su Crítica de la Economía Política.

miércoles, 17 de diciembre de 2025

El ciclo ultraderechista del capitalismo chileno

Desde 1973, con el golpe militar apoyado por USA (CIA, Operación Cóndor), que instauró la dictadura fascista (1973-1990), se inauguró la modalidad neoliberal del capitalismo (Chicago Boys). Su creación del sistema privado de pensiones fue una expresión de la mercantilización de la vida social.

Posteriormente, durante la Concertación (1990-2006) se primó una transición política pactada. Luego, con la alternancia Bachelet-Piñera (2006-2022) y, más recientemente, con el gobierno de Boric (2022-2026), se renovaron discursos, se celebraron elecciones, se cambiaron gobiernos, pero el modo de producción capitalista permaneció. 

Tras poco más de cincuenta años, con la victoria electoral del ultraderechista Kast se cierra esta onda larga del capitalismo chileno. Detengámonos en algunos de sus rasgos.


El capital mundial y Chile

Durante este tiempo (1973-2026), la venta de la fuerza de trabajo para su valorización, ha sido la forma de organizarse la sociedad, yendo acompañada tanto de expresiones ideológicas (propiedad, igualdad, libertad e interés privado), como políticas (leyes, sistema de partidos, Estado). 

Además, en el caso chileno, esta generalidad está inscrita en el lugar que ocupa en la acumulación y circulación mundiales del capital. El cobre y, recientemente, el litio muestran la inserción del capital chileno en las cadenas globales de valor, y cómo ello genera estabilidad, inversión, productividad y disciplina social.

Esta es la primera determinación de la ideología conservadora y “derechosa” de toda la población, cuya expresión sintética es “lo primero es el empleo”, o “gobierne, quien gobierne, el sistema se defiende”. Así, mientras la política consiste en la administración del crecimiento, el empleo o el coste de la vida, el capitalismo no se cuestiona.


Chile y la lucha de clases

Ahora bien, estar en un lado u otro de la relación capitalista-asalariado, o sea estar en el polo capitalista (no solo ser capitalista, también realizar funciones capitalistas) o en el obrero, afecta a la manera de vivir y de pensar la propia relación. Ante el conflicto de intereses propio de la relación capital, compraventa de la fuerza de trabajo y explotación capitalista, ambos polos tienden a organizarse (sindicatos o asociaciones gremiales) y a disputar (salario, jornada, convenios y leyes laborales). 

No es lo mismo ser el empleador que el empleado, el explotador que el explotado. Esto se sintetiza en “un empleo de calidad”. En esta lucha de clases se abre un abanico de combinaciones ideológicas en ambos polos. 

Particularmente, la izquierda se dispone al cambio cuantitativo (reformista) o, con más esfuerzo, cualitativo (revolucionario). Así mientras la primera plantea “empleo de calidad” o “estado de bienestar”, la segunda propone “expropiar y socializar medios de producción”, por ejemplo. Generalmente, la derecha y la izquierda reformista aparecen como caras distintas de la misma moneda, la expresión ideológica de la conservación capitalista. El gobierno de Boric, bajo el ministerio de Jara, avanzó en la regulación de jornada, de salario mínimo y de pensiones, pero con bastante gradualidad.


Lucha de clases y partidos

Además, de estas determinaciones estructurales, hay que tener en cuenta que dentro de la clase obrera, sus estratos y personas constituyentes, según diversos aspectos (renta, ocupación, profesión, formación, residencia, propiedades, entre otras muchas), desarrollan su particular ideología. En buena medida empujados por los planteamientos dominantes (no discutas, microagrúpate con los tuyos, teme al diferente, obedece las normas, sé un buen profesional, compite para promocionar, protege tu pequeña propiedad, respeta la propiedad ajena, etc). La traducción política del conflicto social requiere articularse. El estallido popular de 2019 hubo de canalizarse institucionalmente, una expresión fue la elección de Boric.

Al final, toda esta diversidad, agrupada groso modo, se expresa políticamente en distintas afinidades, organizaciones y partidos, en una oferta electoral, con sus programas, equipos y líderes. 

Pero, también aparecen los límites, la ventana de Overton. En los años recientes ésta se desplazó, desde el “cambiarlo todo” del estallido popular (2019), ratificado en el apruebo de la nueva Constitución (2020), hasta el rechazo de 2022. La ventana se estrechó, la discusión se trasladó hacia el orden, la estabilidad y la seguridad.

El programa ultraderechista del vencedor, además de la personificación ideológica del candidato, nos revela cómo vive la clase obrera chilena su particular situación de clase. ¿Cómo, con qué programa, ha ganado Kast la segunda vuelta? Punitivismo, barreras, controles, cárceles, ante la delincuencia, la inmigración, o el pequeño comercio; “pro vida” (aborto, anticonceptivos, preservativos, educación infantil); seguridad ante el miedo de perder la propiedad; es la ideología de los que temen perder algo, por poco que sea.


Partidos y elecciones

Esa ideología, más o menos de base, es atenuada o tamizada por las circunstancias personales. Las primeras tienen que ver con la historia de cada uno, las tradiciones familiares y experiencias vitales que acompaña a cada persona. Además, la situación, particularmente económica, que atraviesa la persona (y la del país) así como su opinión sobre la marcha de la sociedad. La información sobre lo que nos rodea, incluso el propio, está muy mediatizada por la socialización de cada cual. Este conocimiento sobrepasa las capacidades individuales, requiriendo la mediación de las redes sociales y de los medios de comunicación consumidos, que configuran el relato de la realidad o la particular apropiación de ese imaginario colectivo. 

El Mercurio, grupo mediático chileno, es un ejemplo de actor político, ya en la época del golpe pinochetista, financiado por la CIA. Recientemente se encargó de difundir y convertir en conversación pública el relato sobre la seguridad, y su relación con la delincuencia y la inmigración, contribuyendo al desplazamiento de la ventana de Overton y legitimando la prórroga de los estados de excepción en la Araucania del pueblo mapuche.

Finalmente, con todo ello, la persona elabora mentalmente una conciencia y voluntad de voto. Con esta voluntad de voto, o estado de opinión, decide si dirigirse o no a las urnas, así como qué papeleta depositar. Por eso, el voto es una síntesis de múltiples determinaciones, que parten de la materialidad social a su vez desplegada hasta configurar, en la mente del votante, ese estado de opinión objetivado en su individual acto electoral.

Así, con una participación de 13,4 millones (85% del censo), el ultraderechista Kast obtuvo un 58% frente al 42% de la comunista Jara.


Síntesis

A pesar de que el capital es la relación social que nos sustenta, contiene una contradicción; por lo que la lucha no es una opción, es una necesidad. En su desarrollo, el capital, se acompaña de formas ideológicas y políticas; en las condiciones del capitalismo electoral, el voto se erige como un acto más de la lucha de clases.

Chile nos mostró que, cuando la clase capitalista se ve amenazada, no le importa renunciar al sistema electoral (golpe de 1973). Sin embargo, cuando la situación está controlada y no se cuestiona el orden capitalista, el pluralismo electoral en Concertación (centroizquierda), en alternancia moderada o en alternancia extrema (derecha vs izquierda reformista), es una forma adecuada de expresarse políticamente el desarrollo de la relación capitalista. 

Ahora bien, el pluralismo electoral abre la posibilidad de cualquier elección, incluso la revolucionaria (aunque ésta nunca haya ocurrido); también habilita la elección de la ultraderecha, como el reciente caso chileno. Sin embargo, ésta, con sus recortes, su represión o retrocesos en derechos, reactiva la resistencia social porque aprieta en exceso el conflicto que se propone cerrar. De alguna manera, nos alerta de la situación crítica en que se encuentran las élites capitalistas, que ven peligrar su poder.  A la vez, nos devuelve al punto de partida, donde todo, incluso el capitalismo, queda por definir. Entonces, la izquierda tiene que plantearse si no solo se trata de ganar elecciones, sino además ensanchar lo decible, organizar lo posible y convertir en práctica social lo factible.

viernes, 12 de diciembre de 2025

Una realidad, muchas disciplinas, una ciencia


Dos debates que conviene separar

En un artículo anterior, en el marco de una discusión sobre el conocimiento de la realidad, me despachaba a gusto frente a dos fenómenos que no terminé de distinguir bien, y que ahora me propongo aclarar.

Por un lado, me planteaba la pregunta de si la realidad es una por qué existen múltiples ciencias; por otro lado, qué sentido tiene, dentro de una misma ciencia, una variedad de teorías sobre un mismo fenómeno.

Ambos asuntos recorren la discusión sin una adecuada diferenciación, de modo que puede generar confusión o inducir al rechazo, por lo que he decidido presentarlas por separado. En esta entrada abordamos el primero.


Una realidad, muchas disciplinas

Empecemos por la diferenciación de las disciplinas científicas. De entrada, nada que objetar. Pero, ¿por qué hay muchas disciplinas?

Las sociedades, para su reproducción, requieren dominar la realidad. El fraccionamiento del conocimiento de lo real resulta del choque de la apropiación colectiva de las fuerzas productivas con las capacidades individuales de los seres humanos. 

Por ejemplo, la agricultura egipcia de hace miles de años, que requería el control e intervención sobre las crecidas del rio Nilo, dio pie al desarrollo incipiente de saberes que hoy denominaríamos como geometría, climatología o astronomía, entre otras.


De la división a la fractura disciplinar

En el capitalismo, esta contradicción está mediada por la específica forma de crear conocimiento, la representación lógica (separación sujeto-objeto y entre objetos), que emana de la conciencia del productor (libre e independiente), de mercancías. El resultado será la construcción de la forma disciplinar, la separación entre regiones de lo real (naturaleza/sociedad, sociedad/individuo) y la fracturación del conocimiento objetivo (ciencia).

Así, por ejemplo, la agricultura capitalista está basada en múltiples ciencias: mecánica, electrónica, meteorología, biología, genética, entre muchas otras, pero que se hablan lo justo, de modo que asuntos como el agotamiento del suelo o la precariedad de los temporaros, siguen en discusión. 


La fractura y la dificultad para explicar

Entiéndase, por tanto, que no se critica la división del conocimiento ni su especialización. Tampoco están en discusión los logros científicos alcanzados. Lo que planteamos es que la forma en que se organiza el conocimiento científico, bajo el capitalismo, tiene unas características determinadas (sociales e históricas), y serios límites.

Concretamente, pretendía poner foco en que se trata de una separación tajante de lo real (naturaleza y sociedad, sociedad e individuo, etc) de ahí la fracturación del conocimiento (ciencias naturales y sociales, etcétera). Cada ciencia sería un cajón estanco (con escasa relación con las otras), que pretende dar cuenta (explicar) un trozo de realidad (mutilada, una representación de lo real). Este es el origen de la dificultad para explicar el propio objeto de estudio. ¿Cómo va explicar al individuo, la psicología, si lo ha aislado de la sociedad?

Un ejemplo muy claro, el problema de la vivienda: el urbanismo y la arquitectura miran espacios en construcción, la economía analiza precios y mercados, el derecho se encarga de regulaciones y propiedades, el trabajo social la situación de las familias (exclusión, desahucios). El problema es uno, pero cada uno lo mira de manera no ya distinta, sobre todo, aislada, separada. 


Institucionalizando la fractura

Este ensimismamiento disciplinar no es solo un asunto de ideas. Se agrava con la forma en que se organiza la producción científica: ministerios y organismos reguladores, colegios profesionales, universidades divididas en facultades y departamentos, planes de estudios, cuerpos docentes, sistemas de evaluación y revistas especializadas. Todo ello acentúa la escisión del saber. 

Un ejemplo muy pedestre, a parte de los proyectos competitivos troceados por áreas de conocimiento, son las publicaciones en revistas (pueden no puntuar si la revista escde otra disciplina). 

Por tanto, esta fractura del conocimiento no se queda en los libros. Se traduce en facultades y departamentos que apenas dialogan, en agencias de financiación que reparten recursos por “áreas de conocimiento”, en colegios profesionales que levantan fronteras corporativas, en ministerios que se reparten la realidad en competencias administrativas. La forma disciplinar del saber es también una forma concreta de división material del trabajo científico. 


La fractura del conocimiento y su impotencia

Si entendemos que el proceso material es uno, hemos de cuestionarnos que su conocimiento se organice de manera fracturada. El problema aparece cuando los fragmentos impiden reconstruir la realidad.

Aún más, no es solo la coherencia que impone el planteamiento de “una realidad, un conocimiento”, o la capacidad de explicar el propio objeto de investigación, sino que esta situación afecta a la capacidad para actuar sobre la realidad, la separación disciplinar puede convertirse en una rémora. De modo que, aún reconociendo el avance científico me atrevo a afirmar que es menor del que se podría obtener con un enfoque más unificador de las disciplinas. 

El cambio climático donde confluyen física, climatología, economía, política, sociología, por decir algunos, es otro ejemplo de gran cantidad de esfuerzo sin claros avances. Y habría más, caso de las enfermedades mentales, que son abordados desde muy distintos puntos de vista (psicología, psiquiatría, sociologías, trabajo social, etc), que no se comunican ni mucho menos unifican.


Muchas disciplinas, una ciencia

De alguna manera, determinadas tendencias interdisciplinares o multidisciplinares apuntan a eso, reconociendo la limitación que supone abordar problemas concretos desde un único punto de vista. 

El inconveniente es que estos enfoques se entienden como agregados de disciplinas bajo una “ciencia”, mientras que, lo que aquí reivindicamos es lo contrario: una ciencia, que se despliega en multitud de disciplinas.

Y ahí, de nuevo, las palabras de Carlos Marx relativas a una única ciencia, donde la ciencia del hombre se integrara en la ciencia de la naturaleza, cobran más sentido.


miércoles, 10 de diciembre de 2025

La izquierda ante el declive del eurocapitalismo

Introducción

Las recientes declaraciones de Trump sobre la Unión Europea calificándola de decadente y “gobernada por débiles” ya no ruborizan ni a las propias élites. Funcionan como un espejo que devuelve la imagen de un precipicio hacia el que pueden ser arrastrados los pueblos europeos.  A la vez, colocan a la izquierda en una encrucijada: además de organizarse frente a la ola derechizadora, necesita levantar la mirada y preguntarse qué referencia estratégica internacional adoptar en un escenario de agotamiento del modelo eurocapitalista.


Antecedentes históricos y la revolución rusa

El primer cuarto del siglo XX vivió un auge reivindicativo, mediado por ideologías revolucionarias. Aquello no fue un accidente político, sino el resultado del desarrollo capitalista, que incrementaba aceleradamente y desordenadamente la fuerza de trabajo, incentivando su organización y lucha. Fue el propio capital quien abrió el gran ciclo de luchas sociales a nivel mundial: revolución mexicana (1910), revolución alemana (1918), la república soviética húngara (1919), el bienio rojo italiano (1919-1920). Por supuesto, también, la revolución rusa de 1917.

Esto no pasó desapercibido a las clases dominantes y las alertó sobre la necesidad de tomar medidas. La más inmediata fue la represión, pero pronto se pusieron en marcha estrategias más “inteligentes”. En Europa, en países como Gran Bretaña y Alemania, la burguesía apoyada por sus estados, exploraron fórmulas reformistas: legalización de sindicatos, sufragio masculino, seguros sociales (pensiones y desempleo).

La Gran Depresión de 1929, en USA, fue otra prueba de fuego. El New Deal de Roosevelt no solo fue un programa económico, también tuvo un componente ideológico: mostrar la viabilidad del capitalismo reformado que neutralizara el peligro comunista.


La URSS y la emergencia del eurocapitalismo

De modo que el modelo de desarrollo capitalista europeo se acelera y generaliza tras la Segunda Guerra Mundial, resultado del nuevo equilibrio del capitalismo mundial, para responder directamente a la experiencia soviética. 

Efectivamente, la sociedad soviética y sus avances sociales (pleno empleo, educación y sanidad gratuitas, política de viviendas, el voto femenino, aborto, guarderías, entre otros), eran un atractivo escaparate para las clases trabajadoras mundiales y europeas. 

Más allá de las consideraciones sobre la naturaleza social de la URSS (ver nuestro blog), la clase capitalista mundial vio un justificado peligro en la “gran patria socialista”, donde: la burguesía fue expropiada, centralizada estatalmente la propiedad de los medios de producción e implantada la ideología socialista legitimadora de todo ello. 

Así que la supervivencia de la URSS, a pesar del hostigamiento del capital internacional (intervención en la guerra civil rusa, bloqueo diplomático y económico, campaña anticomunista permanente, represión de organizaciones obreras y comunistas, incluso la propia II GM) y la posterior victoria en la Segunda Guerra Mundial, mostró a la clase capitalista, principalmente estadounidense y europea, la necesidad de emprender formas de dominación más sutiles.


El auge del eurocapitalismo

El eurocapitalismo fue la respuesta, a través de la lucha de clases, al doble desafío: mantener el capitalismo bajo la hegemonía estadounidense, por una parte, a la vez que se neutralizaba la influencia soviética y del movimiento comunista.

Consistió en mostrar el rostro amable del capitalismo avanzado, donde la explotación capitalista era compatible con niveles de bienestar que anestesiaba el conflicto obrero. Así sus grandes ejes pueden resumirse en: el capitalismo como orden incuestionado (estado, leyes, ideología, educación, medios de comunicación), aceptación de la hegemonía estadounidense (Plan Marshall, Guerra Fría, OTAN, Red Gladio, USAID, Radio Liberty, entre otras), canalización del conflicto social a través del Estado del bienestar (economía mixta, keynesianismo, sanidad, educación, vivienda, pensiones), y el predominio ideológico del social-capitalismo que articulaban políticamente la socialdemocracia y la democracia cristiana, y el anticomunismo jugando un papel central.

Este capitalismo europeo de rostro humano, muy alejado del capitalismo salvaje reinante en el resto del mundo, permitía a Europa dar lecciones de derechos (humanos, civiles, políticos) en la comunidad internacional, mientras la URSS y el comunismo representaron algún peligro concretado en las organizaciones  de masas (Italia, Francia, Portugal, Grecia, España). Ante ellas, la culta Europa, además de educación y propaganda, desplegó una fuerte represión (ilegalización, cárcel, exilio, purgas, dictaduras). 

Además, en Europa, el capital se reconfiguró bajo una unidad que empieza siendo económica para ir ampliándose, la Unión Europea, exponente del eurocapitalismo.


El declive del Eurocapitalismo

La crisis de los años setenta, con el fin de la fase expansiva del ciclo de la posguerra, mostrará algunos de los límites del eurocapitalismo (dependencia petrolífera, inflación, desindustrialización, desempleo, rentabilidad) como resultado de la crisis capitalista mundial y su inserción en la circulación global del capital.


La respuesta neoliberal (Thatcher, Kohl, González, Delors), ya en los ochenta, apuntará en lo que será la política de privatizaciones, liberalizaciones, desmantelamiento del Estado del bienestar. También la ampliación de la UE (España, Portugal). 


El derrumbe del bloque soviético, en los noventa, dará algo de oxígeno, proveyendo de áreas de expansión a la UE. Las nuevas relaciones con una Rusia que aspira a incorporarse al bloque occidental también será fuente extraordinaria de materias primas y energía baratas, además de un gran mercado. Sin embargo, el capital norteamericano ansioso por el fraccionamiento de Rusia, no puede tolerar el avance de un bloque Euroasiático.


La Gran Recesión (2008) vuelve a exhibir las debilidades del eurocapitalismo cuya integración va lenta en relación a los requisitos de la competencia mundial (pérdida de competitividad, vulnerabilidad financiera, desindustrialización) donde emergen una serie de nuevas potencias, caso de China, sumando la crisis del euro, ante la que prevalecerán las viejas recetas neoliberales (austeridad, recortes sociales, disciplina fiscal y monetaria).


A partir de 2014, el nuevo orden geopolítico donde las potencias USA y China (junto a los BRICS) disputan el dominio mundial; la expansión del capital ruso que no se pliega ante el europeo y yanqui, terminará con la declaración otanista de guerra híbrida, que el gobierno ruso responderá invadiendo Ucrania y avanzando sobre África; a su vez, los gobiernos occidentales removerán el Extremo Oriente y permitirán el exterminio israelí de Gaza. 


Eurocapitalismo putrefacto y derechización

En este tablero, la UE se muestra cada vez menos relevante, por su desubicación en la circulación mundial del capital, particularmente del norteamericano, al que las élites europeas se aferran con desesperación.


Esta situación es más dramática porque ese capital USA trata a la UE con displicencia haciéndole pagar caro su liderazgo: las amenazas territoriales (Groenlandia), los aranceles, o la venta del caro gas licuado. Además, le vende su papel de gendarme mundial, obligándola a incrementar los presupuestos militares que ha de gastar en buena medida en armas norteamericanas.


La forma política adecuada para esta subordinación a USA y para la ofensiva de recortes que exige el belicismo es la derechización y el ascenso de la extrema derecha. La cual ya está normalizada en las instituciones europeas y gobierna en varios países (Italia, Hungría, Finlandia, Croacia, Eslovaquia, República Checa, por ahora). En la medida que esto se extienda asistiremos a recortes laborales, sociales, civiles y políticos, acompañados de un aumento de la represión del pensamiento disidente y los movimientos sociales.


Por una euroizquierda organizada

Mientras la derecha remata al agotado eurocapitalismo, que ya no resulta funcional para el capital americano que lo sostenía, la izquierda europea habrá de hacer tanto la crítica como la construcción de una alternativa al eurocapitalismo putrefacto. 


Durante mucho tiempo, más allá del período prosoviético, el modelo social europeo fue el paradigma de buena parte de la izquierda. El declive y probable final de este modelo, la obliga a repensar un nuevo referente internacional. Si el capital europeo quiere contar, habrá de permanecer unido y dejar atrás el agotado eurocapitalismo, redefiniendo su lugar en el capitalismo mundial. Existen tres opciones estratégicas: marchar sola, acompañarse del capital ruso o vincularse al capital chino.


Ante ello, la izquierda, todavía débil y fragmentada, habrá de hacer un serio esfuerzo de unidad y organización para sobrevivir, así como prepararse para armar el contraataque. También, de defender la unidad de los pueblos de Europa y discutir la forma política de inserción en el sistema mundial, la izquierda  habrá de hacer frente a las contradicciones del capitalismo en los planos ecológico, laboral, familiar, político ... Eso implica pensar cómo gestionar la economía mediante una centralización del capital, administrada democráticamente a través de la planificación orientada a las necesidades de la población. Además, de incorporar las tecnologías (incluida la Inteligencia Artificial), para elevar la productividad garantizando un bienestar material sostenible, que incluya la reducción de la jornada laboral. Todo ello como paso previo a un escenario en el que la vida social pueda regularse conscientemente mediante la asignación directa del producto del trabajo a las necesidades personales, es decir al socialismo.

sábado, 6 de diciembre de 2025

Muchas ciencias para una sola realidad

A Juan Iñigo Carrera quien tanto me ayuda a conocer

Un artículo reciente de Giovanni Biuso (1), un filósofo que dialoga con la física, reflexiona amargamente sobre la teoría de cuerdas. En la que se confía para unificar la teoría de la relatividad y la física cuántica. El sueño de Einstein de una teoría unificadora, y de tantos otros científicos que se preguntan: si la realidad es una, cómo tenemos cientos de ciencias.

Bien, Giovanni plantea que todavía no sabemos si la materia es partícula (electrones, protones, etc), onda, o una cuerdita vibratoria como defiende la teoría de cuerdas. Su forma más simple -las hay más complejas- nos hablaría de nueve dimensiones (es decir, agreguen cinco más a las tradicionales alto, ancho, fondo y tiempo); pero, no pregunten qué significan esas cinco más. Ni falta que hace; no lo saben ni los que la elaboran. Eso sí, matemáticamente, da unas ecuaciones cuyas soluciones permitirían conciliar las contradicciones que hay entre la física de partículas y la física de cuantos, supuestamente. Habrán observado que este “avance” científico es a costa de perder contacto con la realidad: nos hemos metido en una vorágine teórica cada vez menos fundamentada realmente. Lo cual impone una pregunta: por qué. Qué necesidad tiene el saber teórico de separarse de su objeto, la realidad.

Acostumbrados como nos tienen a varias teorías para explicar un solo fenómeno, puede no llamarnos la atención. Por ejemplo, la inflación tiene casi una decena de teorías que la “explican” (productividad, costes, dinero, expectativas, ...). Y rellenamos miles de manuales, convencemos a millones de mentes pensantes, dando por normal disponer de un menú de teorías para dar cuenta de un fenómeno real.

Me van a permitir que discrepe: si la física unas veces ve la materia como cuerpo, otras como onda y otras como cuerdita; o, si la economía amontona teorías sobre la inflación; más que un exponente de diversidad, me parece una falta de claridad sobre el objeto de estudio, en un caso la materia y en el otro el precio.

Y no solo la fisica o la economía, me atrevería a decir que esta incapacidad para dar cuenta del propio objeto atraviesa a otras muchas otras disciplinas científicas (sociología, política, psicología, e incluso la historia). ¿Qué está ocurriendo?

Tenemos una realidad en la que vemos varios fenómenos: a, b, c y d, etcétera. Incluso podemos establecer una relación entre ellos, a se transforma en b, b en c, c en d, y así con todos. Lo cual nos permitiría reproducir idealmente que a produce b, b origina a c, c lo hace con d, … Esto nos animaría a actuar en la realidad sabiendo que si alteramos a, al final tendremos un cambio en d, mediado por cambios en b y c, pongamos por caso. Aún más, se podrían establecer relaciones cuantitativas del tipo si reduzco a la mitad el fenómeno a, obtendré el doble del fenómeno d, con sus mediaciones cuantitativas respectivas en b y c.

Qué es lo que hace la ciencia moderna, la ciencia teórica. Lo primero es recortar la realidad: dice a, b, c, d, son fenómenos separados, autónomos, de modo que a es a, b es b, etcétera. Como cada fenómeno es distinto cada uno se estudia por un saber  A, B, C, D, respectivamente. Cada ciencia estudia su trozo de realidad, y no admite intromisiones. 

Cuando investigamos el fenómeno d desde la ciencia D, se prescinde de c, b y a, porque pertenecen a otras disciplinas. El resultado es que perdemos la cadena de relaciones reales que hace que d sea lo que es.

Abandonemos el abecedario y vayamos a lo que acontece. Digamos que a es la materia, b es la vida, c es la sociedad y d es el hombre. Y las ciencias encargadas de estudiarlos la física, la biología, la sociología y la psicología, respectivamente, por poner.

Si al investigar el hombre a través de la Psicología nos abstraemos de la sociedad, la vida, y la materia, se me ocurren, dos cosas.

Primero, qué tipo de hombre es el que estudia la Psicología; un hombre al margen de la sociedad en la que vive, de la naturaleza que lo ampara y de la materia que lo constituye. Claramente, será un objeto de estudio abstraído de sus determinaciones fundamentales, que solo puede ser una representación ideal alejada del hombre real. Muchos se apresuraron a proclamar el fin (de la historia, de la ideología, de la clase obrera, del trabajo), pero ellos no saben ni por donde empezar.

Después, para mirar la actuación del hombre introducirán, las diversas teorías (porque no es malo tener muchas), sus definiciones, supuestos e hipótesis, que aún alejarán más a ese concepto de hombre del humano real. 

En resumen, esta manera de recortar la realidad y aislar cada tramo en su disciplina no solo mutila el objeto de estudio sino que vuelve impotente a la teoría a la hora de explicarse los fenómenos humanos concretos, como el sacrificio de la salud por el negocio, el acoso estudiantil o los suicidios de jóvenes, por no hablar de la violencia doméstica o la corrupción, etc.

Me disculpen los psicólogos, pues solo es un ejemplo. Se trata de un problema compartido por todas las ciencias teóricas, pero se nota más cuanto más nos alejamos de la materia y nos acercamos a la realidad concreta, donde la presencia del trabajo humano -perdón del comportamiento humano- es incuestionable. Tiempo habrá de ver dónde están las causas de esta manera de hacer ciencia, por otro lado, imprescindible para el avance de la Humanidad.

Termino. Muchos científicos, ya en el siglo XX, han pensado la unidad de la ciencia: desde los fisicalistas del Unity of Science Movement hasta la teoría general de sistemas de von Bertalanffy, la cibernética de Wiener, la consiliencia de Wilson, o la historia total de la ciencia de Bernal (admirado por Manuel Sacristán), si bien cada uno entiende a su manera esa unidad.

Mas, no puedo menos que recordar aquel pronóstico: “algún día la Ciencia natural se incorporará a la Ciencia del hombre”, basado en que la historia humana es parte de la historia natural, realizado por uno de los últimos científicos universales, Carlos Marx (Manuscritos económicos y filosóficos, 1844) (2).

________

(1)  https://www.sinistrainrete.info/articoli-brevi/31807-alberto-giovanni-biuso-fisica-e-politica.html

(2) https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/manuscritos/


jueves, 4 de diciembre de 2025

El beneficio privado y la hipocresía pública

A Juan de Barrios Hartos y a Jose Luis de Los Lunes al Sol


¿La salud antes que el negocio?

El día 3 de diciembre de 2025, el diario El País, y tras ellos, la Cadena Ser (ambos de la empresa mediática Prisa), denunció en portada unos audios, donde un directivo de una empresa sanitaria privada hace un llamado a mejorar la cuenta de resultados. No se queda en la arenga empresarial, sino que ilustra sugiriendo engordar las listas de espera, recordándoles que ya una vez las adelgazaron, tratándose ahora de revertir el proceso.

Rápidamente la mayor parte de medios, instituciones y políticos, por no hablar de personas de a pie, absolutamente todos, se han llevado las manos a la cabeza.

A uno le gusta pensar que la sociedad se ha puesto de acuerdo en poner la sanidad, la salud, por delante del negocio. Lo que se dijo en la Pandemia. Pero, ya no me lo creo. Así que os cuento como lo veo.


Actividad económica y beneficio privado

Un gerente le explica a su plantilla que la empresa necesita ganar más dinero, y la orienta para llevarlo a cabo. Les convence de que es posible y les ilustra sobre cómo se hace. Hasta aquí todo normal. Es lo que hace cualquier gerente de empresa privada. Es más, el consejo de administración (propietarios) le contrata para ello. ¿Cuál es el problema?

No digo todos, pero buena parte de los sorprendidos, incluyendo al medio de comunicación denunciante, saben que las empresas privadas, se dediquen a lo que sea, tienen como objetivo ganar dinero, y cuanto más mejor. Más aún, saben o deberían saber, que es la única manera de sobrevivir en la competencia capitalista, en este caso, en torno al negocio de la sanidad. 


Beneficio privado e ideología

Sí, eso, el problema es que juegan con nuestra salud, por eso nos llevamos las manos a la cabeza. 

Pero, la prevalencia del beneficio monetario no solo es en la sanidad, también del negocio de la educación, de las residencias de ancianos, de las soluciones habitacionales ante desahucios, o las armas, el juego de azar, … y podríamos seguir hasta recorrer todas las ramas de la economía de un país. Todas en mayor o menor medida, de manera directa o indirecta, tienen que ver con el interés de la sociedad. Y en todas, porque es la esencia del capitalismo, el valor de uso es el medio para la valorización del valor.

Esta necesidad del beneficio privado, inmanente al capitalismo, es la base material de la ideología que lo justifica.


Ideología del interés particular e hipocresía

No se trata de la ideología de una persona, ni si quiera de una empresa o sector, se trata de la ideología general, que acompaña o justifica determinados intereses materiales.

Cuando se admite y naturaliza que el beneficio privado es lo que regule la actividad económica (lo que da beneficios se hace y lo que no se queda sin hacer) justificamos las decisiones y comportamientos que conducen a él: privatizaciones, cierres empresariales, reducciones de plantillas, externalizaciones, segregaciones, y toda la amplia ingeniería empresarial que realizan ese principio fundamental del capitalismo que es la obtención del beneficio monetario.

Así que sí, me parece hipócrita rasgarse las vestiduras por un caso que es una expresión de la norma rectora del funcionamiento de la sociedad, el capital. Pero, qué hacer.


Regular y el caso de Palmete

Resulta lógico plantearse regular la actividad económica; como herramienta para que prevalezca el bien público si choca con el interés privado de una empresa.

Existen ejemplos de como el beneficio privado termina abriéndose paso en la maraña de leyes y trámites: murieron ancianos en las residencias por falta de atención médica, vendieron mascarillas a precio de oro mientras morían personas carentes de ellas, personas enfermas trabajan por decisión de las mutuas, factorías producen instrumentos de muerte. 

O la vivienda, como el caso de la calle Verdad, del barrio sevillano de Palmete, en la que la nueva Ley de Vivienda y otras muchas similares se han mostrado impotentes. Once familias, con niños incluidos, han sido señaladas para desahucio en febrero; será ejecutado por las fuerzas y cuerpos de seguridad, por encargo de un juez, a petición de un banco para mayor enriquecimiento de un fondo buitre. Todo ello denunciado por la plataforma Barrios Hartos, y ante lo que la sociedad en general, los medios de comunicación y las instituciones (ayuntamiento, junta de andalucia o gobierno central) veremos si mueven un dedo.


La ideología y la práctica social

Volviendo a la práctica médica, la ideología que la dirige y su fundamento material. 

Es frecuente que pacientes de la sanidad pública con póliza privada se topen con un médico que, interviniendo en los dos ámbitos, le aconsejen operarse en la privada para evitar la lista de espera. En este caso, ganan el paciente, el médico y la sanidad privada. 

También se da lo contrario, el médico de la privada que te aconseja el tratamiento público basándose en que cuentan con más medios; el paciente agradece la sinceridad aparentemente desinteresada del profesional. Suelen coincidir con tratamientos costosos que a las empresas privadas les suponen menos rentabilidad. Así que no sería de extrañar que sean los propios gerentes de las privadas, espoleados por los consejos de administracion, los que animen al mencionado “ejercicio” de ética profesional entre su plantilla. 

El beneficio monetario es el fundamento de la ideología del interés privado. El problema es que, de una u otra manera, todos estamos sometidos a ella. Entonces, qué hacer.


Conclusión

Entre tanto cambiamos la relación social que organiza el funcionamiento de la sociedad capitalista, solo nos queda prepararnos (crear las condiciones que lo hagan posible) y, como paso previo, tomar conciencia de nuestra contradicción (producimos nuestras cadenas) para lo que necesitamos conocer.

Aunque solo sea por “quítate tú para ponerme yo”, o sea la vieja estratagema de la competencia capitalista ávida por monopolizar el negocio de la sanidad privada, este escándalo nos recuerda, en toda su crudeza, la ley absoluta del modo de producción capitalista, la producción del plusvalor (Marx); también la contradicción entre el bien social (valor de uso) y el interés privado (plusvalor), expresión de esa otra descubierta -de nuevo por Marx- la socialización del trabajo privado. Ahora, de nuevo, la pregunta es qué vamos a hacer con esto, nosotros, la ciudadanía, la clase obrera: seguimos rumiando nuestra desdicha, miramos hacia otro lado hasta que nos toque, o nos conjuramos para expropiar a los expropiadores (Marx dixit).


Las protestas en Irán y el capitalismo mundial

Introducción Los últimos acontecimientos en Irán nos ofrecen una oportunidad para comprender dialécticamente el vínculo entre las manifestac...